25 sep 2020

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Torra insiste en confinar Catalunya pero aparca los reproches al Gobierno

Las autonomías reclaman al Ejecutivo que acelere la compra y reparto de suministros sanitarios

Júlia Regué

El ’president’ Quim Torra durante la reunión con el Gobierno y presidentes autonómicos.

El ’president’ Quim Torra durante la reunión con el Gobierno y presidentes autonómicos. / ACN / JORDI BEDMAR

El confinamiento "total" de Catalunya sigue siendo la exigencia principal de la Generalitat, que no desiste y sigue reclamando esta medida al Gobierno comparecencia tras comparecencia. Pero el ‘president’, Quim Torra, aparcó este domingo los reproches y quiso dejar atrás su rifirrafe con el Ejecutivo. Mientras en el primer encuentro telemático entre presidentes autonómicos para gestionar la crisis del coronavirus, Torra se negó a suscribir un documento de acción conjunta, esta vez ofreció colaboración y no polemizó: "Ningún reproche, estaremos al lado tendiendo la mano", apuntó.

El jefe del Govern dijo que Sánchez se abre a "estudiar" sus peticiones para restringir la actividad de algunos sectores. "Hay que actuar sin esperar un desastre anunciado", defendió Torra y se preguntó "qué sentido tiene que este fin de semana la gente se quede en casa y mañana miles de personas se tengan que desplazar para hacer trabajos no esenciales". Anunció que, mientras dure esta situación, el Govern ordenará que la distancia mínima requerida en las empresas sea de 1,5 metros. Y presentó un paquete de medidas laborales, sociales y económicas a Sánchez para que las estudie, en una reunión en la que el presidente del Gobierno avanzó que pretendía alargar 15 días más el estado de alarma, una medida que Torra avaló.

El ‘president’ encontró complicidades en la reunión. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, reclamó un "confinamiento completo, no a medias" que implique "parar el país salvo los servicios esenciales" y el cierre de puertos y aeropuertos excepto el tráfico de mercancías. "Hay zonas de España que deberían ser cerradas" para evitar más contagios, añadió, y pidió al Gobierno que declare como "imprescindibles" los desplazamientos a explotaciones agrarias. El jefe del Ejecutivo en Murcia, Fernando López Miras, ordenó este domingo el cierre de toda actividad no esencial en la zona. "Es el momento de dar un nuevo paso prudente y necesario en el estado de alarma", espetó.  El Gobierno recordó que esta orden no es de su competencia, sino del Ministerio de Sanidad.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, pidió una reflexión sobre la necesidad de endurecer las restricciones, un extremo en el que coincidió el lehendakari Íñigo Urkullu, quien sostuvo que es "urgente" reforzar el "control estricto" del confinamiento. 

El presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, defendió que es necesario acelerar la efectividad del confinamiento con más controles en las calles y en las carreteras, pero mostró su apoyo cerrado al Gobierno en sus decisiones. En la misma línea intervino el presidente de Aragón, Javier Lamban, que, al igual que Puig, pidió un plan Marshall. En cambio, Feijóo se aferró a la necesidad de "mantener toda la actividad industrial especialmente en sectores fundamentales: toda la cadena alimentaria, así como los sectores de energía o agua".

Más suministros

Los presidentes de las varias comunidades autónomas reclamaron de forma generalizada que el Gobierno acelere la compra y reparto de material sanitario, tanto equipos médicos como pruebas para diagnosticar el Covid-19. En el segundo encuentro telemático, los líderes autonómicos cerraron filas con el Gobierno ante la pandemia, pero aseguraron que algunas regiones se encuentran al borde del colapso.

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, espetó que Galicia tiene "unas necesidades imperiosas de material" y se quejó de que "apenas no haya llegado nada" tras decretarse el estado de alarma. Por eso, defendió que el servicio gallego haya hecho compras propias (hasta ocho millones de mascarillas quirúrgicas) al igual que la Comunidad de Madrid. "¿Puede asegurarme que no bloqueará el pedido con material sanitario preparado en Shangai?", lanzó la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso a Sánchez durante la reunión. El Gobierno negó estar bloqueando envíos a la autonomías.

Madrid espera dos aviones con material comprado en mercados internacionales y, el primero de ellos, que llegará en pocas horas, lleva unos 300 respiradores y ventiladores, además de 140.000 muestras, mascarillas y batas. La dirigente popular pidió 2.000 sanitarios de otras comunidades, solicitó que no se cierren los hoteles y exigió más liquidez para garantizar la atención sanitaria. El presidente de la Generalitat Valenciana también está a la espera de que aterricen dos aviones desde China con suministro.

También se quejó el lehendakari, Íñigo Urkullu, si bien cambió el tono respecto a la anterior reunión en la que criticó la centralización de competencias, y lamentó estar gestionando la crisis "con recursos propios". 

La réplica 

Tras el encuentro de casi cinco horas, Sánchez justificó que la compra de material es compleja por la «agresividad» del mercado internacional. El Ejecutivo ha repartido ya 1.602.800 mascarillas (más de cuatro millones desde el 10 de marzo), 8.000 test rápidos de los 640.000 adquiridos y recibirá pronto las nuevas comandas.

Sánchez dijo que ahora "no cabe el egoísmo" y abogó por "no perder el tiempo" con "absurdas sospechas". Y lanzó un dardo a Torra: "No nos jugamos la reputación ni ningún titular", dijo, en alusión a la entrevista que cedió a la BBC criticando que no se confine Catalunya.