El Govern acepta a regañadientes la vuelta al trabajo con medidas propias

Júlia Regué

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El Govern ha aprobado un paquete de recomendaciones para que los trabajadores de sectores no esenciales que este martes deban volver a su puesto de trabajo lo hagan con las máximas garantías para evitar el contagio del coronavirus. El Ejecutivo catalán ha aceptado a regañadientes que no tiene competencias para ordenar el confinamiento total y que no puede llamar a la desobediencia de los empleados, pero sí ha tirado de su comité de expertos para elaborar una guía alternativa con restricciones y advertencias, y ha encargado un plan de desconfinamiento progresivo al doctor Oriol Mitjà.

Entre las medidas, plantean un control de síntomas antes de entrar al puesto de trabajo "cuando así sea posible", midiendo la temperatura corporal y con un cuestionario; que cualquier trabajador con una temperatura superior a 37,3 o síntomas respiratorios se aísle en casa y pida un test, un distanciamiento social de entre 1,5 y 2 metros, así como la desinfección de manos, guantes y mascarillas.

La 'consellera' de Presidència y portavoz del Govern, Meritxell Budó, ha reconocido que con la aplicación del estado de alarma no pueden decretar ninguna medida que impida a las empresas y a sus trabajadores volver paulatinamente a la normalidad, aunque sí ha llamado a favorecer el teletrabajo siempre que sea posible. "No podemos tomar decisiones que dejan en indefensión jurídica a los trabajadores, que trasladen las responsabilidades a las empresas o trabajadores. Aún se está a tiempo de echar atrás la decisión", ha espetado Budó a modo de ultimátum, ya que en Catalunya este lunes es festivo y todavía no ha empezado la vuelta al trabajo, y a pedido a las empresas que sean responsables y que no abran si no pueden garantizar las medidas de seguridad sanitaria.

"No podemos decidir cerrar los puestos de trabajo, pero lo que hemos hecho es aprobar este documento para garantizar al máximo la salud de los que tienen que volver a sus puestos de trabajo, pese a que no es el momento de volver", ha insistido la 'consellera'. En esta dirección, ha advertido de un posible rebrote si no se acata el confinamiento estricto de la población.

Acuerdo con sindicatos y patronales

El Consell de Relacions Laborals de Catalunya, que aglutina al Govern con patronales y sindicatos, cerró el domingo un pacto de seguridad laboral y ha asegurado que "no podrá abrir ningún centro de trabajo que no pueda cumplir estas condiciones".

El ‘conseller’ de Treball, Chakir El Homrani, ha apuntado que los 160 inspectores velarán por el cumplimiento de las medidas acordadas por el Govern y el Departament de Transport i Sostenibilitat ha aumentado la oferta de transporte público, sobre todo en horas punta, para mantener la distancia de seguridad. 

El Homrani también ha informado que desde el inicio de la pandemia se han abierto 166 expedientes, lo que a su juicio "demuestra que en general se está trabajando de forma responsable".

Buch y las 1.714.000 mascarillas

El 'conseller' de Interior, Miquel Buch, ha acusado al Gobierno de entregar a propósito la cifra exacta de 1.714.000 mascarillas a Catalunya para "jugar con la historia de los catalanes" en alusión a los hechos del 1714. Buch ha asegurado que el Ejecutivo central ha elegido esta fecha "simbólica" de forma "nefasta". "Quiero enviar un mensaje al Gobierno de España: así, no. Si alguien del Gobierno se le pasa por la cabeza que la próxima cifra de mascarillas o test tenga que ver con el 1939, no se lo permitiremos. Con la historia de los catalanes no se juega. Es nuestra historia. No jueguen", ha espetado.