CONTRACRÓNICA

Albert Soler, el cronista "loco" de la Girona amarilla

El periodista publica una compilación de sus artículos en 'Diari de Girona'

El periodista Albert Soler, entre el director de ’Diari de Girona’, Jordi Xargayó, y el abogado Carles Monguilod

El periodista Albert Soler, entre el director de ’Diari de Girona’, Jordi Xargayó, y el abogado Carles Monguilod / MARC MARTÍ / DIARI DE GIRONA

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Pep Taberner

'Presidentorra' -Quim Torra para los amigos- se excita cuando viene a Girona, ciudad de provincias más que nunca -pese a quien pese- que "ha tenido que ejercer de capital del país", dice él. "Gris y negra" en los años setenta según las plumas de Narcís Jordi AragóJust Manel CaseroJaume Guillamet y Pius Pujades, la Girona contemporánea, por gloria del presidente que bebe ratafía, es amarilla. Tanto, que "empalaga": ahora, quien habla es Albert Soler, que publica un libro "rojo", color "de ir a la contra" en medio de tanta amarillez, que se titula 'Estàvem cansats de viure bé' y que consiste en una recopilación de artículos publicados en el 'Diari de Girona', periódico de cabecera roja (sí, han leído bien) y, en consecuencia, de espíritu de contradicción (el régimen de ahora tiene otros altavoces mediáticos que le ríen las gracias).

Soler, periodista de edad aproximada -no la dice ni dirá nunca-; hombre del saco para unos, héroe para otros; padre y pareja ('no comment'); exdefensa de la UE Lladó -ni era tan bueno ni se parecía en nada a Beckenbauer-; marista; cerrador de bares profesional que ha encontrado asilo en Cuéllar de Vila-roja y los Fogons de Sant Narcís; culé enfermizo y lector voraz, es un "loco" aprendiendo de Molly Ivins, "la columnista de la era dorada de la prensa de Estados Unidos" y que, el jueves, citaba en una sala del hotel Carlemany llena como un huevo con motivo de la presentación en sociedad de su nuevo artefacto -en tanto que explosivo- literario.

Como Ivins, salvando las distancias, Soler abraza la sátira, "el alma de la gente indefensa contra los poderosos", "el aguijón" que "duele" y que ayuda a no tomarse "en serio la pandilla que nos gobierna y guía". Dense por aludidos, 'Presidentorra', Carles 'Vivales' Puigdemont, Laura Borràs, Elsa Artadi, Jaume Asens y Ramon Cotarelo -que no manda nada pero que también recibe, como le ocurre a Anna Gabriel, "que todavía no sabe que no es nadie"- y etcétera.

El otro marista y el director

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Hicieron los honores de presentación de 'Estàvem cansats de viure bé' -editado por Sagesse por atrevimiento de Luis Campo Vidal y con foto de portada del pequeño Soler, ErnestCarles Monguilod, otro marista, exfutbolista y abogado, y Jordi Xargayó, periodista que nos dirige en 'Diari de Girona'. Por encima de todo, Monguilod valora la capacidad de "acojonado" de Albert, a quien le gustaría, "algún día", poder "defender ante un tribunal" (de algún 'indepe' enfadado). Xargayó, el hombre (coraje) que autoriza Albert a publicar, afirma que los artículos, escritos en el "periodo duro del 'procés'", relatan la "cronología de los hechos del desastre político y social más grande que ha sufrido este país en décadas ". Define a Soler como un "excelente periodista" -¡ehem!- y un "gran analista de la realidad" -¡ehem! y ¡ehem!- que lo tendría complicado para escribir si no fuera porque el 'Diari de Girona' tiene detrás "una empresa sólida e independiente [el grupo Prensa Ibérica]".

El título del libro es de inspiración marinera, sale de "dos viejos pescadores" de L'Escala que, al serles requerida la opinión sobre el 'procés', respondieron que los catalanes "estábamos cansados de vivir bien". En el Carlemany, el autor, recibido con aplausos y con una cerveza por Antonio Cuéllar, cerraba la intervención con otra cita de Ivins: "Siga luchando por la libertad y la justicia, querido, pero no olvide divertirse haciéndolo. Deje que su risa se escuche. Sea escandaloso, ridiculice los gatitos, ríase de todas las rarezas que la libertad puede producir". Albert ríe tanto que da envidia y lo que escribe se escucha tanto y hace reír tanto que a muchos les da rabia; se ríe de todo y de todos, menos del director que un día apostó por él... y que le paga.