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PACTO DE INVESTIDURA

Sánchez e Iglesias cierran la reforma fiscal tras el atasco de sus equipos negociadores

Ambos se han visto una vez a la semana desde noviembre para encauzar problemas del pacto

Pensiones, vivienda, laboral y tributos, materias donde han chocado Montero y Echenique

Gemma Robles

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias tras la firma del Gobierno de coalición

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias tras la firma del Gobierno de coalición / SERGIO PEREZ REUTERS

Una vez a la semana. Eso es lo que se han visto de media los líderes de PSOE y Unidas Podemos, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, respectivamente, desde que en noviembre rubricaran públicamente el ya conocido como pacto del abrazo, germen -ERC mediante- de la primera coalición de Gobierno de la era democrática española. Atrás han dejado estos dirigentes, por puro pragmatismo político, la colección de exabruptos y dardos envenenados que se lanzaban sin piedad el uno al otro para hacerse daño y, como efecto colateral según demostraron las urnas el 10-N, agotar a una parte sustancial del electorado de izquierda.

Ahora dedican sus energías a limar aquellos puntos del acuerdo de legislatura que a sus equipos de confianza les cuesta más situar en territorios comunes, como los que atañen a las pensiones, el control del precio de vivienda (los podemistas no tendrán la competencia pero sí iniciativa legislativa para avanzar en su objetivo de frenar la burbuja de alquileres), medidas en materia laboral y, sobre todo, la reforma tributaria que está al caer.

Y es que a la delegación negociadora de socialistas y morados, liderada por la ministra de Hacienda en funciones María Jesús Montero y el dirigente de Podemos Pablo Echenique (ambos se han visto y estado en contacto más aún que sus jefes en estas semanas), se le ha atascado un eje crucial del futuro modelo fiscal: dónde colocar el listón para la subida de impuestos, según confirmaron a EL PERIÓDICO fuentes conocedoras de la negociación. 

Elevar el IRPF 

En campaña electoral, los de Iglesias han abogado por elevar el IRPF para rentas superiores a 60.000 euros, pero en el PSOE siempre han considerado que esa pretensión era excesiva. De hecho en el cuartel general de la calle Ferraz se llegó a aparcar una reforma de estas características antes de las dos últimas elecciones generales. Pero la necesidad de apoyos les obliga a virar.

PSOE y Unidas Podemos ya llegaron en el 2018 a un entendimiento en esta cuestión cuando tuvieron que elaborar un proyecto presupuestario que, finalmente, no logró salir adelante en las Cortes: entonces se estableció que se subirían dos puntos el IRPF a los contribuyentes con ingresos anuales superiores a los 130.000 euros y hasta cuatro puntos a los que ganaran más de 300.000 euros. También se acordó que para las rentas de capital de más de 140.000 euros el incremento sería de cuatro puntos y que se subiría un 1% en el Impuesto de Patrimonio a las fortunas de más de 10 millones de euros.

No obstante la propia ministra Montero dejó claro en la última campaña electoral que los socialistas ya no se sentían concernidos por este compromiso del pasado. Ella, ahora negociadora-jefe, hizo bandera del asunto en los debates entre candidatas. Superados los comicios y aceptada la realidad de que mantenerse en el Gobierno pasaba por la coalición con los morados, la polémica sobre tributos volvió a primera línea.

Flecos pendientes

MonteroEchenique y los equipos de trabajo que dirigen han intentado, sin demasiado éxito, encontrar de nuevo una propuesta inspirada en aquellos presupuestos pero adaptada a la realidad económica y política de la España actual. Pese a haber hecho avances no ha sido posible un acuerdo completo, lo que ha obligado a Sánchez e Iglesias a sentarse a desatascar uno de los flecos pendientes en su pacto de legislatura, especifican las fuentes consultadas. En estos momentos ya hay una subida de impuestos de consenso y con las bendiciones de sus máximos dirigentes sobre la mesa de PSOE y Unidas Podemos.

Los minoritarios piden detalles

A nadie se le escapa que los puntos relativos a la economía -además de los que puedan afectar al modelo y diálogo territorial que se pacten con ERC- de la alianza entre socialistas y morados son los que más preocupan al buen puñado de grupos minoritarios que, junto a ellos, resultan imprescindibles para alcanzar la mayoría necesaria en una investidura dos vueltas.

Varios de esos grupos han demandado conocer la letra pequeña de esos acuerdos antes de que se convoque el Pleno en que Sánchez optará a la reelección, motivo por el cual es más que previsible que haya un acto de presentación oficial si hay margen o que, como mínimo, se haga llegar un documento a los aludidos antes de que el aspirante a la reelección se someta a la votación del Congreso.

Cabe destacar que los socialistas también se han comprometido a difundir todo aquello que pacten con Esquerra Republicana antes de que su jefe suba a la tribuna del Parlamento, a fin de evitar más suspicacias de las inevitables por parte de la oposición pero, también y sobre todo, en las propias filas del PSOE. Se esperan noticias al respecto en la próximas horas y una investidura antes del día de Reyes.