Ir a contenido

El 'caso CDR' atenaza a Torra

Los partidos exigen explicaciones al 'president', que se desmarca de un supuesto plan para ocupar el Parlament

La derecha pide la ilegalizacion de las fuerzas "separatistas" en la Asamblea de Madrid

Daniel G. Sastre

El President Quim Torra en la reunión de Govern de hoy.

El President Quim Torra en la reunión de Govern de hoy. / FERRAN NADEU

Cada día tiene su afán, y más en una campaña electoral exprés tan volátil que tiene desconcertados a todos los partidos. Si el miércoles Pedro Sánchez fue el protagonista con su insinuación de que controla a la fiscalía, este jueves Quim Torra se situó en el centro de todos los focos. La reiterada aparición del 'president' -en muchas ocasiones por su nombre en clave, 'Gandalf'- en el sumario de los CDR detenidos por terrorismo disparó los recelos de casi todos los partidos, que le exigieron explicaciones.

A tres días de las elecciones generales, Torra aparece vinculado, por la confesión de uno de los encarcelados, a un plan para ocupar el Parlament tras la sentencia del 'procés'. Además, los investigadores descubrieron en uno de los domicilios registrados materiales para fabricar explosivos, presuntamente para atacar infraestructuras, y algunas de las imágenes –como la de uno de los detenidos empuñando un arma automática, que la Guardia Civil no sabe si es real- comprometen la idea de un independentismo absolutamente pacífico que defiende el 'president'.

Pero sobre todo Torra está en apuros por la defensa cerrada –de la que ahora trata de apartarse- que hizo de los acusados en sede parlamentaria. El 25 de septiembre, dos días después de las detenciones, el 'president' las tildó de "arbitrarias" y dio por hecho que constituían un capítulo más de la 'guerra sucia' que atribuye al Estado. "Es intolerable que otra vez se quiera criminalizar al independentismo acusándolo no ya de rebelión, sino de terrorismo", dijo entonces.

Escueto comunicado

Ayer, en cambio, tuvo que salir al paso de la presión del resto de actores políticos con un escueto comunicado, en el que "desmiente" y "no da ningún tipo de credibilidad" a las informaciones que lo vinculan con el plan para tomar el Parlament, y afirma que no ha tenido "ninguna relación con los detenidos". Pero también se suma a las tesis de la defensa cuando siembra dudas sobre las circunstancias en las que se produjeron las confesiones: pide que se aclare "bajo qué condiciones se han producido las declaraciones" en la Audiencia Nacional.

La relación de Torra con los CDR le ha puesto en apuros desde el principio de su mandato. Fue a estos grupos creados después del 1-O a los que animó a "apretar" a los políticos en la Diada del año pasado, horas antes de que decenas de jóvenes intentaran entrar por la fuerza en el Parlament. Esa cercanía hizo también que tardara en reaccionar cuando, tras la sentencia del 'procés', se sucedieron varios días de altercados en Barcelona y en otras ciudades.

Con el paso de los días desde el encarcelamiento de los siete CDR, los partidos independentistas fueron modulando sus posturas. La CUP siempre ha sido quien más los ha defendido: para ellos todo es un "montaje". Un punto por detrás está JxCat, aunque la formación también alude recurrentemente al caso en sus mítines y ayer su número uno por Barcelona, Laura Borràs, incluyó a los arrestados en la lista de "presos políticos" junto a los líderes condenados por el Tribunal Supremo. ERC ha sido desde el principio más prudente, y uno de sus principales dirigentes, Joan Tardà, recibió grandes críticas de otros dirigentes soberanistas cuando expresó en público sus dudas sobre el caso. "En Catalunya no hay violencia; pero si hay siete locos, que los metan en la cárcel y los juzguen", dijo.

Bajas pasiones

La información que aporta el sumario tuvo dos efectos principales sobre la campaña: contribuyó a tapar el tropiezo de Sánchez con la fiscalía –el candidato socialista se disculpó este jueves- y dio munición a la derecha. Hasta el punto de que PP, Ciudadanos y Vox unieron sus votos en la Asamblea de Madrid para pedir la ilegalización de los "partidos separatistas". El nacionalismo catalán sigue siendo la principal válvula de escape de las bajas pasiones de un sector del electorado.

En realidad, casi todo el mundo exigió explicaciones a Torra. El presidente del Gobierno en funciones y el PSC le pidieron que aclare en el Parlament si es verdad que tenía un plan para encerrarse en la Cámara y declarar la independencia de Catalunya, y los 'comuns' se sumaron a esa solicitud de comparecencia. Cs solicitó a la fiscalía que actúe de oficio contra el 'president', que apunta a convertirse en uno de los grandes protagonistas de la recta final de la campaña.