31 may 2020

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ELECCIONES CATALANAS

El abanico de Manuel Valls

El exprimer ministro francés analiza el acercamiento entre Cs y PP, y las intenciones de Lliga Democràtica, antes de resolver si dará el salto al Parlament

Júlia Regué

Manuel Valls, en rueda de prensa, el pasado 29 de mayo.

Manuel Valls, en rueda de prensa, el pasado 29 de mayo. / Efe / Marta Pérez

Manuel Valls cuece a fuego lento el lanzamiento de su partido a nivel autonómico con la directriz de mantener máximo hermetismo. El exprimer ministro francés evita confirmar su salto al Parlament porque no tiene claras sus posibilidades y no se arriesgará al fracaso. 

El acercamiento entre Cs y el PPC para forjar una coalición a las elecciones catalanas y la reagrupación del catalanismo con el acuerdo entre la Lliga Democràtica y Lliures, enfría su determinación. No dará un paso adelante hasta que resuelva que hay un espacio político para él con escaños reservados: "Estamos trabajando en la oferta política que no sabemos cuándo se concretará", indican sus colaboradores, que rechazan la idea de llegar a las urnas con más de tres opciones a por la misma bolsa de 300.000 votantes no fidelizados con unas siglas, reacios a las aventuras unilaterales y partidarios de forzar una negociación para un mayor autogobierno.

Fuentes cercanas a Valls apuntan que debe resolver tres incógnitas: "Primero, si nos interesa la opción de Cs y el PP y si nosotros les interesamos a ellos. Segundo, si realmente solos tiene sentido que juguemos. Y tercero, si Valls tiene ganas de jugar".

Pese a que el líder del PP, Pablo Casado, le ofreció forjar un proyecto en común, no ha habido reuniones formales y la prioridad del PP sigue siendo Cs. La relación entre Valls y e Inés Arrimadas es muy buena pese a la ruptura tras las municipales y la líder interina de los naranjas podría acercar posturas. Sin embargo, no habrá movimientos hasta que Cs celebre su congreso en el mes de marzo. Lo que descarta de antemano es unirse a Lliga Democràtica, ya que no comparte los cimientos del nuevo partido, más aún cuando una de sus fundadoras y mano derecha de Valls en el Ayuntamiento, Eva Pareraabandonó la formación por desencuentros ideológicos.

El concejal en Barcelona se movió entre el "por que no y entre el sí" el día en que el ‘president’ Quim Torra anunció que convocaría elecciones después de aprobar los presupuestos: "Lo que falta en Catalunya es una voz claramente catalana, española y europea que rechace sin ninguna ambigüedad los pactos con los nacionalistas: los separatistas catalanes o la extrema derecha española. Esto puede ser el gran reto y la esperanza de las elecciones catalanas", escribió en Twitter.

El ideario del partido

La maquinaria está en marcha sin tener la decisión tomada. Según su equipo, han cosechado unos 550 simpatizantes en Catalunya, especialmente en el Área Metropolitana de Barcelona y en Tarragona. Aún no hay nombre ni imagen, lo único claro es que Valls será cabeza de lista y el ideario del partido. Este documento, al que ha tenido acceso este diario, refuerza la vertiente "europeísta", erige la familia como "pilar fundamental de convivencia y transmisión de valores" y defiende la Constitución como un "éxito colectivo".

Es un partido que asegura haber nacido "como respuesta al nacionalismo y al populismo" y se define como "transversal, liberal, de progreso, humanista y ecologista". Fuentes de la formación afirman que este ideario permite conjurar "el centroderecha con el centroizquierda, siendo muy respetuosos con el  empresariado y sus preocupaciones, pero entendiendo la importancia de lo social".