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El laberinto catalán

El batacazo de Cs activa la disputa por el centroderecha catalán

Lliga Democràtica celebrará un congreso en febrero para consolidar su oferta electoral

Valls mueve hilos para tener la logística preparada si decide concurrir a las autonómicas

Júlia Regué

Astrid Barrio (Lliga Democràtica) y Antoni Fernández Teixidó (Lliures), junto a otros representantes del catalanismo moderado.

Astrid Barrio (Lliga Democràtica) y Antoni Fernández Teixidó (Lliures), junto a otros representantes del catalanismo moderado. / FERRAN NADEU

La fecha de las próximas elecciones autonómicas sigue siendo una incógnita si el 'president' Quim Torra decide no agotar la legislatura, pero la doble ración de comicios generales se ha convertido en un termómetro para afrontar un llamamiento a las urnas en Catalunya. El batacazo electoral de Ciutadans el 10-N, que pasó de 5 a 2 escaños situándose como octava fuerza catalana tras perder 260.723 votos respecto al 28-A, ha activado la reorganización del centroderecha y ya hay fuerzas, por ahora extraparlamentarias, que preparan su salto al Parlament con la mirada puesta en la bolsa de votantes naranja.

Una de ellas se cuece como un "entendimiento catalanista de centro" y ultima los flecos de un congreso que celebrarán a finales de febrero en el que se prevé un acuerdo bajo las siglas de Lliga Democràtica. El comité permanente que lo prepara está formado por ocho personas: Astrid Barrio y Josep Ramón Bosch (como impulsores de la Lliga); Roger Montañola y Antoni Fernández Teixidó (Lliures); Juan José Folchi (Barcelona Districte Federal); Àlex Miró (Cercle Carlemany); Josep Miró i Ardévol (Converses de Catalunya); y Manuel Romero (Catalunya segle XXI). Todos ellos han recibido el encargo de confeccionar el programa y establecer el mecanismo de elección de las candidaturas a las elecciones.

"Caminamos hacia un congreso de unidad en el que quepamos todos. Un catalanismo plural, diverso y transversal para romper los bloques", indican fuentes impulsoras de este espacio. Además, insisten en que el votante de Cs "tiene que volver al redil del catalanismo" y que el independentismo puede "fracturarse" con su oferta.

La Lliga y Poblet

En los encuentros de este espacio también participan miembros de Units per Avançar y representantes de Convergents que actúan como observadores. Estos dos partidos, asisten, al mismo tiempo, a reuniones de la plataforma 'El País de demà', que reúne a sectores soberanistas moderados. Fuentes de Units, en alianza con el PSC en el Parlament y en algunos ayuntamientos como el de Barcelona, afirman que si hubiera elecciones a la vuelta de la esquina apostarían por revalidar la alianza con el PSC pero reivindican su "agenda propia". "No renunciamos, como fuerza catalanista y humanista, a construir y vertebrar el espacio catalanista", apuntan, y subrayan la importancia de que este nuevo ente tenga representación parlamentaria.

Mucho menos convencidos de la operación bajo las siglas de Lliga Democràtica están los dirigentes de Convergents, que fijan como exigencia que este se defina como "soberanista", algo que el resto de actores implicados se niega a aceptar. 

La negociación parece más avanzada en Lliures, que celebrará una conferencia a finales de enero para limar los flecos de su incorporación a la Lliga Democràtica. "Esta servirá para bendecir y ultimar el proyecto de unificación del catalanismo", afirman fuentes de este espacio. En las últimas semanas ha habido bajas en el partido como consecuencia de la marcha de la edil de Barcelona pel CanviEva Parera, de la Lliga Democràtica. Una cuestión que estas fuentes tachan de "paradójica" porque los primeros encontronazos en Lliures se sucedieron debido a que afines a las tesis de Parera presionaron para entrar en la Lliga y, ahora que desde Lliures se apuesta por este espacio, lo abandonan. 

Valls también se prepara

Un factor que puede agitar el centroderecha es Manuel Valls porque el exprimer ministro francés y ahora concejal en la capital catalana también prepara la logística para saltar al Parlament aprovechando la debacle de Cs. Pese a que no tomará la decisión hasta que se convoque un adelanto electoral, su órbita ya se ha puesto manos a la obra para apegar el proyecto al territorio y engrosar su bolsa de simpatizantes (algunos de ellos exediles de Cs y el PSC).

Fuentes de su entorno explican que busca garantizarse una candidatura con lista en las cuatro circunscripciones catalanas y que quiere tener la maquinaria preparada para recoger firmas cuando se conozca la fecha electoral. Y es que si decide correr esta carrera, empezará de cero: sin espacios electorales ni ventajas económicas institucionales. Lo que está claro es que Valls será quien encabece la lista por Barcelona y que no contempla dejar el Ayuntamiento de la ciudad. Al menos, por ahora, ya que según estas voces dependerá del resultado que obtenga en las urnas y de la complejidad de compaginar ambos asientos en el caso de que lograra escaño.

"Valls tiene la campaña hecha porque tiene la medalla de haber cerrado el paso al independentismo y deshizo su alianza con Cs", concluyen.