25 oct 2020

Ir a contenido

COMISIÓN SOBRE EL 155

Puigdemont: "La DUI era la única opción digna y democrática"

El 'expresident' evita la autocrítica y defiende que unas elecciones no garantizaban la "retirada" del 155

"Es la crónica de un golpe de Estado moderno que no necesita ningún militar en las calles", sostiene

Júlia Regué

Puigdemont: No se podrá pasar página hasta que se pida perdón por el 155. / VÍDEO: EFE

El 'expresident' de la Generalitat, Carles Puigdemont, usó su comparecencia por videoconferencia en la comisión de investigación sobre el artículo 155 en Catalunya para reafirmarse en todas y cada una de las decisiones que tomó en octubre del 2017. No hizo ni un ápice de autocrítica, sino que ató un discurso dedicado a sus seguidores cargado de dardos al Estado.

Puigdemont se presentó como un "hombre libre" desde un despacho del Parlamento Europeo, luciendo credenciales de eurodiputado, y defendió la Declaración Unilateral de Independencia (DUI) como la "única opción digna y democrática" ante un Estado que "priorizó la violencia y la represión". Dedicó la mayor parte de su tiempo a justificarse, y señaló que su intención era convocar elecciones y evitar la DUI aunque ahora le tachen de "radical" y le den "lecciones de moderación". A primera fila le escuchaban atentamente una comitiva de representantes del Govern, entre ellos el 'vicepresident' Pere Aragonès y los 'consellers' Meritxell Budó, Miquel Bich, Damià Calvet, Mariàngela Vilallonga, Maria Àngels Chacón y Jordi Puigneró. 

El 'expresident' aseguró que exigió la excarcelación de los Jordis, la retirada de la Policía Nacional y el fin del control financiero de la Generalitat a cambio de convocar elecciones y no precipitar la DUI. Un guion que no siguió porque "no se daban las garantías" necesarias para asegurarse de que el Gobierno de Rajoy "retiraría" el 155. "¿Alguien duda que con elecciones habría frenado el golpe de Estado del 155?", preguntó. "Si el Estado hubiese dado las garantías, yo hubiera convocado elecciones pese a las incomprensiones y el tacticismo de algunos. Hacer elecciones a cambio del 155 hubiera ahorrado mucho dolor y nos hubiese permitido reunir fuerzas para culminar el 'procés'".

Tras lanzar este razonamiento, dijo que "queda perfectamente claro quien puso el ‘seny’ y quien la tontería" para sentenciar que la maniobra del Gobierno era irreversible: "Querían aplicar el 155 y lo aplicaron. Nada de lo que hubiésemos hecho les habría desdicho de desatar la ola represiva que tenían unas ganas locas de emprender". Y se refirió a la intervención de la autonomía catalana como un "golpe de Estado moderno sin militares en las calles" en el que jueces y fiscales asumieron su rol "en defensa de la patria".

Puigdemont sostuvo que el 27 de octubre del 2017 hizo "todo lo posible para frenarlo". "Mi prioridad, cuando conocimos la literalidad de esa amenaza, pasó a ser salvaguardar las instituciones y proteger a los ciudadanos. Su voracidad era monstruosa, el Estado iba desbocado y tenía capacidad para hacer mucho daño. Vi una forma de placer en la acción punitiva, una pulsión insana de reprimir, de imponer castigos ejemplares, de escarmentar, de aleccionar", insistió.

El exjefe del Govern defendió que la intervención de la autonomía no se ajustó a la Carta Magna "ni en el fondo ni en la forma", y que "se forzó la Constitución y se hizo una aplicación anticonstitucional del 155". A su juicio, el requerimiento inicial debía abrir una etapa de diálogo y él propuso al delegado del Govern en Madrid, Ferran Mascarell, para que ejerciera esta función, pero nadie se sentó en la silla reservada para el Gobierno. 

"Es evidente, más allá de la obviedad, que este artículo se aplicó fuera de la Constitución y no sirvió para resolver ningún conflicto. El independentismo ganó y esta mayoría es persistente, sólida, no recula y no queda decapitada ni liquidada como decían responsables del Gobierno", añadió, aludiendo a las declaraciones de la entonces vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.

La "xenofobia" del 155

Ningún miembro del PSC, Cs y PPC acudió a la cita; pero se dirigió a estos dos últimos grupos y les acusó de tener un "comportamiento xenófobo" por exigir que se vuelva a aplicar el 155: "Están pidiendo que se perjudique a sus propios votantes por el simple hecho de vivir en Catalunya", aseguró.

En cuanto a los socialistas, insistió en que el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, en aquél momento líder del PSOE en la oposición, apoyó la intervención de la autonomía, aunque omitió que presentaron una enmienda para evitar el 155 si apretaba el botón electoral. "Pedro Sánchez estaba en la cocina del 155", espetó, y recibió el aviso de los ‘comuns’ que le recordaron que ahora hay una coalición entre el PSOE y Unidas Podemos. "Admito que el tono y el lenguaje no son los mismo que los del PP, pero lo que me interesa son las políticas. Si la negativa a la autodeterminación y la represión es la misma, por mucho que me pongan buenas caras la conclusión es la misma", insistió Puigdemont, mirando de reojo a ERC y consciente de que el 'president' Quim Torra se reunirá con Sánchez este jueves en Barcelona.

Para "superar la cultura del 155" censuró que hay que hacer ver que es "irrenunciable" el derecho a la autodeterminación y obligar a los "responsables" a que "pidan perdón" porque, de lo contrario, "será imposible pasar página". "Nunca utilizaría los canales que Rajoy usó para eliminar la disidencia ni para meter a mis rivales en la cárcel", espetó Puigdemont, y reconoció su alegría porque Rajoy, Sáenz de Santamaría y Albert Rivera ya no estén en política. "Espero que la lección sirva a quienes les sustituyen. Que pase lo que pase siempre habrá un Junqueras, un Cuixart, un Sànchez, un Turull, un Rull, un Romeva, una Forcadell y una Bassa que estarán dispuestos a decir 'estamos aquí'".