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CAMINO DE LAS URNAS

La CUP aspira a alborotar un Congreso "ingobernable"

"Nuestro voto es el que más daño hace al Estado", señalan los anticapitalistas

Júlia Regué

La candidata de la CUP al 10-N, Mireia Vehí.

La candidata de la CUP al 10-N, Mireia Vehí. / ACN / GERARD ARTIGAS

Los anticapitalistas llevan semanas ventilando contradicciones. Su concurrencia a unas elecciones generales, tras años negándose a participar en una contienda que entendían como una "legitimación" al Estado, abre un nuevo frente para la formación que, según las últimas encuestas, podría cosechar hasta cuatro escaños en la Cámara baja. 

Argumentando "excepcionalidad democrática" debido al tortuoso conflicto catalán, la CUP aspira a alborotar el Congreso, ya que dudosamente conseguirá que sus escaños sean decisivos para hacerlo "ingobernable".

El tridente de exdiputados en el Parlament que lidera su papeleta (Mirea VehíAlbert Botran y Eulàlia Reguant) se ha repartido los flash del día a día, aunque su discurso ha sido idéntico: contra JxCat, por sostener a Miquel Buch en el cargo tras la actuación policial contra los disturbios; contra ERC por querer ser la CiU de izquierdas; y contra los dos por no avanzar hacia la independencia desde el Govern. Contra eso, su oferta: hacer indisoluble el diálogo a la autodeterminación y la amnistía a los condenados por el ‘procés’.

Por ahora, sólo pueden presumir de retórica. Sitúan el "bloqueo" como propuesta central y avanzan que su actividad en la Cámara baja se limitará al debate de investidura, al de política general y al de los presupuestos. Tampoco el Rey debe esperarles en la ronda de consultas. 

Vehí trató de noquear al candidato de ERC, Gabriel Rufián, en el debate televisivo sacando a relucir que habían compartido banquete de boda con Florentino Pérez y otros empresarios, pero metió la pata al equivocarse de invitado: no fue Rufián quién acudió, sino el ‘vicepresident’ del Govern, Pere Aragonès. Un desliz que les ha afectado en las encuestas. Fuentes de la CUP señalan, además, que tampoco ayudó que la candidata de JxCat "hiciera nuestro discurso".   

"Nuestro voto es el que más daño hace la Estado", trató de remontar el número dos, Albert Botran, en el acto central del partido en Barcelona. Parafraseando a Pablo Casado, Vehí apuntaló que "no investirán presidente al líder de un partido con las manos manchadas de sangre y cal", en alusiones a Pedro Sánchez.

Lo cierto es que un sólo escaño ya sería celebrado por unas filas que se han deshinchado electoralmente en las últimas citas electorales. Y, en este nuevo "campo de batalla", como les gusta referirse al Congreso, parten de cero. Coquetean con la parodia de ser un equipo de futbol llamado ‘La Roja ingobernable’. Veremos el domingo cómo les va este partido.