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ERC exige al PSOE acordar fechas concretas de diálogo

Los republicanos sitúan la negociación entre gobiernos después de la investidura de Sánchez

La primera reunión de los equipos será el jueves a las cinco en el Congreso de los Diputados

Iolanda Mármol

Gabriel Rufián se acredita como diputado en el Congreso, este martes. 

Gabriel Rufián se acredita como diputado en el Congreso, este martes.  / JOSÉ LUIS ROCA

ERC y el PSOE comienzan a avanzar hacia la investidura de Pedro Sánchez por un camino en principio transitable. La dirección de los republicanos parece dispuesta ahora a plantear la negociación en términos más pragmáticos y menos maximalistas, después de haberse vacunado contra el ala dura del independentismo gracias el respaldo masivo de sus bases en la consulta. Para abstenerse, exigen una negociación en dos fases. Una primera, entre ambos partidos, en la que priorizan que se pacte un calendario de diálogo. Como la desconfianza perdura, y es mutua, los republicanos quieren ese acuerdo por escrito y rubricado en público. No especifican quiénes deberían estampar la firma. Después de la investidura, proponen, llegaría la negociación entre el Gobierno y la Generalitat. JxCat, que sigue atrincherado en el ‘no’, prefiere que la reunión entre Sánchez y Torra se celebre antes de la investidura. En la Moncloa se abren a "perfeccionar el autogobierno" y están convencidos de que el ‘president’ trata de atar las manos de sus socios en el Govern. 

La primera reunión entre los equipos negociadores de ERC y del PSOE, el jueves a las cinco en el Congreso, llegará algo más allanada por la posición de los de Pere Aragonès y la comunicación permanente que mantienen sendos portavoces parlamentarios, Gabriel Rufián Adriana Lastra. Cuando el republicano se acreditó este martes como diputado, lejos de encerrarse en maximalismos estériles, abogó por un mensaje posibilista. A saber. ERC desconfía de Sánchez. No cree que haya cambiado y sigue con la espina clavada por los mensajes duros que el líder socialista envió al mundo independentista durante la campaña de las últimas elecciones generales, amén de la sentencia del Tribunal Constitucional.

"Perfeccionar el autogobierno"

Y sin embargo. Sostiene que “un Sánchez débil” sí está dispuesto a sentarse a negociar, y es desde ahí que el republicanismo tiene que operar: aprovechar que el líder del PSOE necesita con urgencia la abstención de los trece diputados de ERC para arrancarle un compromiso sólido de diálogo en pos de resolver el conflicto catalán por la vía política. "Porque Pedro Sánchez se dé un abrazo con Pablo Iglesias o con el Papa de Roma no deja de ser quién es. Cuando se siente débil se le puede sentar. Y nuestras intenciones son hablar. Este conflicto político debe retornar a la política", defiende Rufián.  El ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, abonó este martes la tesis del diálogo y se abrió a "perfeccionar el autogobierno", aunque admitió que algunas exigencias de ERC son "inasumobles".

La prioridad de los republicanos es que el acuerdo incluya un calendario de negociaciones entre Gobierno y Generalitat. Esos encuentros, admiten, llegarían después de la investidura de Sánchez. ERC no especifica quiénes deberían sentarse a la mesa, aunque recuerda que Torra es el máximo responsable catalán. En la Moncloa se mueven con prudencia, y tampoco confirman interlocutores, pero no esconden que el entendimiento es más sencillo con "dirigentes moderados". A fin de cuentas la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, mantiene una interlocución fluida con Aragonès.

JxCat trata de meter cabeza en la negociación de ERC y el PSOE, en un intento para subir el precio de la abstención de los republicanos. El ‘president’ viene reclamando dotar de contenido al acuerdo antes de la investidura y este martes la ‘consellera’ de Presidència, Meritxell Budó, volvió a reclamar este martes la presencia de Torra en el diálogo entre ejecutivos.

'República digital'

Mientras tanto, la unidad entre el PSOE y Podemos podría verse comprometida este miércoles en el Congreso, informa Juan Ruiz Sierra. La Cámara baja vota la convalidación del decreto ley contra la llamada ‘república digital catalana’. El texto obliga a todos los servidores que usen datos de las administraciones a estar localizados en la UE y permite el cierre sin audiencia previa de servicios digitales por motivos de orden público. Los morados han sido críticos con esta iniciativa, aprobada hace un mes por el Ejecutivo, y su abstención o incluso voto en contra sería un mal precedente, en un tema tan sensible, antes de la hipotética constitución de la coalición entre Sánchez e Iglesias.