LOS PREPARATIVOS PARA EL CÓNCLAVE

ERC vincula los presupuestos a avances en la mesa de diálogo

La colisión de calendario entre elecciones y las cuentas del Gobierno obligan a cambiar la táctica

Los republicanos pedirán la gestión del aeropuerto y el pago la deuda de 800 millones de los Mossos

El ’president’ de la Generalitat, Quim Torra, y el ’viceprsident’ Pere Aragonès, junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la primera reunión de la mesa de diálogo en febrero.

El ’president’ de la Generalitat, Quim Torra, y el ’viceprsident’ Pere Aragonès, junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la primera reunión de la mesa de diálogo en febrero. / DAVID CASTRO

Se lee en minutos

Xabi Barrena

A medida que se avanza en el calendario y se desbroza el camino de pandemias, al menos hasta que haya un indeseado rebrote, se va agigantando la clave de la legislatura española, los Presupuestos Generales del Estado (PGE). La clave es la piedra central que sustenta un arco o una bóveda. Y exactamente eso es lo que pueden hacer los PGE de ser aprobados: dar aire y estabilidad a Pedro Sánchez, como mínimo, un par de años, si no más, si se tiene en cuenta que aún se trabaja con los que aprobó el Gobierno del PP para el 2018.

ERC, el socio preferente de la investidura de Sánchez, es consciente, desde hace semanas, de la importancia de esa negociación. A su lado, los rifirrafes parlamentarios a cuenta de las prórrogas del estado de alarma no han sido más que movimientos tácticos donde unos y otros, PSOE y los republicanos, han delimitado el terreno de juego del futuro diálogo. Los republicanos votaron ‘no’ dos veces, transmitiendo que no son un apoyo cautivo y que pueden dar al traste con las cuentas, como ya pasó hace dos años. Los socialistas se aliaron con Ciudadanos dando a entender que son capaces de construir mayorías alternativas sin contar con ERC. Lo que en ambos casos se conoce como 'marcar perfil'. Pero un aspecto tienen en común: no se fían los unos de los otros.

Distanciamiento y frialdad

Esquerra asume que estos presupuestos serán la última ocasión en la que pueden forzar al PSOE a pactar en meses. Tras los PGE, con la investidura y las cuentas en el bolsillo, prevén un distanciamiento y mayor frialdad por parte de Sánchez. Y por su propia parte.

La pandemia ha trastocado el esquema con el que se movía ERC. Un dibujo con dos ramas, donde, en una, el conflicto político se discutía en la mesa creada 'ex profeso' y que le valió a Sánchez su investidura, derivando hacia la otra (vía comisión bilateral Estado-Generalitat y a la negociación de presupuestos) los no menos importantes asuntos pecuniarios. Esa fue la razón por la que la delegación republicana, cuando se negociaba la investidura, bandeó toda oferta relacionada con transferencias o inversiones.

La compresión del calendario ha forzado a ERC a entrelazar ambas ramas, en principio paralelas. El debate presupuestario tendrá lugar en otoño, justo cuando el horizonte electoral catalán se halle cada día más despejado. Si se cumplen las previsiones republicanas, las elecciones catalanas tendrán lugar antes de fin de año, probablemente en noviembre.

Fronteras abiertas

Las encuestas dibujan un escenario propicio para Esquerra y detectan que la frontera de voto entre ellos y los otros partidos de izquierda, PSC y ‘comuns’, se halla muy sellada en los dos sentidos. Sin embargo, la demoscopia les señala que el voto fluctuante entre JxCat y ERC es enorme. La batalla por la Presidència de la Generalitat, por tanto, se juega en el sector más nacionalista.

Con este panorama, la dirección de ERC considera que no puede acudir a las elecciones bajo la sombra de la permisividad con Sánchez. ¿Cómo se conjuga esto con la voluntad de negociar, es decir, ser útil para los intereses catalanes?

Con el entrelazo de las ramas. Los republicanos dan por hecho que se reactivará la mesa política. Ni sombra de duda de que no ocurra porque eso sería ‘casus belli’, pero para sentarse a negociar los presupuestos exigirán que haya algún avance concreto, algo que exhibir cuando el 'puigdemontismo' arremeta con virulencia. Alguna voz del partido, quizá consciente de la dificultad de la empresa, se conforma con que haya una verdadera voluntad negociadora y que la delegación estatal no se limite a hacer de frontón. Los republicanos aún esperan una propuesta del Gobierno.

Noticias relacionadas

Luego, ya en la negociación de los PGE, el objetivo es doble. Primero solucionar el día a día, más acuciante que nunca tras la pandemia, vía la financiación de las medidas anti-crisis derivada del covid-19. Pero también lograr un estandarte, algo incluso que pueda entenderse como una pica en Flandes. Dicho de otro modo, buscan ‘su’ transferencia a los Mossos de las competencias de tráfico que Jordi Pujol arrancó a José María Aznar, en 1998.

El traspaso de la gestión de los puertos y aeropuertos; el pago de la deuda histórica del Estado con los Mossos d’Esquadra (unos 800 millones); la recuperación de la enmienda adicional tercera del Estatut que preveía reconducir el déficit histórico de inversiones en Catalunya y que Mariano Rajoy suprimió de un plumazo, un potente paquete de inversiones estatales en las infraestructuras catalanas, son algunos, no todos, de los ejemplos que merodean en las mentes pensantes de la sede de la calle de Calàbria.