29 may 2020

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La Generalitat abre el camino para la semilibertad de los presos del 'procés'

La Conselleria de Justícia claisifica en segundo grado penitenciario a los dirigentes independentistas encarcelados

En sus resoluciones recuerda que existen vías legales para el progresivo retorno de los reos a la vida en la calle

J. G. Albalat

Oriol Junqueras, en la tercera jornada del juicio del ’procés’, el pasado 14 de febrero. / FOTO: TRIBUNAL SUPREMO / VÍDEO: EUROPA PRESS

La Conselleria de Justícia ha otorgado el segundo grado penitenciario a Oriol Junqueras, Josep Rull, Jordi Turull, Joquim Forn, Raül Romeva, Dolors Bassa, Carmen Forcadell, Jordi Cuixart y Jordi Sànchez, los dirigentes independentistas condenados por el ‘procés’. Este régimen, el más habitual entre la población reclusa, les permitirá el acceso siempre que hayan cumplido una cuarta parte de la condena a permisos penitenciarios, a la vez que allana la posibilidad de que puedan acogerse al artículo 100.2 del reglamento penitenciario que les permitiría abandonar la cárcel para trabajar o para labores de voluntariado. De esta manera, Cuixart y Sànchez podrán solicitar ya un permiso de días la próxima semana, tras haber cumplido en prisión el periodo establecido para obtenerlo.

Condenas de hasta 13 años para los líderes del ’procés’ / EL PERIÓDICO

Todas las resoluciones subrayan un proceso de inserción favorable, pero lo ponderan teniendo en cuenta la duración de las penas, entre 9 y 13 años de prisión. No obstante, el servicio de clasificación recuerda a las juntas de tratamiento que, como establecen diversos artículos de la legislación penitenciaria, el régimen de vida en segundo grado también permite el inicio progresivo del retorno de los condenados a la vida en libertad. Es decir, abre la puerta a la aplicación del artículo 100.2 del reglamento penitenciario, el mismo que se le otorgó a Oriol Pujol para que pudiera salir de la cárcel durante la jornada laboral.

De esta manera, el equipo del Servicio de Clasificación de la Secretaría de Medidas Penales, compuesto por cinco juristas y cinco psicólogos, ha avalado la propuesta formulada el pasado 11 de diciembre por las juntas de tratamiento de los centros penitenciarios de Mas d’Enric (El Catllar) en relación a Forcadell; Puig de les Basses (Figueres), sobre Dolors Bassa, y Lledoners (San Joan de Vilatorrada), respecto a Junqueras, Turull, Romeva, Rull, Forn, Cuixart y Sànchez.  Los acuerdos de la junta de tratamiento de estas cárceles se produjeron tras un "intenso debate", falta de unanamidad y resultado ajustado.

Revisión en seis meses

Tal y como establece el reglamento penitenciario, desde este jueves, cuando se ha notificado a los dirigentes independentistas la decisión, se abre un máximo de medio año para que las juntas de tratamiento revisen cada uno de los casos y, si lo consideran conveniente, se dirijan de nuevo al servicio de clasificación para proponer un cambio.

El Departament de Justícia ha recordado en un comunicado que la clasificación en segundo grado penitenciario se puede recurrir ante el juez de vigilancia penitenciaria y que la decisión de este magistrado, a su vez, puede recurrirse, en última instancia, ante el tribunal sentenciador que, en el caso del 'procés', es el Tribunal Supremo.

Precisamente la clasificación penitenciaria provocó un choque entre ERC y JxCat. Las defensas de los dirigentes independentistas encarcelados ya preveyeron que las junta de tratamiento propondrían el segundo grado y anunciaron que no recurrirían, y desde JxCat, su abogado, Jordi Pina, mostró el firme convencimiento de que la clasificación debería ser de tercer grado, cosa que no ha ocurrido. 

¿QUÉ ES EL SEGUNDO GRADO PENITENCIARIO?

¿Cómo se decide el grado?

Los presos pueden ser clasficados en primer grado o régimen cerrado -con las medidas de control más restrictivas-, en segundo -ordinario- o en tercero, que permite a los reclusos salir a diario y regresar a la cárcel solo a dormir. Un equipo integrado por psicólogos, educadores, trabajadores sociales y juristas es el encargado de proponer la clasificación de los internos, para lo que se valoran factores como la conducta en prisión, los hábitos laborales y el apoyo social y familiar, la falta de antecedentes, la ausencia de problemática toxicológica, la antigüedad de los delitos cometidos, el pago de la responsabilidad civil -no existe en la sentencia del 'procés'- o la motivación ante la rehabilitación. 

A esos condicionantes, ninguno de ellos 'sine qua non', se añade la duración de la pena impuesta, que en el caso de los políticos presos podría dificultar su acceso al régimen abierto. Aunque los hay, son muy escasos los precedentes de condenados a penas de dos dígitos de cárcel que han logrado la clasificación inicial en tercer grado.

Los presos tienen tratamiento individualizado aunque sean causas conjuntas.

¿Se puede salir con el segundo grado?

El segundo grado u ordinario permite también flexibilizar el régimen penitenciario hasta condiciones muy similares a las de la semilibertad mediante dos artículos del reglamento penitenciario, el 100.2 -que se aplicó al exlíder de CDC Oriol Pujol- y el 117, que ha propiciado la excarcelación de Iñaki Urdangarin para llevar a cabo actividades de voluntariado en una oenegé. 

Ambos artículos, que deben ser avalados de oficio por el juez de vigilancia, abren la puerta a adaptar el régimen penitenciario a las circunstancias personales de cada recluso, lo que a la práctica puede implicar salir de la cárcel a diario para trabajar, hacer voluntariado o seguir tratamientos de reinserción en el exterior. Eso siempre será entre semana y durmiendo siempre en la cárcel, a diferencia del tercer grado que indica el fin de semana lo puedes pasar fuera.

¿Cuándo puedes conseguir permisos?

Con el segundo grado otorgado, los presos podrán pedir cuando cumplan un cuarto de la pena (en enero será el caso de Cuixart y Sánchez) permisos ordinarios para poder salir: en total 36 días al año. Hasta ese momento el preso seguirá permanentemente en prisión. Todo esto más allá de lo explicado anteriormente sobre los artículos 100.2 y el 117, que son opciones que permite requerir una vez el preso tiene el segundo grado. Además, cabe destacar que el grado de cada preso se revisa automáticamente cada seis meses.