19 sep 2020

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EL TABLERO CATALÁN

La Crida de Puigdemont sigue su crecimiento sin descartar ir a las urnas

El 'expresident' y Jordi Sànchez mantienen viva la asociación al margen del PDECat y ERC

La dirección de la entidad no ve posible disolverse en un espacio posconvergente

Fidel Masreal

Puigdemont saluda desde la gran pantalla durante el acto fundacional de la Crida, celebrado el 27 de octubre en Manresa.

Puigdemont saluda desde la gran pantalla durante el acto fundacional de la Crida, celebrado el 27 de octubre en Manresa. / JOSEP LAGO (AFP)

La Crida Nacional per la República, la asociación creada por el 'expresident' Carles Puigdemont y el exlíder de la ANC Jordi Sànchez, cumple un año con un objetivo claro: lejos de plantearse su desaparición o de disolverse sin más en el espacio posconvergente, sigue su proceso de despliegue territorial y de crecimiento en número de asociados para constituirse en un poder al servcio de Puigdemont frente al PDECat y Esquerra Republicana. Y no descarta saltar a la arena electoral.

La apuesta de la dirección de la Crida es clara: no van a desaparecer, ni a entrar a formar parte del espacio del PDECat. Al contrario, mantienen la posibilidad de presentarse a las elecciones con espacio propio. Lo cual confirma que hoy por hoy todo el espacio antes conocido como Convergència está más atomizado que nunca y con actores que se niegan a dar un paso atrás. Ni el PDECat pretende disolverse sino pasarse a llamar JxCat, ni la Crida da marcha atrás, ni los soberanistas más moderados descartan crear un tercer espacio político.

6900 asociados

En el caso de la Crida, dispone actualmente de 6.900 asociados. Y sigue el proceso de despliegue territorial, sectorial e ideológico. Su implantación incluye el área metropolitana de Barcelona. Y a nivel sectorial, ha constituido ya grupos en relación a políticas como el bienestar social, la justicia y otros ámbitos con el objetivo de definir cómo debería ser, a su juicio, una futura república catalana.

También ha constituido tres sectores ideológicos: liberales, socialdemócratas e izquierdistas, y afloran propuestas para abordar también el reto climático y el de la igualdad de género. De este modo tratan de mantener vivo uno de los principios de la Crida, el de la transversalidad ideológica.

Todo ello da cuenta de la voluntad de armar una organización que, afirman, ha mantenido un cierto letargo durantel el pasado año debido a las distintas convocatorias electorales, pero que quiere estar engrasada cara a decisiones que pueden precipitarse en el calendario como la de constituirse en partido y concurrir a las elecciones.

El objetivo de la unidad

Pese a que tanto el PDECat como Esquerra y la CUP han rechazado desde el primer momento la propuesta de la Crida de constituir un solo espacio político unitario independentista, los promotores de la organización insisten en que su idea a largo plazo sigue siendo esta. Y recuerdan que en su seno existen militantes de Esquerra, del PDECat e incluso procedentes de espacios cercanos a Poble Lliure, una de las organizaciones que forman la CUP.

La gran paradoja sigue siendo que dirigentes como Puigdemont, Albert Batet y el 'conseller' de Territori, Damià Calvet son del PDECat pero forman parte de la Crida y apoyan su despliegue territorial. Una situación que en el PDECat genera una evidente incomodad desde la creación de la Crida.

Pero los dirigentes de la asociación son claros. No prevén ni integrarse en Junts per Catalunya sin más, ni su modelo es el de una coalición electoral con el PDECat. Añaden que todo pasa por el liderazgo y decisión de Puigdemont y por lo que decidan los asociados de la organización, a los que se consultaría en cualquier caso. En definitiva, que la Crida no descarta presentarse por si sola a unos comicios, con lo que la restructuración y reunificación del espacio posconvergente es, hoy por hoy, una posibilidad remota.