09 abr 2020

Ir a contenido

Abascal presenta en el Congreso una proposición de ley para ilegalizar a ERC y JxCat

Los de extrema derecha quieren prohibir los partidos que "busquen destruir España" y "la convivencia"

Plantean que las formaciones recojan obligatoriamente en sus estatutos el acatamiento a la Constitución

Miguel Ángel Rodríguez

El presidente de Vox, Santiago Abascal

El presidente de Vox, Santiago Abascal / EMILIO NARANJO (EFE)

Durante las últimas dos campañas electorales, el líder de VoxSantiago Abascal, ha venido arrastrando la amenaza de proponer una reforma de la Ley Orgánica de Partidos Políticos para lograr la ilegalización de las formaciones independentistas. Finalmente, este lunes, los de extrema derecha han presentado en el Congreso de los Diputados una proposición de ley para prohibir a "aquellos partidos que busquen destruir España". 

Abascal, en una rueda de prensa en la Cámara baja, ha defendido que "se establezcan unos límites claros para que los partidos sean herramientas de representación política y una expresión del pluralismo políticos pero que no sean en ningún caso un peligro para la unidad y convivencia de los españoles". Así, ha anunciado que promoverán la obligatoriedad de que todas las formaciones recojan en sus estatutos "el acatamiento de la Constitución española".

El propio líder de Vox ha reconocido que el principal objetivo es lograr la ilegalización de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y de Junts per Catalunya por haber "atentado directamente y de manera constante" contra el Estado y por su voluntad de "romper España y el orden constitucional". No obstante, ha asegurado que esta medida también se podría aplicar con el Bloque Nacionalista Gallego (BNG) o el Partido Nacionalista Vasco (PNV). 

Defensa de su constitucionalidad

"Se que algunos diran que Vox es contrario a algunas de las partes de la Constitución", ha admitido Abascal para salir en defensa de su formación alegando que acatan la Carta Magna y que proponen modificaciones de aquellas partes con las que no están de acuerdo, siempre "respetando los procedimientos legales de reforma". "Esta es la gran diferencia. Es practicamente la misma diferencia que hay entre aquel que le gusta un coche y decide comprarlo y aquel que le gusta un coche y decide robarlo", ha sentenciado.