30 sep 2020

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Los partidos se ponen las pilas contra el acoso

Solo ERC y la CUP tienen guías para abordar la violencia machista

PSC y 'comuns' están elaborando sus propios protocolos

Júlia Regué

El hemiciclo del Parlament de Catalunya.

El hemiciclo del Parlament de Catalunya. / EUROPA PRESS

El Parlament aprobó el pasado 14 de enero su plan de igualdad y se comprometió a impulsar como medida urgente un protocolo contra las violencias machistas de tipo psicológico o sexual que puedan sufrir las diputadas. El diagnostico de las consultoras que crearon la guía detectó que no existe uno a disposición de las parlamentarias y que solo ERC y la CUP disponen de estas herramientas para abordar y gestionar las agresiones machistas en sus filas. 

Los ‘cupaires’ fueron los primeros en impulsar estas herramientas para aplacar el machismo, y según fuentes del partido, han llegado a gestionar internamente hasta 18 casos. El protocolo, que fue aprobado en junio del 2019, refuerza los espacios no mixtos, plantea medidas de prevención, identifica las modalidades y la gravedad de las violencias machistas, establece sanciones y señala el circuito a seguir desde el momento en el que se diagnostica una agresión. 

Estos fueron los pasos que siguieron cuando una víctima denunció al ahora exalcalde de ArgentonaEudald Calvo. Sin embargo, este se negó a aceptar las medidas reparadoras, que pasaban por dejar sus cargos, y fue expulsado del partido en diciembre del 2019. El caso no trascendió porque la CUP no había llegado a informar a la asamblea local cuando varias víctimas hicieron públicas sus agresiones a las redes sociales.      

El protocolo que ERC aprobó en verano no fija sanciones, sino que resuelve que el caso puede terminar en la apertura de un expediente disciplinario que sí podría determinar la suspensión o expulsión del partido. En cambio, a diferencia de la CUP, se marca un plazo máximo de dos meses para cerrar el caso desde que se presenta la denuncia, que puede registrarla la propia agredida o cualquier otra persona que tenga conocimiento de los hechos. 

La guía de los republicanos es mucho más escueta y menos detallada porque no detalla tipos y dimensiones de las violencias machistas, sino que se limita a enumerar conductas que puedan considerarse acoso sexual o acoso o discriminación por razón de sexo. ERC, que apunta que ha aplicado la guía "menos de una decena de veces", la activó también cuando recibieron las denuncias de víctimas del exjefe de gabinete del entonces ‘conseller’ de Exteriors Alfred Bosch, Carles Garcias. La investigación sigue abierta, aunque Garcias fue suspendido de militancia y el partido extinguió su relación laboral.   

El PSC y los ‘comuns’ están trabajando en hacer sus propios protocolos, que esperan poder tener resueltos en los próximos meses porque las ejecutivas de ambos partidos lo consideran una "prioridad". Podem Catalunya tiene uno ya desde el 2017 y desde la secretaria de feminismos estatal de Podemos se ha aprobado otro protocolo de aplicación en todo el territorio. 

Desde JxCat sostienen que son un grupo parlamentario y una marca electoral, pero no un partido al uso, por lo que sus diputados se rigen por el código de conducta del Parlament. Tampoco lo tiene el PDECat, aunque está impulsando uno. 

Cs y PPC no tienen herramientas específicas porque, afirman, en sus partidos "no hay casos" de violencia contra las mujeres. Los naranjas defienden que dentro de su Código Ético hay un apartado dedicado a la igualdad de género que contiene indicaciones para actuar contra estas posibles situaciones. Los populares se remiten a sus estatutos y apuntan que, cuando hay la apertura de un juicio oral por cargos relacionados con el machismo, activan la expulsión temporal del afiliado hasta que haya una sentencia definitiva. Es decir, que primero debe encarrilarse la vía penal o administrativa antes de actuar como partido.