29 may 2020

Ir a contenido

PSOE y Podemos acuden separados a la manifestación del 8-M

Los dirigentes de Ciudadanos abandonan la marcha por consejo policial tras ser increpados

Miguel Ángel Rodríguez

La ministra de Igualdad, Irene Montero, en la manifestación del 8-M

La ministra de Igualdad, Irene Montero, en la manifestación del 8-M / BALLESTEROS (EFE)

Justo cuando la delegación del PSOE presente en la manifestación de Madrid encaraba la subida de la calle Alcalá, un grupo de jubiladas empezaba a entonar, al ritmo de Raffaella Carrà y su 'para hacer bien el amor hay que venir al sur', los siguientes versos: "Vencimos al patriarcado del norte y del sur, ya no soy una muñequita azul". La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, su compañera Nadia Calviño y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska encabezaban el nutrido grupo de representantes socialistas que acudieron este domingo a las movilizaciones del 8-M.

Para encontrar a sus socios de Gobierno había que caminar varios centenares de metros hacia el final de la marcha y sortear a miles de personas que se manifestaron al grito de "no es no" o "no estamos todas, faltan las asesinadas". La ministra de Igualdad, Irene Montero, junto a otras dirigentes moradas capitaneó el grupo  de Unidas Podemos entre el que se encontraba, en segunda fila, el vicepresidente segundo del Ejecutivo, Pablo Iglesias.

La distancia entre los socios de Gobierno quedó mas que patente. Sobre todo después de una semana de conflictos en la que socialistas y 'podemistas' se enfrentaron por la aprobación en el Consejo de Ministras de la ley de violencia sexual. Como colofón a siete días de rifirrafes, Calvo defendió la experiencia del PSOE en la defensa de las mujeres:"Algunas llevamos muchos años en el 8M, cuando casi nadie estaba". Un mensaje que, todo apunta, iba dirigido a sus compañeros en el Consejo de Ministros. Montero, por su parte, quiso bajar el balón al suelo y llamó a la unidad frente al machismo:"Necesitamos una gran alianza feminista, eso es lo que nos enseñaron las que han venido antes". 

Gritos a los naranjas

El clima festivo de la movilización se vio enturbiado cuando los dirigentes de Ciudadanos que habían acudido tuvieron que abandonar la marcha tras ser empujados por un grupo de manifestantes. "En esta situación uno se siente sobrepasado porque esto no hace callo, yo ya sé que nos viene pasando y que nos pidieron que no viniésemos, a nosotros no nos van a echar de ningún lado: estas calles son de todos, esta causa es la nuestra, de todas las mujeres que estamos aquí", sentenció la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís cuando la policía recomendó a los naranjas que dejaran la manifestación por seguridad.

Al contrario que el año pasado, esta vez sí acudió un grupo de dirigentes del PP, aunque respaldando su propio manifiesto ya que, aseguraron, no estar de acuerdo con el texto redactado por la organización. Los populares se presentaron sin pancarta propia y con la vicesecretaria de Política Social del partido, Cuca Gamarra, a la cabeza. La dirigente conservadora, que ha liderado la campaña del PP con motivo del 8-M 'Mujer por encima de todo',  defendió que se necesita un "feminismo sin etiquetas" que sume a todo el mundo.

Quienes no acudieron a la manifestación fueron los dirigentes de Vox. Horas antes, los de Santiago Abascal ya habían dejado claro su posición respecto a las movilizaciones por el día internacional de la Mujer: "Son un aquelarre"