tensión entre socios

JxCat inaugura la precampaña hostigando a ERC

La posconvergencia apela a la unidad entre virulentos reproches a sus socios

Torra insiste que en la mesa de diálogo solo cabe "hablar de soberanía"

Torra, en el pleno del Parlament del pasado 27 de enero.

Torra, en el pleno del Parlament del pasado 27 de enero. / REUTERS / ALBERT GEA

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Xabi Barrena

En un acto pensado como una opa contra ERC por la paternidad de los presupuestos de la Generalitat, Junts per Catalunya dio el pistoletazo de salida a una precampaña de las elecciones catalanas, que se augura larga y cruenta. Sobre todo entre los todavía socios de Govern. Las decenas de oradores (hasta 24) se repartieron los papeles entre glosar la bondad de las cuentas, poner distancia de fin de semana con la mesa de negociación entre gobiernos y, sobre todo, arremeter contra los republicanos.

El motivo y razón del acto, sin duda, fue intentar hacerse un poco suyas las cuentas de la Generalitat. Un proyecto diseñado, negociado y explicado por ERC, y para más inri, por el vicepresidente y candidato a las elecciones, Pere Aragonès. Y ante el que la posconvergencia ha quedado hasta ahora en un segundo plano. Aún en la memoria el resbalón de Torra cuando, en el pleno monográfico sobre la mujer, empezó a verter cifras, dándoselas de conaisseur, de los presupuestos y resultaron casi todas erróneas. Esta vez, en el videowall donde se iban añadiendo las cifras más destacadas si apareció la cuantía correcta de la partida para las guarderías: 70 millones.

Hiperbólico Buch

"Gracias, ‘president’, si este presupuesto tira adelante es gracias a ti", dijo un Miquel Buch hiperbólico. Y es que, a falta  de candidato posconvergente a la Generalitat, el acto pareció un homenaje a un ‘president’ que ya se halla en rampa de salida. Esa voluntad de patrimonializar las cuentas incluyó la subida de impuestos. Eso sí, Lluís Guinó la atribuyó al déficit fiscal y llamó ya mismo a revertirla en un futuro.

Torra fue el que pasó más de largo por los detalles de las cuentas, prolijamente explicadas antes por los ‘consellers’ de cada ramo y, cuando el departamento que tenía que explicar su parte resultaba ser de ERC, por secundarios. Se centró el ‘president’ en la negociación con el Gobierno. Defendió y apeló a la unidad, se puso él mismo como ejemplo por sus consultas con la mesa de partidos y entidades independentistas y mandó un recado a ERC a cuenta de la investidura de Sánchez: "Nosotros no hemos ido nunca solos a negociar". 

Para remachar el autoproclamado sentimiento altruista y unitario  posconvergnte, en oposición al de Esquerra, Torra añadió que ni él, "ni Carles Puigdemont, ni Artur Mas" han puesto "nunca los intereses de partido por delante de los de Catalunya". 

También envió recado a la Moncloa al afirmar que "las propuestas que se conoce que Sánchez me contó", ironizó en referencia a la lista de 44 ítems, "son materia de debate en la comisión bilateral que prevé el Estatut. En la Mesa de negociación entre gobiernos se atacará solo la raíz del conflicto, que es la soberanía y el derecho de los catalanes a decidir". "Nosotros somos los que nos plantamos", presumió en oposición a una supuesta docilidad de ERC.

Torra reiteró que en la próxima reunión exigirá que se dé entrada en la mesa a "un mediador", una figura que, por otra parte, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en Catalunya Ràdio, negó que fuera precisa.

Todo en contra

En su videointervención, Puigdemont llamó a estar preparados para las elecciones. "Lo tenemos todo en contra". Y también "todas las encuestas, ya desde antes del 21-D".

En esta clave electoral, Puigdemont quiso arrebatar la bandera del "pragmatismo" con la que ERC pretende que se identifique a su líder extramuros. "Nosotros llevamos a la práctica, y por tanto somos los pragmáticos, la voluntad de la mayoría de la sociedad catalana", sentenció.

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El título del libro sobre Aragonès ('El independentisme pragmátic’) parece haber soliviantado a los posconvergentes. Antes que Puigdemont, Elsa Artadi, ya había afirmado que tal secesionismo "es el más mágico y menos práctico de todos, ya que todos los éxitos del independetismo han venido del exilio".

Artadi también recordó la última trifulca en el Parlament: "Ha quedado demostrado que si no es JxCat, nadie defiende la soberanía", de la Cámara, en referencia a la retirada de la acta de diputado de Torra. Un acto administrativo que calificó de "violación de la JEC al Parlament".