28 feb 2020

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EL 1-O, EN LA AUDIENCIA NACIONAL

Trapero remata su retrato como antagonista del 'procés'

Dice que quiso detener personalmente a Puigdemont

Rechazó volver a ser jefe de los Mossos y participar en política

Daniel G. Sastre

Josep Lluís Trapero, en la Audiencia Nacional.

Josep Lluís Trapero, en la Audiencia Nacional. / JOSÉ LUIS ROCA

Josep Lluís Trapero llevaba más de dos años preparando su declaración frente a la Audiencia Nacional. En las preguntas que ha respondido durante tres días –más de 12 horas en total- durante las primeras sesiones del juico a la actuación de los Mossos en los meses críticos del 'procés', ha quedado claro que la defensa del mayor pasa por distanciarse lo máximo posible de los responsables del 1-O y de la DUI del 2017, los mismos que meses antes lo habían presentado como un héroe ante la parte independentista de la sociedad. Este miércoles ofreció más detalles, algunos jugosos, de ese desapego; por ejemplo, que se ofreció para detener y esposar personalmente a Carles Puigdemont.

En la primera jornada en la que apareció por la inhóspita sede judicial de San Fernando de Henares (Madrid) alguna personalidad política relevante –estuvo entre el público David Bonvehí, presidente del PDECat-, Trapero redondeó el relato que espera que le evite el paso por la cárcel. Esta vez respondió a su abogada, Olga Tubau, que le permitió profundizar en sus choques con Jordi Sànchez durante el 20-S o insistir, frente a la tesis del fiscal, en que los Mossos cumplieron las instrucciones judiciales durante el 1-O e hicieron lo posible por "ayudar" a la Guardia Civil y la Policía Nacional a impedir el referéndum. En todo caso, subrayó, el fracaso policial de esa jornada es atribuible a todos los cuerpos, que tenían la orden de establecer un "dispositivo conjunto".

Sin embargo, lo más jugoso, periodísticamente, de su declaración fueron los pormenores de las jornadas previas al 1-O y a la declaración de independencia en el Parlament. Fue entonces cuando, según la versión de Trapero, el mayor se enfrentó más explícitamente a sus superiores políticos. Si en las anteriores jornadas ya había dicho que los planes unilaterales del Govern le parecían una "barbaridad", este miércoles Trapero repasó las dos reuniones que mantuvo con Puigdemont, el 'exvicepresident' Oriol Junqueras y el entonces 'conseller' de Interior, Joaquim Forn, para intentar que suspendieran el referéndum.

Una rueda de prensa frustrada

Tras el último de esos encuentros, tres días antes del 1-O, la cúpula policial se planteó organizar una rueda de prensa para desmarcarse del Govern, porque había "un riesgo para el orden público" si seguían con su idea de organizar el referéndum. "Más importante que la imagen de la policía es la del Govern", le había dicho Puigdemont a Trapero en esa reunión, y el mayor, junto a sus principales colaboradores, estudió hacer públicas sus diferencias. En privado ya se las había expresado con una consideración sombría: "Espero, 'president', que no tengamos que lamentar ninguna desgracia". Pero finalmente no hubo ni rueda de prensa ni comunicado policial. "Ahora lo lamento", dijo en su declaración de este miércoles.

El segundo episodio de enfrentamiento con Puigdemont que relató Trapero se produjo dos días antes de la declaración de independencia. Al conocer los planes unilaterales del Govern, y siempre según la versión del mayor que la fiscalía pone en duda, la cúpula de los Mossos se reunió para estudiar una eventual detención de todo el Govern. Trapero asegura que él mismo se ofreció para detener y esposar al entonces 'president', porque creía que le tocaba por rango, pero que los comisarios Ferran López y Joan Carles Molinero le dijeron que lo harían ellos, porque el mayor debía quedarse en la sede central de la Policía catalana.

Ni restitución ni listas electorales

Lo que pasó después ya es conocido: hubo DUI sin efectos prácticos, hubo aplicación del artículo 155, hubo cárcel para los responsables políticos que no escaparon al extranjero y destitución fulminante para Trapero. Pero la historia tiene una coda curiosa. El mayor confirmó durante la jornada que el actual 'president', Quim Torra, y el 'conseller' de Interior, Miquel Buch, le ofrecieron en una reunión volver a ser el jefe de los Mossos. Dijo que no. También que un partido –sin duda JxCat- intentó contactar con él a través de su abogada para que fuera en unas listas electorales. Les mandó el recado de que ni lo llamaran. La verdad es que lo contrario habría sido incongruente con su línea de defensa.