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Puigdemont (en privado) tras el 1-O: "Crece la fractura social"

El 'expresident' decía al poco del referéndum unilateral que la división en Catalunya, que atribuía a la acción del Estado, era un problema "muy serio"

Víctor Terradellas analizó también a dirigentes de Convergència

Daniel G. Sastre

Carles Puigdemont durante su intervencion en el Parlament

Carles Puigdemont durante su intervencion en el Parlament / LLUIS GENE /AFP

Si en los últimos años hay algún concepto tabú para el independentismo es el de fractura social. Los dirigentes soberanistas no pueden permitirse contemplar que su proyecto esté enfrentando a una parte de la sociedad con otra. En su lugar, afirman siempre que en Catalunya solo se dan las discrepancias políticas habituales en cualquier sociedad democrática.

Sin embargo, el asunto es diferente en las conversaciones privadas. O eso se desprende de la investigación en torno a Víctor Terradellas, exdirigente de Convergència imputado por un presunto desvío de fondos de la Diputación de Barcelona a una fundación próxima al partido.  En el sumario se incluyen jugosas conversaciones suyas –vía Whatsapp– con múltiples líderes políticos, entre ellos Carles Puigdemont.

En una de ellas, del 8 de octubre del 2017 –es decir, poco después del referéndum del 1-O y dos días antes de que el ‘expresident’ declarara la independencia para suspenderla ocho segundos después–, Puigdemont admite la fractura social, aunque la atribuye a la intervención del Gobierno español. "Tenemos problemas muy serios, no podemos ignorar [sic]. No me refiero ni a los bancos ni a la mani de hoy [ese día se celebró una gran marcha constitucionalista en Barcelona] ni a nada de eso. Me envían mensajes gente nuestra, gente muy sólida y comprometida, con mucha preocupación e inquietud. La mayoría que conseguimos el día 1 hoy puede estar en peligro serio. Y el Estado ha activado la operación de fractura de la sociedad catalana. Les está funcionando al menos un poco (está creciendo)", dice el mensaje del ‘expresident’ a Terradellas, que intentaba buscar esos días apoyos internacionales a la causa independentista.

La opción de San Marino

Por lo demás, la ingente documentación incautada por la Policía Nacional en el registro del 24 de mayo del 2018 en el despacho de Terradellas permite comprobar su incansable labor a múltiples bandas en favor del independentismo. En las páginas dedicadas a la transcripción de sus conversaciones con Puigdemont, por ejemplo, se recoge un intercambio del 10 de octubre del 2017 en el que Terradellas asegura que "probablemente en los próximos minutos el Gobierno de San Marino ofrecerá ser un puerto seguro para el Govern. Esto incluye: ofrecerse para alojar negociaciones entre España y Catalunya y ofrecer a dar asilo a personalidades catalanas, si fuera necesario".

La noticia, que llega antes de que Puigdemont vaya al Parlament, parece esperanzar al ‘expresident’. "Ahora tengo que hablar con el ministro de San Marino. El tema se alargará. Te tengo al corriente. Lo estamos intentando pero no lo tendremos antes de las 18 horas. Sorry!  Estos italianos! [sic]", le dice Terradellas. Puigdemont le responde: "Ningún problema. Lo importante es que sea posible".

El entusiasmo de Egibar

Los documentos, a los que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, contienen conversaciones de Terradellas con muchos otros dirigentes y exdirigentes independentistas, como Toni Comín, Gabriel Rufián, David Madí o David Fernàndez. También con Joseba Egibar, dirigente del PNV que demuestra su distancia con las tesis moderadas del lendakari Iñigo Urkullu. "Visca Catalunya lliure!!! El PNV auténtico siente y piensa así", le dice a Terradellas el 27 de octubre del 2017, justo después de que Puigdemont declarase la independencia en el Parlament.

El sumario incluye también varios informes que desde la fundación investigada, la CatMón, preparaba Terradellas. Uno de ellos, enviado a Puigdemont el 18 de agosto del 2017 –un día después de los atentados terroristas–, subraya el peligro que suponen los ataques para la celebración del referéndum.

Entre las múltiples curiosidades –en sus conversaciones con Madí, por ejemplo, hablan de la estrategia para lograr que Oriol Junqueras accediera a integrar a ERC en JxSí en las elecciones del 2015–, se halla también un documento "confidencial" que Terradellas dirige a Artur Mas en junio del 2016, en el que se describe a algunas figuras que estaban "sobre la mesa" para la nueva etapa de Convergència. Analiza a Neus Munté, a Mercè Conesa, a Marc Castells y a la actual portavoz del Govern, Meritxell Budó, de quien dice: "Mujer, joven e independentista. Es, sin ambages, una apuesta ganadora [...] Su perfil personal también es una síntesis de los mejores valores de Convergència: empresaria, propietaria de una famacia, tiene un perfil social claro a raíz de su gestión municipal [...] También nos interesa su sensibilidad projudía"