07 jun 2020

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MOVIMIENTOS PREELECTORALES

El puzle sin resolver del centroderecha catalanista

Las discrepancias sobre el 'procés' y los vetos personales lastran las alianzas en el centroderecha catalanista

La Lliga y Lliures sellarán su coalición a finales de mes y Units per Avançar quiere pactar con El País de Demà

Júlia Regué / Roger Pascual

El puzle sin resolver del centroderecha catalanista

Las distintas piezas que conforman el centroderecha catalanista intentan encajar para evitar una disputa excesiva a la caza del espacio que dejó la descomposición de CiU. Pero, pese a coincidir en la vertiente socioeconómica, la forma de abordar 'procés' produce diferencias entre muchos ellos, por ahora, insalvables.

Lliga Democràtica y Lliures sellarán su alianza electoral en un congreso que se celebrará el 27 de marzo, al que acudirán con un programa trabajado desde un comité permanente con representación de ambas plataformas. Su entendimiento pasa por la intención de aglutinar el catalanismo para "romper los bloques que paralizan el país", aunque la Lliga pone su acento en un perfil "socioliberal" mientras que Lliures se confirma en el liberalismo con "vocación europea". No son soberanistas y el consenso en la cuestión del 'procés' pivota en torno a la consigna de que cualquier desvío de la legalidad sería condenado y que un referéndum sobre la independencia no debe contemplarse, pero, llegado al hipotético caso de que hubiera un acuerdo con el Estado, lo aceptarían, aunque se inclinarían por el 'no'.

Aliados potenciales

Su potencial aliado es Units per Avançar pero el partido que lidera Ramón Espadaler se inclina por un entendimiento con el grupo de PobletEl país de demà. Fuentes de Units sentencian que un acuerdo que vaya desde Poblet a Lliga Democràtica solo se aguanta sobre el papel, por lo que apuesta por intentar ir en coalición con el nuevo espacio que impulsan excargos del PDECat, entre otros. Fuentes de Lliga Democràtica y Lliures aseguran que con Units "comparten diagnóstico", una visión "humanista" y la "misma preocupación social y política", pero que el pacto no llega por "vetos personalistas". "No hay argumentos programáticos o ideológicos ens los que choquemos, son cuestiones personales", apuntan estas voces.

"No se trata de vetos. Simplemente creemos que con la Lliga reordenaríamos un espacio y lo que queremos es crear un espacio nuevo. Romper la frontera entre catalanismo y soberanismo que es lo buscamos con Poblet, con los que hay más sintonía", aclara Units, que no descarta repetir la alianza con el PSC, que les ha dado un escaño en el Parlament y concejales en una treintena de municipios. Con quien nunca se han planteado concurrir es con los Convergents de Germà Gordó.

Lliga Democràtica invitó a miembros de este partido a sus primeros encuentros pero la relación no fructificó. La negativa a definirse como "soberanistas" es lo que provocó que Convergents rompiera las conversaciones formales con la Lliga, aunque siguen en contacto. El partido de Gordó apunta que hablan con todo el mundo pero que la cuestión nacional colisiona, aunque están de acuerdo en propuestas sociales y económicas.

De haber un referéndum acordado, Convergents se inclinaría por el 'sí', aunque desdeñan de aventuras unilaterales. Fuentes de este partido indican que tienen más discrepancias con Lliures en este asunto que con la Lliga, pero que comparten la tradición socialcristiana. Con Units mantienen una relación fluida, ya que "hablan el mismo idioma", también con el grupo de Poblet, con quien pretenden llegar a un acuerdo para las elecciones.

Coalición solo electoral

Units per Avançar Convergents, por lo tanto, sí se acercan al grupo de Poblet, pero este espacio apuesta por correr solo la carrera electoral. Otra cosa es que miembros de estos partidos puedan unirse, pero descartan una coalición. Lliga Democràtica y Lliures ven muy difícil el entendimiento porque consideran que, pese a "compartir el 90% de su programa", hay dos cuestiones esenciales que les impiden un acuerdo: "hablan de un conflicto entre Catalunya y España, y consideramos que también hay un conflicto entre catalanes y aspiran a la independencia a largo plazo". 

Otro competidor que sopesa pelear por esta bolsa de votantes es el exprimer ministro francés, Manuel Valls. Todos los partidos consultados desdeñan tener intenciones de buscar una alianza con el partido del ahora concejal en el Ayuntamiento de Barcelona, aunque por su parte tampoco hay interés en acercarse a las tesis catalanistas. "Él está en la lógica de ganar a los independentistas y nosotros ya estamos por buscar una solución", apunta una fuente de la Lliga. Desde Barcelona pel Canvi, afirman que no hay que gastar energías en un "reformular un catalanismo obsoleto". La formación celebrará un acto la última semana de marzo en la que presentará su nueva configuración de ámbito autonómico.