23 feb 2020

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CONGRESO

El Gobierno promete hablar "de todo" con el independentismo

Calvo defiende la mesa de diálogo ante el escepticismo de JxCat sobre su utilidad

Rufián obtiene el compromiso del Ejecutivo de anular la sentencia de Companys

Iolanda Mármol

La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, durante su intervención en el Congreso de los Diputados. 

La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, durante su intervención en el Congreso de los Diputados.  / RICARDO RUBIO / EUROPA PRESS

Sin fecha todavía para la primera reunión de la mesa de diálogo, el mismo día en que  JxCat y ERC evidenciaron en el Parlament una confrontación frontal sobre las condiciones de ese foro y con la sensación cada vez más extendida  de que la posconvergencia pone palos en las ruedas para que no vaya adelante, el Gobierno salió este miércoles a defender este organismo. En un contexto tan sensible, el Ejecutivo exhibió su determinación a profundizar en el diálogo sin corsés. 

“Tendremos que hablar todos con todos y de todo. Y eso es hacer política. Para eso estamos aquí y para eso va a estar el Gobierno. Solo hay una manera de allanar la situación vivida en Catalunya, solo cabe una solución: encontrar caminos acordados, caminos seguros en lo jurídico y caminos legítimos en lo político”, comprometió la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, en su comparecencia ante el Congreso de los Diputados, en la que expuso las líneas estratégicas de su departamento para esta legislatura. Admitió que la situación es “compleja” y que, justamente por la dificultad de encontrar soluciones, el diálogo entre diferentes es el “único instrumento” eficaz.

El portavoz de ERCGabriel Rufián, agradeció la promesa de Calvo de no acotar los temas en la mesa de diálogo y subrayó que ese foro es, probablemente, la única oportunidad para evitar que el conflicto catalán se trasmita a las próximas generaciones. “Vamos con la mejor de las intenciones, pero también con esa esperanza estamos preparados para lo peor. Somos los campeones de la decepción respecto al Estado y al PSOE”, admitió, tras reconocer que la mesa de diálogo no nace de la confianza “sino de las circunstancias”.

Rufián admitió que no se puede crear una república con el 50% de la población en contra, pero defendió que tampoco se puede “imponer” que Catalunya es una autonomía con un rechazo de la otra mitad. “Los dos millones que votaron a veces de forma heroica entre palos no van a desaparecer y los que votan otras cosas tampoco. Estamos obligados a dialogar”, asumió.

Memoria histórica

Determinado a proteger la mesa de negociación, principal conquista de ERC, Rufián empleó guante de seda con el Gobierno no solo en la comparecencia de Calvo, sino también en la primera sesión de control de la legislatura. Abogó por no crispar el ambiente. No preguntó sobre Catalunya y prefirió pedir al presidente que concretase qué medidas va a impulsar para luchar contra el auge del fascismo.

Pedro Sánchez recordó sus compromisos: volcarse en recursos económicos para exhumar a las víctimas del franquismo, retirar los reconocimientos a torturadores y “denostar” el juicio al ‘expresident’ Lluís Companys. A falta de mayor concreción, Rufián volvió a interpelar a Calvo al respecto, ya en la tarde. La vicepresidenta se comprometió entonces a anular en breve las sentencias del franquismo y, entre ellas, la referente al mandatario catalán. 

La anulación de los juicios es una larga reivindicación de ERC en el Congreso de los Diputados, donde ha presentado multitud de iniciativas en este sentido. Sánchez anunció en su primer mandato que lo llevaría a cabo, pero el fin abrupto de la legislatura lo impidió. La promesa volvió a incluirse, de forma vaga, en el acuerdo marco de la coalición entre el PSOE y Podemos. Finalmente, este miércoles Calvo confirmó en sede parlamentaria este compromiso.