Ir a contenido

Torra ya contempla unas elecciones si el Parlament acata su inhabilitación

El 'president' pedirá que la Cámara catalana se pronuncie si el Supremo ratifica la condena

Un informe del Govern sostiene que no tendría que dejar el cargo aunque perdiera el escaño

Daniel G. Sastre

Quim Torra, durante la entrevista en Ràdio 4.

Quim Torra, durante la entrevista en Ràdio 4. / RADIO 4 / ACN

Quim Torra ya no descarta unas elecciones al Parlament en los próximos meses. El presidente de la Generalitat acabó cediendo este miércoles ante la evidencia de que su eventual inhabilitación, que se producirá si el Tribunal Supremo confirma la sentencia que dictó contra él el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya, llevará a Catalunya de nuevo a las urnas. Pero Torra quiso preparar desde el principio el camino hasta esa cita, y lo hizo endosando la responsabilidad última de que el 2020 vaya a ser de nuevo un año electoral a Esquerra Republicana, el principal rival político de Junts per Catalunya.

El cambio de discurso del 'president' y de JxCat se hizo evidente desde la mañana. Torra aprovechó una entrevista en Ràdio 4 para aceptar que "habría elecciones" si el Supremo confirma su inhabilitación. Pero añadió un condicionante. "Si el Parlament llegase a ese momento de desautorizarme, seguramente estaríamos unos meses en funciones y habría elecciones", dijo concretamente.

La salvedad es importante, porque el presidente del Parlament es Roger Torrent, uno de los principales dirigentes de Esquerra. Poco después Torra fue más explícito y dijo que, pese a que la ley de Presidència establece que el presidente del Parlament debe proponer a un nuevo presidente de la Generalitat en el plazo de 10 días en caso de condena penal firme que conlleve inhabilitación, él exigiría un pronunciamiento de la Cámara sobre su salida: "Pediría que el Parlament se pronunciase y acataría lo que dijese el Parlament. Siempre he dicho que haré lo que el Parlament decida en cada momento".

Budó, con el 'president'

Poco después, la portavoz del Govern, Meritxell Budó, también dirigente de JxCat, insistió en los mismos dos argumentos durante la rueda de prensa posterior a la reunión del Ejecutivo catalán. El primero: como Torra, contempló una convocatoria de elecciones en este 2020. El segundo: trasladó, también como el 'president', toda la presión al respecto al Parlament y a Torrent.

La portavoz del Govern admitió por primera vez –a diferencia de lo que decía hace solo una semana– que unas elecciones provocadas por la eventual inhabilitación de Torra son "una posibilidad que está sobre la mesa", aunque el 'president' aún no ha presentado el recurso de casación ante el Supremo porque tiene tiempo hasta principios de febrero para hacerlo.

Budó también subrayó en varias ocasiones que "la instrucción" de inhabilitar a Torra, si el alto tribunal confirma la condena de año y medio de inhabilitación, la recibirá el Parlament, que deberá "pronunciarse" sobre el asunto.

Las diferencias entre JxCat y ERC

No es difícil interpretar la fórmula empleada, que parecía dejar abierta la puerta a la desobediencia institucional, como un nuevo intento de dejar en evidencia las diferencias entre JxCat y ERC, y más en el contexto preelectoral que se abre ahora. El espacio posconvergente, en el que el liderazgo de Carles Puigdemont no está en duda, quiere presentarse como el independentismo indómito, frente a una Esquerra que acaba de abstenerse en el Congreso para permitir la investidura de Pedro Sánchez. JxCat cree que esa –además del aura de Carles Puigdemont– es su gran baza electoral ante un rival que ha ganado las dos últimas elecciones generales y que tiene ventaja en todas las encuestas.

En cualquier caso, el Govern sigue defendiendo a Torra frente al dictamen de hace 10 días de la Junta Electoral Central que ordenaba que se le retirase ya el escaño. Un informe del gabinete jurídico de la Generalitat concluía este miércoles que "no se puede introduicir una causa de cese del 'president' que no exista en el marco estatutario y legal". Y añadía que, aunque se despojara a Torra de su condición de diputado, no tendría que dejar sus funciones como jefe del Ejecutivo.