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Sánchez confía en rebajar las condiciones de ERC para la investidura

El Gobierno cree que los republicanos irán a la reunión del jueves en una posición de máximos para negociar

Los socialistas opinan que a Aragonès no le interesa un encuentro bilateral entre el presidente y Torra

Iolanda Mármol Juan Ruiz Sierra

Pedro Sánchez y Oriol Junqueras se saludan, el pasado 21 de mayo en el Congreso de los Diputados. 

Pedro Sánchez y Oriol Junqueras se saludan, el pasado 21 de mayo en el Congreso de los Diputados.  / EFE / J. J. GUILLÉN

El Gobierno resta trascendencia a las exigencias que ERC ha ido planteando en los últimos días para facilitar la investidura de Pedro Sánchez y enmarca esas reivindicaciones en la antesala de una negociación que está a punto de comenzar. Los socialistas entienden que los republicanos han agitado en estos últimos días sus posiciones de máximos para reforzarse ante la consulta a las bases de este lunes y también para llegar con la mayor fortaleza posible a la primera reunión de los equipos, que previsiblemente será este jueves en Madrid. En este contexto, la Moncloa confía en que el partido independentista rebaje las expectativas iniciales y admite que también el PSOE deberá dar pasos para allanar el tránsito del 'no' a la abstención de los independentistas. Fuentes de ambos partidos reconocen que están solo a las puertas de la primera reunión y que a partir de ahora deberá de haber cesiones de ambos lados.

El PSOE cree que todo forma parte de la negociación. "Nosotros hemos llevado a cabo un inicio rácano, porque la mesa de negociación entre partidos ni siquiera la hemos anunciado oficialmente. Y ellos van a pedir máximos. Habrá movimientos por ambos lados", señalan fuentes socialistas, que aun así creen que el camino hasta conseguir la abstención republicana está repleto de obstáculos.  "Pero lo más importante ya se ha conseguido, que es la negociación en sí. Hace nada no estábamos en eso. Incluso se veía imposible. A partir de aquí, nos iremos moviendo", continúan los socialistas, que siguen apostando por celebrar la investidura a mediados de diciembre, pero no cierran la puerta a que se retrase, precisamente debido a la negociación con ERC. "Vamos a mover lo que haya que mover", añaden fuentes gubernamentales. 

El entorno de Sánchez ha asumido ya que los republicanos necesitan blindarse ante las críticas del propio secesionismo,  que provienen especialmente de JxCat y la CUP, dos formaciones que han anunciado su voto en contra en la investidura. Fuentes del Ejecutivo subrayan que la Moncloa "comprende este contexto". "No vamos a ponernos exquisitos, pero por ahora no vemos una negociación bilateral entre dos entes soberanos", sostienen.  Los colaboradores de Sánchez están convencidos que habrá cesiones, pero de momento descartan un diálogo de alto nivel entre el presidente en funciones y Quim Torra.  

Alegan que antes de la investidura es impensable una reunión como la de Pedralbes, en diciembre del año pasado en Barcelona y aseguran que a los republicanos tampoco les interesa en el fondo dejar el diálogo en manos del 'president', por su posición maximalista. Los socialistas creen que, más allá de los mensajes duros habituales previos a cualquier negociación, el objetivo de los republicanos es capitalizar ese 'sit and talk', presentándose ante el electorado independentista como quienes han conseguido llevar al Gobierno a la negociación, especialmente ante el previsible adelanto de los comicios catalanes.