29 may 2020

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LA INVESTIDURA

El PSOE se prepara para acelerar el pacto con ERC

Pasado el congreso republicano, Sánchez apuesta por sellar el acuerdo en los próximos días

La negociación aún debe peinar flecos de la mesa entre gobiernos sobre la crisis territorial

Juan Ruiz Sierra Iolanda Mármol

El republicano Gabriel Rufián y los socialistas Adriana Lastra y Rafael Simancas, el pasado martes en el Congreso.

El republicano Gabriel Rufián y los socialistas Adriana Lastra y Rafael Simancas, el pasado martes en el Congreso.

Los negociadores socialistas tenían tachada en rojo la semana que ahora acaba. Sentados al otro lado de la mesa, los republicanos les habían advertido de que no podrían sellar ningún pacto durante estos días. La manifestación de Tsunami Democràtic el pasado miércoles, la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea (TJUE), que el jueves reconoció la inmunidad de Oriol Junqueras en contra de las tesis del Tribunal Supremo, y sobre todo el congreso de ERC, el sábado, hacían imposible escenificar un acuerdo para que Pedro Sánchez fuese investido presidente del Gobierno con la abstención del partido independentista. Ahora que todas estas citas han pasado, el PSOE se prepara para acelerar las negociaciones e intentar firmar la alianza cuanto antes.

Si es a principios de semana, mejor. En la Moncloa creen que todavía están a tiempo de que el jefe del Ejecutivo en funciones sea reelegido antes de que acabe el año, en una segunda votación en el Congreso que tendría lugar el 30 de diciembre. Los republicanos enfrían las expectativas. Contestan que eso solo se daría si nada sale mal en los próximos días: los socialistas tendrían que contentar a ERC con su oferta definitiva de una mesa de negociación sobre el "conflicto político" en Catalunya, una propuesta que tendría que ser validada por Junqueras desde la cárcel de Lledoners, por Marta Rovira desde Ginebra (adonde huyó para evitar ser juzgada por el Supremo) y por el Consell Nacional del partido.

Más allá de los ritmos de ERC, de las declaraciones cruzadas entre sus dirigentes y los del PSOE y de los anuncios de los republicanos de que la negociación quedaba momentáneamente congelada debido al fallo sobre Junquerasel puente nunca se ha roto. Esta semana era inútil para anunciar el pacto, no para negociarlo. Y se ha seguido negociando, hasta el punto de que en el PSOE y en una parte de ERC se considera que el acuerdo ya está muy cerca de fraguarse.

A falta de los últimos detalles, el PSOE propondrá una mesa de negociación entre el Gobierno y la Generalitat sobre la crisis territorial que no dependa del Estatut. Es decir, será un órgano distinto a la comisión bilateral, que emana de la ley fundamental catalana y está pensada para abordar cuestiones mucho más concretas y de menor relevancia política, como transferencias y conflictos de competencias.

Logros y riesgos

Si se acaba plasmando, los republicanos consideran que se habrán apuntado un tanto, mostrando que su vía posibilista, al contrario que la de JxCat, logra frutos tangibles y sirve para negociar con el Estado. Pero la apuesta no está exenta de riesgos para el partido de Junqueras. Una parte de sus bases no termina de comulgar con la estrategia, de ahí que ERC dejase claro que no podía llegar a su congreso con el pacto ya aprobado.

En el PSOE las aguas tampoco correrán tranquilas tras el acuerdo, si llega a alcanzarse. No es solo que Sánchez haya acabo abrazando la coalición con Podemos que dependa del independentismo, una fórmula que rechazó hace solo unos meses y que motivó, según dijo entonces, la repetición de elecciones. Un sector del partido (a la cabeza están los presidentes de Castilla-la Mancha y Aragón, Emiliano García Page y Javier Lambán) lleva semanas mostrando su malestar por las negociaciones con los republicanos y la opacidad que las rodea.

Porque el PSOE y ERC han querido conducir todo este proceso lejos de cualquier foco, pactando comunicados que apenas decían nada tras cada una de sus citas y llegando al extremo de no dejar tomar imágenes ni siquiera de sus reuniones oficiales, pese a que se trataba de convocatorias públicas. Dentro de esta tendencia a no dar ninguna explicación, Sánchez romperá en los próximos días con dos tradiciones de la política navideña: no hará rueda de balance del año ni ofrecerá un cóctel en la Moncloa, una ocasión en la que los presidentes del Gobierno suelen charlar con los medios de manera más informal.

El acuerdo será "constitucional" y cuando llegue se hará "público", insisten los socialistas, que además del flanco territorial también han abordado con los republicanos algunas de las iniciativas que intentarán aprobar en el Congreso. Sus principales ejes son la contrarreforma laboral, la derogación de la 'ley mordaza' y la memoria histórica, asuntos menos espinosos, donde la sintonía con ERC es mucho más sencilla.