CORONAVIRUS

Sánchez prepara unos Presupuestos de emergencia

El presidente pide a la oposición que apoye unas cuentas públicas "que no dejen a nadie atrás"

El jefe del Ejecutivo se defiende de las críticas: "Nadie tiene un manual de instrucciones infalible"

Pedro Sánchez, durante su comparecencia tras el consejo de ministros.

Pedro Sánchez, durante su comparecencia tras el consejo de ministros.

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Iolanda Mármol

Cuando España consiga salir de la pandemia de coronavirus el país será otro. Y el mapa político, también.  El estado de alarma puede haber convertido a Pedro Sánchez en el presidente que más poder ha acumulado desde el regreso de la democracia, pero toda su acción legislativa es ahora prisionera de la excepcionalidad. Para para combatir la crisis necesita un arma más poderosa, de mayor alcance que las medidas de contingencia que va aprobando el Consejo de Ministros. Necesita, más que nunca, unos Presupuestos Generales del Estado para amortiguar el daño social y económico de esta embestida. 

Consciente de esa necesidad y sabedor del estrecho margen que tiene ahora la oposición para negarse a hacer piña con el Gobierno, Sánchez anunció este martes que preparará unos "Presupuestos de emergencia" para los que pidió respaldo al resto de los partidos con el objetivo de sacar adelante unas cuentas públicas que se conviertan en un escudo de protección para el país contra los grandes males del coronavirus. No adelantó mayores detalles.

Cuando la pandemia empezó a azotar, el Ejecutivo estaba ultimando un anteproyecto de presupuestos, pero sopesaba todavía cómo hacer para poder aprobarlos, porque seguía sin tener asegurada la abstención de ERC, imprescindible en los equilibrios de un parlamento hiperfragmentado. La Moncloa había asumido que tendría que congelarlo todo hasta que se celebrasen elecciones catalanas para asegurarse el respaldo de los republicanos. Sus socios llegaron a plantear que se olvidase de unos Presupuestos para el 2020 y presentase, en otoño, directamente las cuentas para el 2021.  Ahora, es más complicado no apoyar unas cuentas que se prepararán para «no dejar a nadie atrás».  

Las respuestas de la oposición empezarán a perfilarse este mismo miércoles, cuando Sánchez acuda al Congreso para argumentar la declaración del estado de alarma. La escena será inédita. Sánchez hablará desde la tribuna a una veintena de diputados. Entre los parlamentarios hay 10  positivos y se han tomado medidas para evitar nuevos casos, informa Pilar Santos.

Hemiciclo casi vacío

Los grupos parlamentarios han acordado limitar el número de representantes y algunos partidos han declinado incluso participar presencialmente y darán a conocer su posición por las redes sociales. De los grupos de ámbito español solo será baja Inés Arrimadas (Ciudadanos), que está embarazada. Del resto (PSOE, PP, Vox y Podemos), acudirán varios diputados. También estarán Gabriel Rufián (ERC) y Aitor Esteban (PNV). Más bajas ha habido en los grupos pequeños. El Grupo Plural y el Grupo Mixto han llegado a acuerdos internos para garantizar que se escucha su voz, aunque falten algunos de sus integrantes. Por el primero (en el que se encuadra, entre otros, Laura Borràs, de JxCat, que no irá), hablarán Íñigo Errejón (Más País) y Néstor Rego (BNG). Por el mixto, lo harán Sergio Sayas (UPN), Isidro Martínez Oblanca (Foro Asturias) y Tomás Guitarte (Teruel Existe). Los diputados de la CUP, Coalición Canaria, Nueva Canarias y el regionalista de Cantabria han decidido no acudir.

Todos tendrán oportunidad de recoger el guante de Sánchez o apretar con las críticas. El presidente las eludió ayer en su comparecencia. Alegó que «nadie tiene un manual de instrucciones infalible» y señaló que, superado lo peor, habrá tiempo de evaluar cómo se ha actuado porque ahora entramos,dijo, en «la fase trascendental».  Aunque Sánchez aseguró que la crisis es «un frenazo en seco temporal» del que España logrará salir, volvió a reconocer  la gravedad de la situación y dejó la puerta abierta a prorrogar el estado de alarma. 

Apartar la bronca

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El presidente quitó hierro a las discrepancias con Podemos en el seno del Gobierno y defendió la necesidad de "deliberación" en asuntos tan trascendentes como el manejo de la crisis del coronavirus. Tampoco quiso entrar en pullas con las comunidades autónomas que le recriminan haber actuado tarde o le reclaman más medidas. 

"Les puedo garantizar que el Gobierno de España agradece la cooperación de cada comunidad autónoma con sus peros sus matices. Da igual la ideología de ese gobierno autonómico porque creemos en el estad autonómico", trató de zanjar.