24 oct 2020

Ir a contenido

JUICIO EN LA AUDIENCIA NACIONAL

El teniente coronel Baena considera el ascenso de Trapero "fundamental" para el 1-O

El investigador principal del 'procés' recurre a un correo de Puigdemont para culpar al mayor

La Sala rechaza las pruebas del sumario del Supremo que el mando intentó incorporar al juicio

Ángeles Vázquez

Josep Lluis Trapero saliendo de la Audiencia Nacional

Josep Lluis Trapero saliendo de la Audiencia Nacional / JOSE LUIS ROCA

El teniente coronel de la Guardia Civil Daniel Baena, responsable de la investigación de buena parte de los procedimientos abiertos por el 'procés', considera que el ascenso a mayor de Josep Lluís Trapero fue "fundamental" para lograr una autoridad suficiente en los Mossos que hiciera que sirvieran a los intereses independentistas del Govern del huido Carles Puigdemont. Por eso, según el testigo, se hizo "sorpresivamente" cuando el Ejecutivo catalán estaba "volcado" en organizar el 1-O con independencia de que la propuesta partiera del exdirector general de los Mossos Albert Batlle, actual concejal de Barcelona por el PSC.

Baena también acudió a un correo electrónico que el expresidente catalán envió a sus secretarias para que le hiciera llegar a Trapero una carta de agradecimiento por la actuación de los Mossos durante el referéndum ilegal frente a la de otros cuerpos policiales. En ella mencionaba una "reunión a puerta cerrada", que el testigo tradujo "en secreta" entre ambos, lo que en su opinión probaría una connivencia entre el principal acusado y el Govern condenado por sedición por el Tribunal Supremo

La fiscalía se mostró entusiasmada con la nueva perspectiva que se abría, sobre todo teniendo en cuenta que su anterior testigo, el comisario Ferran López, declaró que se enteraban de las decisiones del Govern por la televisión. Pidió su incorporación a las actuaciones, pero el tribunal lo descartó por extemporáneo.

Baena explicó que Puigdemont decía en la carta "como te dije", pero a preguntas de la abogada del propio Trapero, Olga Tubau, se vio obligado a admitir que el texto en catalán no incluía el "te"; se limitaba a decir "como dije en una reunión a puerta cerrada", lo que resta fuerza a la mera existencia del encuentro.

Enrarecido

El testimonio se caracterizó por un afán condenatorio, pero en esta ocasión menos contundente que en el Supremo, donde definió el ambiente del 20 de septiembre de 2017 de "insurreccional". En la Audiencia Nacional dijo: "Hasta el 20-S, las movilizaciones eran pacíficas. Conforme se avanzó en el tiempo, percibíamos un ambiente enrarecido. Tras la aplicación del 155, nunca tuvimos ningún problema en los registros".

Según Baena, tanto el documento Enfocats, como la agenda del que era número dos de Oriol Junqueras en Economía, Josep Maria Jové, indicaban que para lograr la independencia debían crearse nuevas estructuras del Estado o procederse a la reorientación y redimensión de otras ya existentes. Eso ocurrió con los Mossos, con los que, destacó, nunca coincidió en una pesquisa para impedir el referéndum ilegal.

Centralizar atestados

Para acreditar esta "reorientación" citó, además del ascenso de Trapero, una carta que este envió en 2015 al entonces fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, uno de los cuatro fiscales del 'procés' en el Supremo, en la que le comunicaba que él centralizaría los atestados levantados por los Mossos tras la asunción por ayuntamientos catalanes de la declaración soberanista anulada por el Tribunal Constitucional.

Según el testigo, ello contradecía la ley orgánica del poder judicial y era incompatible con su actuación como policía judicial. El fiscal Pedro Rubira, como hizo algo después con la carta de Puigdemont, incluida en el procedimiento abierto contra el huido en el Supremo, pidió que se incorporara a la causa de Trapero, mientras que las defensas se opusieron por considerar "difícil" de creer que el ministerio público, que es único y jerarquizado, desconociera un documento que respondía a un requerimiento de su superior directo.

Valor de denuncia

El resto del interrogatorio se centró en los distintos atestados presentados por la Guardia Civil sobre los 45 registros realizados el 20-S y en relación al 1-O. La abogada fue tan inquisitiva que la presidenta del tribunal, Concepción Espejel, le recordó que "los atestados tienen valor de denuncia", por lo que carecía de sentido que tratara que el testigo se retractara de las conclusiones que plasmaba en ellos.

Entre ellos destacó que el atestado atribuyera 37 llamadas el 20-S entre el entonces presidente de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sànchez, y Trapero, cuando, según la defensa, solo hubo 16: 11 del primero al segundo y cinco en sentido contrario.