Trabajadores de Exteriors, sobre los casos de acoso: "Era un secreto a voces"

La plantilla de la Conselleria lo describe como un "acosador sutil" que fue despedido con honores pese a la investigación que le había abierto ERC

La Conselleria de Exteriors.

La Conselleria de Exteriors. / ELISENDA PONS

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El 23 de noviembre del 2018 Carles Garcias llegó al Departament de Acció Exterior, Relacions Institucionals i Transparència de la mano del ‘conseller’ Alfred Bosch. Acudió unos días antes de que se hiciera efectivo el intercambio de carteras con Ernest Maragall –antecesor de Bosch en la ‘conselleria’ y sucesor al frente de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona– para conocer a la plantilla. "A simple vista se veía que era un déspota", apuntan fuentes del departamento, que le dieron un voto de confianza. 

"Pero, poco a poco, descubrimos que era un acosador sutil. Empezaron las broncas a algunas trabajadoras. A otras se les insinuaba", explican. Un comportamiento que fue cada vez más comentado por los miembros del equipo. Bosch fichó a Garcias en el 2015 y desde entonces se convirtió en su mano derecha asumiendo el liderazgo del departamento bajo su batuta. 

"Era el jefe de gabinete, pero ejercía un poder que excedía totalmente sus funciones. Es una persona muy autoritaria y con ansias de poder. Parecía él el ‘conseller’", señalan otras voces de la ‘conselleria’. Garcias actuaba de forma "desconcertante". Abroncaba a miembros del equipo a puerta cerrada y, según destapó el diario Ara, acosaba sexualmente a varias trabajadoras. Pero, al mismo tiempo, se mostraba como un hombre muy detallista con sus compañeros. 

En una ocasión les regaló una caja de carquiñoles con un mensaje personalizado para desear una feliz Navidad. Cuando se casó, ofreció una pulsera a todos aquellos que no invitó a su boda. Algunos la lucieron hasta ayer mismo, cuando el escándalo salió a la luz.

"Al principio dudas, no sabes cómo gestionarlo, ves que no es normal pero te da vergüenza explicarlo porque sabes que él lo negará y podrías ser relegada. Y todo era tan sutil, que era muy difícil demostrarlo", explica una persona de la plantilla que sufrió intimidaciones. "Todo el mundo tenía sus miedos: a represalias, a perder el trabajo, a qué pensarán de mi...", añade otra fuente de Exteriors. 

Fuentes de la ‘conselleria’ explican que Garcias citaba a varias mujeres a solas. Una de ellas revela que la llamó a su despacho para darle un regalo que le trajo de un viaje al exterior y le pidió que no lo comentara, que todo esto debía quedar entre ellos. También encontró una excusa para ponerle una canción y comentar cuestiones ajenas a las puramente laborales.  

"No me di cuenta de lo que suponían estas cosas hasta hace unos días. Me incomodaba con este supuesto trato preferencial. Normalizamos estas conductas y él actuaba en una línea difusa", describe. "Llega un punto en que las mujeres del departamento se van empoderando y empiezan a comparten sus experiencias", apunta otro trabajador. 

El discurso de Navidad

El discurso que pronunció para despedir el año y desear felices fiestas al equipo fue decisivo: "Dejó caer que el 2019 había sido fantástico, y que ya veríamos lo que depararía el 2020". Ya corría el rumor de que había una investigación interna abierta y de que tarde o temprano sería cesado. "Era un secreto a voces".

Un mes después, Garcias fue personalmente a cada área del departamento a despedirse. Explicó que se marchaba al sector privado porque sentía que "ya había hecho todo lo que tenía que hacer aquí, que el departamento estaba encarrilado, dijo". 

Los compañeros le hicieron un regalo, como al resto de personas cuando abandonan la ‘conselleria’: "Se hizo con poco entusiasmo, pero se hizo. Todo el mundo sabía que era un papelón. Un regalo, un agradecimiento público y medias sonrisas", recuerdan fuentes presentes. 

Los trabajadores comentan el ambiente "enrarecido" que planeó durante esa ceremonia. "Se fue por la puerta grande. Fue pura hipocresía. Todos sabíamos lo que había y por qué se iba, pero nadie nos comunicó nada", afirman. 

El ‘conseller’ hizo un tuit en el que agradeció a Garcias su trabajo: "Ha sido un gran placer y un aprendizaje común. Gracias y seguimos cerca", escribió en las redes sociales. 

La carrera política de Garcias empezó en las filas de las juventudes de ERC, las JERC. Ejerció como portavoz de la federación de Barcelona desde el 2004 y un año después fue propuesto miembro de la dirección nacional en el cargo de emancipación juvenil, en la lista que lideraba el ahora vicepresidente del Govern, Pere Aragonès. 

Fuentes de las juventudes republicanas indican que ya en esa época "corrían rumores sobre sus conductas inadecuadas", pero apuntan que no hay registros de aquellos episodios que puedan certificarlo porque no tenían un protocolo contra las agresiones machistas, ya que lo crearon en el 2019.

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Garcias cursó estudios de Matemáticas y Economía en la Universitat de Barcelona y en la Universitat Pompeu Fabra. Después estudió Administración y Dirección de Empresas en la Universitat Oberta de Catalunya. 

El exjefe de gabinete del ya ‘exconseller’ Bosch ejerció como asesor de internacional y cooperación en el Área Metropolitana de Barcelona antes de dar el salto a la ‘conselleria’.