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TRAS LA DEBACLE EN LAS URNAS

El salto al vacío de Ciudadanos

Los naranjas pusieron en guardia al bipartidismo pero no fidelizaron su electorado

Arrimadas deberá recomponer unas filas deterioradas por el descalabro electoral del 10-N

Júlia Regué / Pilar Santos

Inés Arrimadas junto a otros miembros de la dirección de Ciudadanos.

Inés Arrimadas junto a otros miembros de la dirección de Ciudadanos. / JOSE LUIS ROCA

Ciudadanos quiso desde el principio ser una opción política para todos los españoles. Albert Rivera ya lo intentó presentándose a las generales del 2008, solo dos años después del nacimiento del partido, pero únicamente sacó 46.313 votos (0,18%). Tras el fiasco, se centró en Catalunya y solo se volvió a plantear expandirse en el 2012, después de ganar nueve diputados en el Parlament. Entre ellos estaban Inés Arrimadas José Manuel Villegas, el actual secretario general, que esta semana ha anunciado su marcha. Con esa posición más cómoda en la Cámara catalana decidieron, el año siguiente, conformar Movimiento Ciudadano, réplica de Ciutadans de Catalunya, una plataforma impulsada en el 2005 que organizó actos en toda España y acabó convirtiéndose en partido. 

Después se celebraron las europeas, donde lograron dos escaños que, sumados a los cinco que consiguió Podemos, pusieron en guardia al bipartidismo. Las andaluzas de marzo del 2015 les siguieron animando (nueve asientos) y en las generales del 2015 irrumpieron en el Congreso con 40 escaños. Perdieron ocho asientos en la repetición electoral, pero se apuntalaron como una formación de ámbito estatal tendiendo puentes con el PSOE.

La popularidad de Arrimadas estaba en auge y fortaleció su perfil ejerciendo como jefa de la oposición durante los episodios más turbulentos del 'procés'. Cosechó los frutos en las elecciones del 2017, situándose como primera fuerza en Catalunya. Su revelación la convirtió en un dique contra el nacionalismo catalán, pero sus aspiraciones apuntaban a un robustecimiento del partido.

Rivera vio la oportunidad de coser un tándem para situarse en la Moncloa. "Sabíamos que tarde o temprano Arrimadas daría el salto al Congreso, aunque quizá no lo esperábamos de forma tan sorpresiva porque tenía una responsabilidad mayúscula", apuntan fuentes naranjas. En la bancada del Parlament comprendieron la maniobra: "Era una pareja muy potente, y funcionó el 28 de abril".

Sin embargo, el equipo no evitó el descalabro electoral del 10-N. La dirección achaca el paso de 57 a 10 escaños a múltiples factores: la volatilidad electoral y la falta de fidelización bajo sus siglas, la dificultad de establecerse en el centro con un discurso dispuesto a dar el 'sorpasso' al PP, la irrupción de Vox y las trifulcas internas. Unos desencuentros que terminaron con el portazo de algunos fundadores como Francesc de Carreras y con la dimisión de críticos como Toni RoldánFrancisco de la Torre o Javier Nart (que no ha dejado el escaño en el Parlamento europeo). El acercamiento a la ultraderecha fue el motivo alegado por algunos de ellos al romper el carnet, pero también activó la alerta Manuel Valls, que rompió con la formación en Barcelona.

"Reconstruir el desastre" 

Arrimadas no se marchó sola. Se llevó a uno de sus estrechos colaboradores, José María Espejo-Saavedra, un gran gestor interno que recogerá el acta en el Congreso tras el abandono de Fernando De Páramo, un activo muy cuestionado por la estrategia comunicativa seguida durante la campaña. En la travesía para liderar el partido también se rodeará de fieles, aunque cuenta con el apoyo de todas las sensibilidades. Arrimadas deberá hacer equilibrios entre mantener a los activos necesarios para no empezar de cero y buscar figuras que renueven la imagen de Cs. Fuentes del partido apuntan que la acompañará una abundante cuota catalana y dan por hecho que Lorena Roldán será una de sus primeras espadas. "Hay un escenario muy bueno para un cambio. El círculo de Rivera se ha ido por su propio pie y Arrimadas cuenta con todos. Hay dirigentes capaces de reconstruir el desastre", señalan fuentes naranjas.

"Nuestro salto nacional es una experiencia de éxito", asegura Villegas, que añade que ahora Cs "está más fuerte que nunca en Catalunya" y tiene vicepresidentes en los gobiernos de AndalucíaMadridCastilla y León y Murcia. Sin embargo, Roldán hurga en que cree que Cs, del que es militante, debe enfrentarse a un "rearme intelectual". "Lo fácil es escoger al líder", afirma. No piensa en volver aunque está dispuesto a arrimar el hombro "desde fuera" con un 'think-tank' en ESADE.