28 may 2020

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CORONAVIRUS

Un juez regaña a los sindicatos coorporativistas por buscar desgastar al Gobierno

Critica que utilicen la protección para medrar en un momento en el que debería primar la unidad

Considera que su requerimiento no superará el moral de los mandos policiales y de los políticos

Ángeles Vázquez

Policía Nacional y equipos médicos en la calle Marqués de San Nicolás, en Logroño.

Policía Nacional y equipos médicos en la calle Marqués de San Nicolás, en Logroño. / FERNANDO DIAZ / EFE

Un juez de Madrid ha rechazado la petición del Sindicato Unificado de la Policía de que diera 24 horas a la Dirección General de la Policía para que le proporcionara material de protección frente al coronavirus. El magistrado Antonio Seoane no es el primero que ha rechazado de plano una medida semejante, pero problablemente sí que lo justifique en que "la exposición al riesgo" alegada por el sindicato "desborda el marco laboral para alcanzar a los ancianos en general o internos en residencias, a los parados, a los autónomos, a los políticos...". Argumenta que, algunos sindicatos, no precisamente los más grandes, están utilizando esta vía "como arma propagandística" en una "guerra sindical" o "incluso para servir a intereses políticos de desgastar al Gobierno".

El juez afirma que lo hacen "pasando por alto que en estas situaciones calamitosas es necesaria la unidad de dirección y que tras el que dirige hemos de situarnos todos sin reservas ni conjunciones adversativas ('mas, pero, empero, sino, aunque'…) o locuciones adversativas ('sin embargo, no obstante, antes bien'). Y añade: "En ello radica el auténtico patriotismo. Únicamente recordar que en situación de guerra, en la que afortunadamente no estamos, los 'quintacolumnistas', los desinformadores, los que desmoralizan y desmotivan a la población civil son condenados por traición a las más graves penas por connivencia con el enemigo".

Continúa sus cuando menos peculiares argumentos señalando que los juzgados de lo Social que han acordado medidas similares para otros colectivos "ahora se ven en el contrasentido de tener que ejecutar por vía de requerimiento. O sea requerir y volver a requerir hasta el requerimiento final en un círculo vicioso imposible de romper". Agrega que no cree que "ante la situación actual el requerimiento que un juzgado pueda hacer a la Dirección General de la Policía, aporte nada al moral que cada día se estarán efectuando los mandos policiales (...), a los que sin duda se están efectuando los responsables políticos" para "conseguir y distribuir esos equipos para todos los que estamos ocupados en servicios esenciales. Entre otras cosas porque es público que alguno de ellos y sus familias se han contagiado".

Esos pronunciamientos judiciales no tienen utilidad alguna y "se han obtenido sin considerar las circunstancias concretas ni los derechos de otros trabajadores quizás más necesitados. Esa es la inhumanidad de los corporativismos, creer que el cuerpo al que uno pertenece merece más que los demás".

Imprevista

El titular del Juzgado de lo Social número 34 de Madrid explica que "estamos ante una pandemia imprevista e imprevisible, con unos riesgos profesionales inexistentes habitualmente, impredecibles frente a los cuales no fue posible su evaluación en los Planes de Prevención de las Empresas y que requieren unas medidas de protección, dentro y fuera del trabajo, que antes de la pandemia carecería de objeto en la inmensa mayoría de los trabajos". Agrega que los incluidos en servicios esenciales no los pueden abandonar y vuelve a utilizar un simil bélico para declarar que "no es imaginable que en situación de guerra los sindicatos pidan judicialmente que se construyan refugios antiaéreos u hospitales de campaña o que se proporcionen balas a los soldados para evitar más muertes".

El magistrado ya daba muestras de que sería original en sus argumentos en los antecedentes de hechos del auto, donde al describir la denuncia que da pie a la resolución, reprochaba que no incluyera que "la pandemia ha generado escasez de equipos de protección individual que lamentablemente no pueden ser producidos por la industria nacional y que el aprovisionamiento en el mercado internacional es tarea compleja por una demanda exacerbada, incluso especulativa, por el cierre insolidario de algunos países de sus producciones nacionales para el mercado interno (Alemania, Francia…) y por los abusos que en estas circunstancias suelen producirse (el tan español 'estraperlo', falsificación de productos, la manipulación del precio de las cosas…)