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Entierros e incineraciones en Barcelona a 2.450 euros | Coronavirus

La Generalitat limita por decreto el precio de los entierros y el gobierno municipal de Colau ya ha hecho su propuesta

Las funerarias catalanas "suplican" equipos de protección porque si no la situación puede ser "muy grave" en breve

Una ceremonia en el tanatorio de Sancho de Ávila, en Barcelona.

Una ceremonia en el tanatorio de Sancho de Ávila, en Barcelona. / ARCHIVO

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R. Pascual / M. Ruiz Castro / L. Benavides

La Generalitat ha limitado por decreto el precio de los entierross mientras dure el estado de alarma. Las empresas funerarias, que dicen que ya son más baratos al haberse suprimido los velatorios y ceremonias, "suplican" al Govern que le facilite equipos para garantizar también las protección de sus profesionales.  La propuesta de salida del Ayuntamiento de Barcelona es de 2. 450 euros, una cifra que incluye todos los costes e impuestos.

El presidente de Cementiris de Barcelona, Eloi Badia, considera fundamental establecer “un precio máximo” para evitar “una lógica comercial que ahora no tiene sentido”. Tras trasladar su propuesta a la Generalitat, el también concejal ha subrayado que esos 2.450 euros debería ser “más que suficiente para dar cobertura a todos los servicios” relacionados con los entierros e incineraciones. Las segundas han aumentado estos días, ha añadido, si bien ha recordado que no son obligatorias. Y tanto han aumentado que el concejal ha anunciado la próxima apertura de un nuevo crematorio municipal, el quinto.

El precio máximo que defiende el consistorio, que podría ser algo inferior si se consigue “ajustar algunos elementos”, incluye 1.900 euros por los servicios funerarios, incluyendo todos los impuestos y servicios como un féretro básico, certificado médico, coche fúnebre y trámites, entre otras cosas. El resto, 550 euros, sería el coste básico para la incineración o el entierro, un precio que incluye todas las tasas y mano de obra. El concejal Badia ha puntualizado que las familias que así lo deseen pueden añadir otros complementos, como también pueden reclamar al seguro la diferencia si tenían contratado otro tipo de servicio. “El servicio no se puede dar de la misma manera”, ha apostillado, en referencia a la situación de pandemia y la prohibición de realizar funerales y velatorios.

El consistorio, que ha anunciado que coordinará todos los servicios funerarios en la ciudad, trabajó el decreto junto a la Generalitat. "Los servicios funerarios en una situación de pandemia como la que nos ocupa podrán ser considerados de prestación forzosa, lo que nos permitirá fijar un precio máximo en función del servicio que se tenga que prestar", ha explicado la 'consellera' de Presidència, Meritxell Budó, tras la reunión extraordinaria del Ejecutivo catalán después de las quejas mostradas por algunos familiares de fallecidos.

Las empresas, molestas

Badia ha agradecido la colaboración de las tres empresas de servicios funerarios que operan en Barcelona durante todos estos días. "Han entendido, ha dicho, la importancia de "ir a una".  Àltima es una de estas tres empresas, y ha lamentado en un comunicado que la Generalitat anuncie un real decreto de estas características "sin preaviso", más si cabe teniendo en cuenta que estas semanas han intercambiado información de manera constante. La empresa funeraria, además, asegura que ya han ajustado los presupuesto de acuerdo al servicio que pueden ofrecer a las familias. En concreto, continúa el comunicado, en las dos últimas semanas han reducido en un 35% el gasto medio de los servicios realizados en las dos últimas semanas. 

"Lo que más nos preocupa es la falta de material y equipamientos EPI, ya que esto dificulta y retrasa operacionalmente los servicios, aspecto nada conveniente en estos momentos", destaca el director general de Serveis Funeraris de Àltima, Josep Ventura. Su empresa está reforzando los equipos al ver que ha doblado el número de entierros. En casos de muertos por coronavirus se extreman las medidas se seguridad en los equipos de protección, usando doble guante, y poniendo el cadáver en una bolsa sellada antes de ponerlo en el féretro. No se les hace ningún tratamiento sanitario ni tanatopraxia y una vez sellada la bolsa ya no se vuelve a abrir. De ahí se procede directamente a la inhumación o la incineración. 

Mémora es otra de las compañías que opera en la capital catalana y asegura en un comunicado que cumple con "todos los requisitos logísticos y sanitarios" durante la situación excepcional por el coronavirus y rechaza las acusaciones de malas prácticas vertidas por una plataforma que ha denunciado presuntos abusos en los servicios que presta esta empresa funeraria. El director de comunicación de la empresa, Fernando Sánchez, ha mostrado además su "sorpresa" por el decreto, si bien asegura que no les preocupa el precio máximo porque ya están ofreciendo uno muy similar. "Somos conscientes de la realidad e incluso logísticamente nos conviene poder ofrecer estos paquetes cerrados para agilizar las gestiones", explica el portavoz de Mèmora, que estos días reciben algo más de un centenar de difuntos al día cuando le media diaria en la capital catalana eran 50.

El representante de Mèmora descarta una situación de colapso como la sucedida en Madrid, donde la empresa municipal encargada de gestionar el servicio hizo fallida. "Aquí estamos coordinados con las administraciones, hemos reforzado los equipos y hemos reconvertido algunos espacios como el tanatorio de Collserola, que tiene unos 5.000 metros cuadrados, en un gran almacén por si fuera necesario", sostiene Sánchez.

Estrés en las plantillas

Desde la Associació d'Empreses de Serveis Funeraris de Catalunya explican que los precios que se pueden prestar pueden ir desde los 2.000 euros. Recuerdan que desde el pasado día 22 "para proteger a sus usuarios, trabajadores ya la ciudadanía en general" las empresas asociadas no celebran vigilias ni ceremonias (hasta entonces recomendaban limitar el aforo a un tercio de la capacidad). Ahora, en casos excepcionales, pueden permitir a la familia más cercana (unas cinco personas) estar en una sala unos breves minutos con el difunto para poder despedirse. Relatan que el nivel de estrés de las empresas es máximo y que se está dividiendo a las plantillas para cambiar turnos y preservar que no haya contagios. En este punto lanzan un SOS a la Generalitat. "Mandamos un mensaje de socorro y suplicamos que nos manden equipos de protección", señalando que sino los reciben la situación puede ser "muy grave".

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"El coronavirus nos ha cambiado la forma vivir. También tiene que cambiarnos la forma de morir", afirma Alfredo Gosálvez, el secretario general de la Asociación Nacional de Servicios Funerarios, que representa al 75% del sector.Las funerarias son el último eslabón de ese escudo sanitario que celebran los balcones cada tarde, y entre los trabajadores ya han aparecido los primeros casos. "Las familias están siendo muy conscientes y responsables en el cumplimiento de las medidas. La actitud es muy de agradecer", señala Gosálvez.

Aunque están trabajando a destajo por el coronavirus, apunta que las defunciones por accidentes laborales o de tráfico han bajado por el confinamiento. "El miedo es el peor enemigo para todo, no hay ninguna empresa funeraria que lo tenga, pero sí hay actitud responsable", asegura. Haro, un pueblo riojano, fue uno de los primeros focos de coronavirus en España. Treinta vecinos se contagiaron en un entierro.