28 may 2020

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Sánchez propone a la oposición un estado de alarma "distinto"

El presidente trata de consensuar con una nueva excepcionalidad hasta el final de la desescalda

Iglesias al PP: "Ayuso puede vivir en un apartamento de lujo, pero que se lo pague ella"

Iolanda Mármol

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso el pasado 6 de mayo.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso el pasado 6 de mayo. / EFE / J. J. GUILLÉN

El Gobierno no quiere volver a vivir el desasosiego de la semana pasada, cuando la descoordinación con sus socios parlamentarios puso en juego la votación de la cuarta prórroga del estado de alarma. El Ejecutivo salvó el plantón de ERC gracias a un pacto de última hora con Ciudadanos, pero no quiere exponerse al mismo vértigo cada quince días en el Congreso de los Diputados para pedir nuevas ampliaciones hasta que termine la desescalada. Consicente de la erosión política que puede conllevar ir perdiendo apoyos o recibiendo reprimendas en cada uno de esos debates, el Ejecutivo cambia de estrategia.  Pedro Sánchez ha dado instrucciones para sondear a sus aliados de cara a validar una prórroga de un mes que, además, será diferente. ¿Cómo de difererente? El presidente no entra en detalles, de momento y se abre a negociarlo con sus socios.  

"Queremos transitar a la nueva normalidad con un estado de alarma distinto, porque efectivamente es muy distinta la situación a hace ocho semanas. Y a partir de ahí, se tiene que abrir un debate político en esta Cámara para ver cómo podemos reforzar esos mecanismos de coordinación entre los distintos niveles de la administración para que, efectivamente, esos rebrotes, si se dan, sean lo menor posible", planteó Sánchez en la sesión de control al Gobierno este miércoles. 

El presidente quiere garantizar que la alarma sigue vigente durante la desescalada, pero es consciente de que tiene que ofrecer a sus aliados algunas concesiones para que esa prórroga sea, esta vez, del doble de tiempo, un mes, y llegue hasta finales de junio. Las conversaciones con sus socios ya han comenzado. Este martes, la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, contactó con buena parte de la oposición para sondear esa opción y escuchar las reivindicaciones que plantean a cambio de ese apoyo. 

Aviso a navegantes

Frente al ajuste del tablero político que implica el nuevo apoyo de Ciudadanos a algunas decisiones del Gobierno, Sánchez evitó aclaraciones, pero sí envió un mensaje a Bildu, que le pidió que apueste por el Estado del bienestar frente a posiciones liberales. "Unos de los errores de la izquierda es hablar de redistribución y no hablar de crecimiento", dijo, como aviso a navegantes, para insistir en la necesidad de ampliar alianzas porque "la unidad política puede salvar vidas, empresas y puestos de trabajo". 

El Gobierno no espera respaldo alguno del PP y el presidente de los conservadores, Pablo Casado, dejó claro este miércoles en la sesión de control que hace bien en no albergar expectativas en su partido. "Hasta aquí hemos llegado",  dijo, "hemos apoyado dos meses para salvar vidas, pero no le volveremos a apoyar para arruinar España", censuró, tras agitar el fantasma económico al recordar el décimo aniversario del discurso de José Luis Rodríguez Zapatero en el Congreso en el que anunció el recorte del Estado del bienestar para intentar frenar la crisis.  El jefe de la oposición volvió a preguntar a Sánchez si va a pedir el rescate de Espala a Bruselas y cuestionó su capacidad para salvar al país de los efectos de una nueva crisis. 

Sánchez prefirió pedirle, de nuevo, que arrime el hombro y colabore a fraguar una unidad política para afrontar las consecuencias de la pandemia. 

Su planteamiento llega a las puertas de la comisión de reconstrucción económica y social que echa a andar este miércoles en el Congreso en un clima de tal polarización que las expectativas de alcanzar grandes acuerdos es mínima, por no decir nula.

"Sería corrupción"

El vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, utilizó su enfrentamiento semanal con el número dos del PP, Teodoro García Egea, para exponer la última polémica que concierne a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso.

Tras que 'Vanity Fair' destapase que vive en un apartahotel de lujo en el centro de Madrid propiedad de la cadena Room Mate, de Enrique Sarasola, con quien el Gobierno regional tiene un contrato,  Iglesias advirtió: "Es muy grave que la señora Ayuso sea noticia, no por  vivir en un aptartamento de lujo, que tiene derecho a vivir donde quiera, pero que se lo pague ella. Porque si no se lo paga ella y se lo esta pagando un empresario, de nuevo tenemos un caso de corrupción y le aseguro que la ciudadanía en una situación de pandemia no va a consentir más casos de corrupción".