08 jul 2020

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LA ACTUACIÓN DE LA GENERALITAT

Torra, confinador con pies de barro

El 'president' ha gestionado la alarma con un ataque al Gobierno diezmado por la creciente división en el Govern

La exigencia de confinamiento inicial ha dado paso a una aceleración de la desescalada en Catalunya

Fidel Masreal

Quim Torra durante su reunión por videoconferencia con Pedro Sánchez y el resto de presidentes autonómicos, el 3 de mayo del 2020.

Quim Torra durante su reunión por videoconferencia con Pedro Sánchez y el resto de presidentes autonómicos, el 3 de mayo del 2020. / JORDI BEDMAR / GOVERN

Desde el momento en el que los gobiernos constataron que el covid-19 ya no era un virus extranjero de China o Italia sino que se empezaba a multiplicar también aquí, el 'president' Quim Torra asió una bandera: la de la máxima exigencia, cierre de fronteras, control y prevención. Esta táctica ha tenido tres pequeñas grandes fugas de agua: la primera, las declaraciones minimizadoras de miembros del Govern previas a esta estrategia; la segunda, los errores propios de gestión. Y la última y que finalmente ha sido la que más ha desestabilizado el plan: la "podredumbre" (en términos de un dirigente del PDECat) de las relaciones entre los dos socios del Govern, con la mirada puesta en las elecciones anticipadas que Torra prometió en enero que convocaría ante lo que calificó de deslealtad de ERC.

Los grandes logros del 'president' en este período de estado de alarma han sido, sin duda, avanzarse algunos días a las decisiones del Gobierno respecto a la restricción de fronteras. Esta firmeza vino precedida por declaraciones de la titular de SaludAlba Vergès, y del secretario de Salud Pública, Joan Guix, minimizando el impacto del virus. Pero una vez se perdió la trazabilidad del mismo, Torra confinó Igualada y proclamó (sin herramientas para hacerlo) el confinamiento de Catalunya.

Posteriormente fue el Gobierno el que decretó el estado de alarma y las restricciones. Torra ha insistido a diario en que las actuaciones del Ejecutivo de Pedro Sánchez han llegado tarde y mal, pisando competencias autonómicas. El tono ha sido siempre duro y categórico, con afirmaciones como la de que no llegaba nada de Madrid.

Torra y el Govern mantuvieron el pulso hasta que una crisis interna derritió la base de esta estrategia: la gestión de las residencias de ancianos. Hasta entonces se consignaron errores -todos los gobiernos occidentales los han cometido- en anuncios de partidas o tests que no llegaban o en medidas que se corregían sobre la marcha. Pero el caos y el drama de las muertes en las residencias fue severo. Torra tuvo que admitir el error. Y Salud acabó asumiendo las competencias de estos centros, que hasta entonces estaban en manos del área de Bienestar y Familia.

"No me hagas hablar"

Esa crisis mostró otra herida nunca cicatrizada: las discrepancias internas entre socios. ERC recibió como un afrenta el ataque de Torra a Bienestar (en manos republicanas). Y el desmarque republicano respecto al 'president' y los 'consellers' de Junts per Catalunya ha sido constante. La lista es interminable: Esquerra se ha desmarcado de la idea de que en una Catalunya independiente hubiera habido menos muertos; los republicanos han ofrecido cifras distintas a las que después Torra ha consignado sobre lo que el Estado debe a Catalunya por la crisis; Esquerra ha facilitado prórrogas del estado de alarma en el Congreso cuando JxCat mantenía un rechazo frontal a las mismas y Torra no se sentía vinculado a los pactos de los republicanos con el PSOE.

Junts per Catalunya ha cargado con contundencia -internamente- contra la actitud del titular de Educación, Josep Bargalló, al que acusan de haber estado "desaparecido" durante buena parte de la crisis en relación a las escuelas; los posconvergentes acusan a Salud de no haber querido hacer tests como medida de seguridad a los profesores para la recuperación de la actividad educativa, y también -según ha revelado EL PERIÓDICO- afean a Economía, en manos del posible candidato de ERC, Pere Aragonès, de no tramitar ayudas al automóvil en forma de plan de choque por el hecho de que la petición la ha formulado la conselleria de Empresa, en manos de JxCat; ERC por su parte se queja de que los fallos en la gestión de Interior y Presidencia no han sido enmendados por Torra. Los republicanos han sido críticos abiertamente con Buch recientemente por una cuestión ajena al virus -el brote de racismo en los Mossos- pero que ha evidenciado, también, la batalla interna total en el Ejecutivo.

La tensión en el Govern es constante. "No me hagas hablar", pide uno de los 'consellers'. "Algunos montan pollos", afirma otro, sobre sus socios, a los que afea su actitud en el Parlament, y les reprocha haberse escondido en determinados momentos y en otros reclamar espacio mediático.

Y respecto a la crisis en si, la premisa de la hiperseguridad y el criterio científico esgrimidas por Torra han dado paso también -como han hecho otros gobiernos- a "una apertura lo más amplia posible", según dijo el President el pasado día 15 para atraer al turismo exterior antes que otros destinos. Todo ello bautizado como "reanudación" para desmarcarse, de nuevo, de la "nueva normalidad" con la que el Gobierno ha descrito la etapa actual.