13 ago 2020

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CRISIS SANITARIA GLOBAL

Angustia global por el coronavirus

Los contagios siguen creciendo con fuerza mientras decenas de miles de personas temen por sus empleos

España cierra su frontera terrestre y se suspenden las elecciones en el País Vasco, Galicia y Francia

Daniel G. Sastre

Descarga de camas y material sanitario en el Hospital del Mar.

Descarga de camas y material sanitario en el Hospital del Mar. / RICARD CUGAT

Cada día crece la certidumbre de que la crisis sanitaria desatada en todo el mundo por la expansión sin freno del coronavirus va a tener importantes consecuencias económicas. De momento, decenas de miles de españoles viven ya en carne propia los primeros efectos: sus empresas han decidido aplicar expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE). Muchos ciudadanos se enfrentan con desasosiego a los primeros días de confinamiento, y su perplejidad crece al mismo ritmo vertiginoso en que se suceden las noticias históricas (este lunes el Gobierno decidió restablecer los controles en las fronteras terrestres, y la UE blindar sus bordes) y en que se multiplican los contagios. España está a punto de superar los 10.000 infectados, y los presidentes de Catalunya, Quim Torra, y de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se sumaron a la lista en las últimas horas.

Después de que el sábado el Gobierno no concretara qué medidas económicas prevé para paliar los efectos de la declaración del estado de alarma, se espera que este martes Pedro Sánchez anuncie finalmente el paquete. Muchos países (entre ellos Dinamarca o Alemania) han aprobado ya importantes lenitivosDirigentes de Podemos han exigido al Ejecutivo del que forma parte su partido que, en España, no se repitan los errores de la crisis que empezó en el 2008, y que esta vez se tome las decisiones pensando en los ciudadanos. Entidades sociales como el Sindicato de Inquilinos han pedido a Sánchez que aplace el pago de recibos de suministros y de alquileres para quien pierda ingresos en estas semanas.

Disparidad de estrategias entre países

Sin embargo, hay una importante disparidad de estrategias para evitar que el coronavirus se siga extendiendo. Las cuarentenas radicales de China, foco inicial de la pandemia, o los tests masivos de Corea del Sur –que ha logrado frenar significativamente los contagios– contrastan vivamente con la arriesgada apuesta por la laxitud de Boris Johnson en el Reino Unido. También con los confinamientos que han impuesto países como Francia o Alemania, menos estrictos que el español. El miedo a que unas medidas excesivamente rígidas disparen los estragos económicos de la crisis atenaza a los gobiernos.

España ya se ha convertido en el segundo país con más nuevos casos por día (solo tras Italia), y sigue suscitando las críticas de la Generalitat. Torra, el único presidente autonómico que no se ha sumado a la unidad en torno al Gobierno, marca perfil político pidiendo que se tomen medidas más extremas, como reducir drásticamente la frecuencia del transporte público. 

Malestar social

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, tuvo que salir este lunes precisamente a justificar las imágenes que circularon en redes sociales de ciudadanos de Madrid y Barcelona en metros y trenes bastante concurridos. El malestar social que generaron se une al que ya existía por el hecho de que a mucha gente con síntomas de estar enferma de coronavirus se le niegue la prueba mientras los políticos sí pueden acceder a ella. Esa inquietud es otro de los frentes que tendrá que abordar el Gobierno.

Porque es de prever que el confinamiento y la cascada de malas noticias económicas –además de los ERTE en empresas pequeñas o enormes como Seat, las bolsas siguen cayendo a plomo, y el Ibex 35 cedió este lunes un 7,88%– ensombrezcan todavía más los ánimos en los próximos días. Además, el Gobierno ya asume que es probable que las medidas de excepción se alarguen más de los 15 días previstos inicialmente.

Catedráticos de Economía como Guillem López Casasnovas ya advierten de la "inequidad" que generan iniciativas como la de enviar a los empleados públicos a casa con permiso retribuido, que los autónomos y pymes no pueden permitirse, informa Agustí Sala. Desde la patronal, el presidente de Pimec, Josep González, solicitó que "las más efectivas medidas de prevención" sean compatibles con la actividad económica y alertó de que una paralización total como la que pide Torra conllevaría "consecuencias graves".

"Estamos en guerra", dice Macron

En el ámbito de las rutinas democráticas, el virus ha tenido ya consecuencias impensables hace unos meses. Este lunes se aplazaron, con acuerdo unánime de los partidos, las elecciones vascas y gallegas que se iban a celebrar el 5 de abril. Emmanuel Macron también postergó la segunda vuelta de las elecciones munipales francesas. "Estamos en guerra", dijo el presidente galo para justificar su inédita decisión.

Con el efecto dominó de la crisis global empezando a hacerse notar, y con el telón de fondo de la pugna por la supremacía económica entre China y EEUU, es pronto para augurar la magnitud de los destrozos del coronavirus. Pero la vida de millones de personas ya está cambiando.