19 feb 2020

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DECLARACIÓN EN EL JUICIO

La intendente del 20-S corrige al fiscal y niega ser la jefa de Mossos en Economia

Explica que estaba de baja y que su labor fue interlocutar con los guardias civiles para ayudarles en lo posible

Trapero le pidió que atendiera a Sànchez para crear un pasillo de seguridad, pero niega que tuviera autoridad alguna

Ángeles Vázquez

Imagen de la segunda jornada del juicio de Trapero que se celebra en la Audiencia Nacional.

Imagen de la segunda jornada del juicio de Trapero que se celebra en la Audiencia Nacional. / ACN

La intendente de los Mossos Teresa Laplana corrigió varias veces al fiscal Pedro Rubira cuando le atribuyó la responsabilidad máxima del dispositivo de Mossos que se estableció en la Consejería de Economía de Barcelona el 20 de septiembre de 2017, su particular "día de la marmota", porque en los últimos dos años y medio se había levantado y acostado muchos con él en la cabeza. La rectificación puede ser trascendental, porque la fiscalía pide para ella cuatro años de prisión por sedición. 

Laplana, liberada de asistir al juicio por su estado de salud, que le impidió comparecer hasta ahora en persona en la Audiencia Nacional, se definió como "un elemento de información cualificado con rango para poder interlocutar con la Guardia Civil, pero no la responsable del operativo de aquel día".

En otro momento dijo que su misión fue "la de ser los ojos del cuerpo", expresión también utilizada por el mayor de los Mossos Josep Lluís Trapero. Ella llegó a Economía a las 9.54 horas de la mañana; vio cómo "se compactaban" numerosas personas, "no en actitud violenta, pero sí muy reivindicativa", y transmitió a sus superiores las peticiones que le hicieron los guardias que participaban en los registros del Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona.

Sànchez, sin mando 

En una declaración muy trabada, en la que  el fiscal Pedro Rubira la interrumpía por "correr mucho" y adelantarse a sus preguntas, la intendente admitió que no era habitual que Trapero le llamara. Ese día lo hizo para indicarle que el entonces presidente de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sànchez, iría a Economía y se ofrecía para ayudar a crear un pasillo de seguridad a través del que los detenidos podrían asistir a los registros.

"Su única atribución era colaborar en un pasillo de voluntarios. Podía decir misa, pero no es nadie para exigir ni entrometerse en las decisiones de la policía", precisó a preguntas de su abogada, Olga Tubau, que comparte con el mayor. 

De baja

Su declaración comenzó con el "cuadro vertiginoso", por el que estaba de baja el 20-S. El comisario del que dependía, consciente de sus problemas de salud, le indicó que iría él a Economía. Como no pudo, fue ella. Según su versión, se limitó a trasladar a sus mandos las peticiones de los guardias sobre crear un perímetro de seguridad para proteger sus vehículos o un pasillo para que entraran los detenidos o saliera la comisión judicial.

Laplana negó "rotundamente" haber hablado de independencia con miembro alguno del Govern y aseguró que "en ningún momento" quiso "entorpecer la diligencia judicial". Al contrario, lo que "hubiese querido es atender más eficazmente sus peticiones", remató.