19 feb 2020

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INVESTIGACIÓN POR COHECHO

El juez cita a declarar al empresario que pagó el viaje del Síndic a Berlín

Rafael Ribó asegura que ya compareció en el Parlament. El magistrado De la Mata le ofrece testificar en la Audiencia Nacional

Llama como testigo al exdiputado de CDC Ramón Camp, otro de los invitados a la final de la Champions entre el Barça y la Juventus

Vanesa Lozano/Luis Rendueles

El Síndic de Greuges, Rafael Ribó (dentro de un círculo) posa junto al grupo de invitados por el empresario corrupto para ver la final de la Champions del Barça en Berlín.

El Síndic de Greuges, Rafael Ribó (dentro de un círculo) posa junto al grupo de invitados por el empresario corrupto para ver la final de la Champions del Barça en Berlín.

El juez José De la Mata, encargado de la investigación de la trama del 3%, ha citado como investigado al empresario Jordi Soler, que pagó el viaje del Síndic de Greuges, Rafael Ribó, y su hija para asistir a la final de la Champions en Berlín en 2015. Además, el viernes 31 declararán como testigos en la Audiencia Nacional la secretaria de Soler, Eva Brea y otro de los invitados al viaje, el exdiputado de CDC Ramón Camp

El magistrado de la Audiencia Nacional investiga si el Síndic pudo incurrir en un delito de cohecho impropio al aceptar la invitación. La Fiscalía Anticorrupción lo sostiene así en un informe adelantado por EL PERIÓDICO. De la Mata ha ofrecido a Ribó que declare voluntariamente en la causa. El Síndic es aforado y, si no renunciara a esa condición, debería ser el TSJ de Catalunya quien lo investigara. 

El Síndic de Greuges, Rafael Ribó, ha alegado que ya compareció en el Parlament en septiembre del 2019 para dar explicaciones ante dichas acusaciones.

La acusación

La Fiscalía Anticorrupción considera que Ribó pudo cometer un delito de cohecho impropio al aceptar la invitación de un empresario para acudir a ver la final de la Champions League entre el Barcelona y la Juventus de Turín que tuvo lugar el 6 de junio de 2015 en Berlín. 

Aquel viaje en avión privado costó 39.900 euros, según las facturas descubiertas por la Guardia Civil, y fue pagado íntegramente por tres empresas de Jordi Soler, un empresario catalán investigado en la trama del 3 por ciento y que ha confesado ante el juez haber entregado dinero a fundaciones próximas a Convergència Democrática de Catalunya a cambio de conseguir contratos de obras públicas.

El fiscal considera que Rafael Ribó "no solo aceptó" la invitación del empresario, sino que además tomó "la iniciativa" y pidió que acudiera también su hija, lo que finalmente sucedió. Considera que la actuación del Sìndic de Greuges pudo incurrir en un delito de "cohecho pasivo impropio", castigado con entre seis meses y un año de cárcel y suspensión de empleo público de hasta tres años. En una comparecencia parlamentaria, Ribó afirmó que se trataba de un asunto "personal" y que había pecado de "exceso de confianza". Ahora el juez de la Audiencia Nacional estudiará la petición de Anticorrupción y, si ve indicios de delito como el fiscal, trasladará el caso al Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, dado que Ribó es aforado.

La hermana de Pep Guardiola

En aquel avión privado, un Dassault Falcon 900EX viajaron también el ex diputado de CDC Ramón Camp y su esposa, Francesca Guardiola, hermana del entrenador de fútbol y que en aquellas fechas era subdirectora de Relaciones Exteriores del Govern de Artur Mas.

El empresario Soler también invitó al partido a Josep Antoni Rosell, que era director general de Infraestructures.Cat, la empresa de la Generalitat encargada de proyectar, construir y gestionar las grandes obras públicas. Los 14 viajeros salieron del aeropuerto de El Prat el 6 de junio de 2015 a las doce de la mañana y llegaron a Berlín a las dos y diez de la tarde. Regresaron a Barcelona después del partido, que acabó con la victoria del Barça por 3-1.

Viaje "comercial"

El fiscal anticorrupción José Grinda, que investiga la trama del 3 por ciento, considera que la invitación a Ribó no tuvo "naturaleza social ni amistosa". De hecho, en el sumario consta un mensaje que el empresario envió el mismo día del partido a un amigo y en el que le escribe: "Ahora estoy en Berlín. No le digas a nadie. Ya te explicaré. Viaje “comercial”.

La Guardia Civil recuperó varios mensajes más y hasta una foto del grupo realizada a la entrada del avión, durante el viaje, como publicó EL PERIÓDICO el pasado mes de agosto. En uno de ellos, tres días antes del partido, el ex diputado Ramón Camp, uno de los invitados, escribe a Soler: "El Rafael tiene una entrada proveniente del Barceló y me pregunta si hay plaza para su hija". Soler responde: "Oki. Ahora ya somos 14 y 14". Tras el partido, Camp vuelve a escribir al empresario. "Muchas gracias Jordi por hacernos posible vivir un día tan único".

Los informes de la Guardia Civil recogen que los participantes en la trama del 3 por ciento "realizaban a personas del entorno del partido político" invitaciones para asistir a eventos de ocio como fútbol y teatro. Respecto a Jordi Soler, afirma que "agasaja a directivos de CDC y/o responsables políticos facilitándoles entradas para asistir a partidos de fútbol".

Conseguir influencia

El caso del viaje a Berlín fue, según los investigadores, un regalo "de especial relevancia" por el "gran desembolso económico" que supuso para el empresario. Todas esas invitaciones pretendían obtener "un trato favorable" de las autoridades y conseguir "cierta capacidad de influencia" para que le concedieran obras públicas en Catalunya.

La Audiencia Nacional investiga ocho obras concedidas al empresario Soler, que donó 664.604 euros a fundaciones próximas a Convergencia entre 2008 y 2015. Se trata de un ambulatorio en Mataró, el mantenimiento de edificios escolares en Barcelona, las obras del instituto Lluís Peguera en Manresa, la construcción de un centro cívico en Sant Fruitós de Bages, el mantenimiento del Instituto de Seguridad Pública de Catalunya (ubicado en Mollet del Vallés), la rehabilitación de un pabellón del hospital de la Santa Creu y Sant Pau, la urbanización junto a bloques del Incasol en Sabadell y el servicio de alumbrado público en Tona. Solo los últimos cuatro contratos supusieron unos 6,5 millones de euros de ingresos para las empresas del Grupo Soler.