05 jul 2020

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ESTRATEGIA POLÍTICA

La reconstrucción catalana nace sin rumbo claro

La falta de definición y las posibles elecciones lastran el futuro poscovid en Catalunya

La oposición obtiene una comisión en el Parlament que se pone en marcha con fricciones

Júlia Regué Fidel Masreal

Un miembro de los servicios médicos del Parlament toma la temperatura al presidente de la Generalitat, Quim Torra, a su llegada, el 24 de abril.

Un miembro de los servicios médicos del Parlament toma la temperatura al presidente de la Generalitat, Quim Torra, a su llegada, el 24 de abril. / EFE / JOB VERMEILEN

A medida que avanza la 'desescalada', los ejecutivos activan mecanismos para definir la 'reconstrucción' ante la crisis socioeconómica que deja a su paso la pandemia. Catalunya no es una excepción, pero la estrategia de tres patas -Govern, Parlament y grupo de expertos- se mueve todavía en la nebulosa de la indefinición y la descoordinación, más allá de la necesidad compartida de inyectar de forma masiva fondos y recursos a los sectores y colectivos más afectados. No será una tarea fácil la de poner blanco sobre negro cómo se quiere llegar a lo que el 'president' Quim Torra llama un futuro "disruptivo".

En el caso del Govern, funciona la llamada CORECO, que es la comisión para la reactivación económica y protección social que tiene por objetivo "elaborar un plan para la reconstrucción del país". Es algo así como un 'miniGovern' dirigido por Torra con las áreas de Economia, Empresa, Agricultura, Presidència, Territori y Afers Socials. Por el momento, las tres reuniones celebradas hasta ahora han servido para ir anunciando inyecciones económicas en distintos sectores. El viernes pasado, sobre el turismo y un "plan de choque hacia la transición energética", así como ayudas al ámbito marítimo. 

En paralelo, y se supone que con la mirada puesta a largo plazo, el jefe del Govern ha creado un grupo de 30 expertos bajo el objetivo de elaborar la "estrategia 2022" de Catalunya. Se trata de profesionales de distintas procedencias y sensibilidades coliderados por Genís Roca y Victoria Alsina. "No está en mis manos conseguir un compromiso de un Govern que no se ha formado todavía", admite Roca respecto a la utilidad que puedan tener sus conclusiones, previstas para febrero del próximo año.

El experto admite el riesgo de que su propuesta y su encargo se convierta en una más que crean los gobiernos. "No tengo garantía de que podamos prometer un resultado diferente, pero tengo indicios que me hacen ser optimista. No hemos visto tantos grupos como este, con esta libertad diversidad. Y no haremos un documento para tener razón, sino un documento que se pueda implementar", con propuesta concretas ordenando prioridades. 

El embrollo del Parlament

Paralelamente al CORECO y al grupo de expertos, la oposición quiere también tomar la palabra y el Parlament, al igual que el Congreso de los Diputados, tendrá su comisión para la reconstrucción. Pero, pese a conjurarse para aparcar los desencuentros, los grupos parlamentarios ya han deslizado las primeras objeciones en lo más básico: el título de la comisión. Para Cs hay que "reconstruir", para el PSC también hay que "recuperar", para los ‘comuns’, "repensar", para el PPC se trata de "reactivar" y la CUP empuja para "transformar". Los matices en esta caso son sustanciales: los populares niegan que el coronavirus haya "destruido" la sociedad, creen que tan sólo la ha dejado en ‘stand by’, mientras que los anticapitalistas desdeñan volver a la situación precovid, una normalidad que ya veían como un "problema" antes de la crisis sanitaria por la desigualdad social.

Los socialistas, impulsores del foro, lograron aunar a la oposición en su propuesta, que finalmente JxCat y ERC avalaron pese a sus reticencias iniciales. La CUP fue el único partido discordante y registró una abstención. Los partidos se invitan a aparcar el choque que se ha instalado en el Parlament desde otoño del 2017 y se reclaman unos a otros ser "productivos" en este frente amplio, aunque hay temor a que se convierta en un espacio de propaganda preelectoral o a que sus conclusiones lleguen demasiado tarde.

Los socios de Govern, en esta ocasión en sintonía, usarán la comisión como "acompañamiento" a los planes del Executiu y como altavoz para reclamar al Gobierno los recursos necesarios para atender la emergencia socioeconómica que deja el virus. Sin embargo, los republicanos ya avanzaron en el pleno que buscarán el consenso, pero pidieron "no ponerse esta obligación al precio que sea". "De consensos irrelevantes la historia va llena", espetó Ernest Maragall, y dijo que el Govern "no puede esperar" a las conclusiones de la comisión para tomar decisiones.

Cs tratará de poner en práctica su nueva estrategia de apoyo a los gobiernos en plena pandemia como partido bisagra en pro de la "unidad" después de una época de choque constante con el Govern. Los naranjas están perfilando aún sus propuestas, pero las ayudas a autónomos y pymes presidirán su apuesta. El PPC, por su parte, se centrarán en tratar de dar un impulso a la actividad económica, especialmente en el sector turístico. 

Mientras el PSC exprimirá su papel como promotor, de ahí que ya haya planteado las líneas maestras que propondrá a la comisión: reforzar el sistema sanitario, cambiar el modelo de las residencias de mayores, adaptar la renta mínima garantizada, reforzar los servicios de ocupación y de inspección laboral, crear un fondo catalán de inversión pública con ayudas y créditos, y elaborar planes de choque sectoriales en turismo, hostelería, comercio y transporte.

Algunas de estas propuestas coinciden con la óptica de los 'comuns', que también han esbozado sus prioridades. Sus objetivos más concretos son: que Catalunya destine el 7% del PIB a salud, el 1,5% a políticas de vivienda, que se refuerce la renta mínima garantizada con el ingreso mínimo vital, que se cree un plan para una reindustrialización "verde e inteligente" y otro para la "soberanía alimentaria", e idear una fiscalidad "justa".

La CUP procurará incluir medidas de nacionalización de empresas, prohibir los despidos y mejorar las ayudas a la vivienda. Y, al igual que JxCat y ERC, no sacarán de la ecuación la autodeterminación de Catalunya.

Sin embargo, todos estos planes pueden quedar en papel mojado si hay una convocatoria electoral.