Junqueras en 'Via Matteotti'

El líder de ERC se abona al diálogo, pero admite que es «escéptico» con el PSOE

Oriol Junqueras declara ante la comisión de investigación de la cámara catalana sobre la aplicación del articulo 155 de la Constitución. En la foto los diputados de Ciudadanos abandonan la comisión 

Oriol Junqueras declara ante la comisión de investigación de la cámara catalana sobre la aplicación del articulo 155 de la Constitución. En la foto los diputados de Ciudadanos abandonan la comisión  / FERRAN NADEU

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Xabi Barrena

Los callejeros de las ciudades italianas comparten muchos nombres, especialmente de los 'padres' de la patria, como Cavour y Garibaldi. Pero no solo. Un nombre que no falla casi nunca es la 'Via' ( o la 'Piazza' o el 'Corso') Matteotti, en homenaje al socialista que osó plantar cara a Mussolini en el Parlamento de Montecitorio a coste de  ser hallado cadáver en un bosque romano. Decía Matteotti, Giacomo, que "el Parlamento" como símbolo del diálogo "no debe de abandonarse nunca". La cita la recordó Oriol Junqueras este martes en el Parlament. Al inicio de su comparecencia en el dia que, 27 meses después de la DUI, puso el pie de nuevo en la Cámara .

Un Junqueras de dos caras. Serio en su entrada y en sus saludos a decenas a correligionarios y amigos. Y otro, cuando intervino: distendido, mordaz, hiriente y con su clásico florentinismo. Y sobre todo, instalado en la 'vía Matteotti': diálogo, diálogo.

"Me muero de ganas de hablar con todos", espetó a modo de redoble de apuesta sobre un aspecto, el del entendimiento con el PSOE, que ha causado cierto revuelo y muchas críticas en los ambientes más híperventilados.

"No hemos renunciado a la voluntad de diálogo, y lo hemos intentado del derecho y del revés. Estamos encantado de dialogar con todos, con los que han aplaudido de manera más entusiasta nuestro encarcelamiento, también", señaló. "Nuestra cárcel es poco relevante al lado de los intereses del país. No condicionaremos el diálogo a nuestra condición de privación de libertad". Eso sí, reconoció su "escepticismo" con el PSOE por lo mucho "que ha defraudado" las expectativas de "los catalanes", aun así, mostró de nuevo su entusiasmo por la mesa de diálogo que, precisamente ayer debía de haberse puesto en marcha, según el pacto de investidura.

Rifirrafe orillado

Orilló, como cabía esperar, el rifirrafe del lunes entre Quim Torra y Roger Torrent; entre JxCat y ERC. Pero Junqueras no sería Junqueras si no realizara intervenciones aparentemente inocuas, pero que, si se dejan reposar unas horas, muestran nuevos tonos. Como realizar un «homenaje» al grupo parlamentario republicano y mostrarse "orgulloso de lo que hacen y de lo que dicen".

Y no fue el único mensaje   susceptible de ser interpretado por  las mentes malpensantes. A cuenta de la ristra de políticos que estaban en el candelero en el 2017 y hoy se dedican a sus labores, como "Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría y Albert Rivera", el presidente de ERC sacó pecho: "Y yo sigo aquí. Y seguiré". Aviso a navegantes, dentro y fuera de ERC: Él manda. Él es la referencia.

Sobre el motivo formal de la comparecencia, la aplicación del 155, Junqueras fue tajante: "No sirvió para nada" porque el independentismo ni se ha "descabezado" ni desiste de sus intenciones. Y recalcó que volvería a darse el momento y a hacerse un referéndum.

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Y luego, claro está, salió el Junqueras vitriólico, especialmente con Ciudadanos, los únicos promotores del 155 presentes en la sala, en ausencia del PSC y del PP. A ellos les dirigió varios dardos recordándoles su batacazo electoral del 10-N ("quedaron últimos en Catalunya"). 

La líder parlamentaria de Cs, Lorena Roldán, hizo una diatriba de seis minutos contra el independentismo y contra Junqueras y, al acabar, ella y Carlos Carrizosa, sin esperar réplica, se levantaron y se fueron. Junqueras, siempre sonriente, les conminó a quedarse: "¿Ya os vais? ¡Pero si justo empezábamos a dialogar!".