El plan unilateral de Torra torpedea los presupuestos de la Generalitat

La propuesta de nuevo referéndum y su beligerancia hacia los 'comuns' siembra la duda en Catalunya en Comú-Podem

Los posecosocialistas no quieren dar aire a un Executiu que lo acabara empleando en una nueva acción unilateral

Pere Aragonès y Quim Torra, en el Parlament.

Pere Aragonès y Quim Torra, en el Parlament. / Europa Press

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Xabi Barrena / Fidel Masreal

“Sin presupuestos es difícil que la legislatura continúe”. Ese fue el aviso para navegantes que el vicepresidente, Pere Aragonès, lanzó el viernes en la antena de TV-3. En condiciones normales, ese aviso tendría como destinatario aquella fuerzas con las que un gobierno negocia unas cuentas. En este caso, los ‘comuns’. Pero, ¿era realmente un aviso para Catalunya En Comú Podem?

Lo cierto es que Aragonès, hasta la fecha, puede tener poca queja de los ‘comuns’. Las negociaciones, ahora varadas, como ya previeron ambas partes, por la sentencia y la campaña electoral, marchan razonablemente bien. En la última reunión, en la que la Conselleria de Economia dio a conocer a los posecosocialistas el reparto del dinero por departamentos, se cerró con el compromiso gubernamental de tratar de encajar las peticiones de los ‘comuns’ y se citaron para despúes del 10-N. Sigue siendo pronto para dilucidar si habrá o no presupuestos, pero a diferencia de otras veces, a estas alturas todavía hay partido. En parte por la presión de las entidades sociales que se hallan ahogadas tras la doble prórroga presupuestaria.

Entonces, ¿cuál es el problema? La propuesta de Quim Torra lanzada en el pleno extraordinario de respuesta a la sentencia del 1-O, por la que planteó la celebración de un nuevo referéndum unilateral antes “del fin de la legislatura” dejó descolocados a los ‘comuns’. Algo lógico, tomando en cuenta que también los partidos que dan apoyo al Executiu, Junts per Catalunya y ERC, e incluso todos los ‘consellers’ se quedaron con la boca abierta al escuchar al ‘president, porque nadie sabía nada.

Así las cosas, los ‘comuns’ se encuentran con un Govern que podría utilizar el oxigeno del que les podría dotar la aprobación de unos presupuestos para hacer un nuevo intento unilateral, de enfrentamiento abierto con el Estado. Exactamente de lo que siempre han huido, y alertado, los posecosocialistas.

El papel de Torra

Estos son conscientes de que sus interlocutores son los republicanos, pero, como señala una voz de la fuerza, “el ‘president’ es Quim Torra”. El silogismo es sencillo. Si Torra quiere aguantar todo lo que pueda, en parte porque JxCat no desea ir a las elecciones con unas encuestas sobre la mesa nada halagüeñas, precisa de unos presupuestos. Sino los servicios básicos se resentirán y puede aumentar la conflictividad social.

Estirando el razonamiento casi absurdo, podría cerrarse un acuerdo ‘técnico’, es decir, unos presupuestos que satisfacieran a todas las partes, pero no plasmarse en la votación en el Parlament por una eventual falta de garantías del Govern de que no buscará un nuevo ‘momentum’ unilateralista.

Los ‘comuns’ también ven con preocupación el cambio de tono que ha obrado Torra cuando se les dirige desde el atril parlamentario. El tono crispado, y a decir de Jéssica Albiach, “machista” no han agradado un pelo en el espacio posiniciativa. La propia Albiach, en el pleno de respuesta a la sentencia, ya pidió al ‘president’ que dimitiera o bien que se sometiera a una cuestión de confianza.

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En el pleno ordinario de esta semana, Torra, sin venir muy a cuento, arremetió contra la lideresa del espacio ‘común’, la alcaldesa Ada Colau, por seguir sin significarse abiertamente al lado del Govern en su pulso con el Estado. “No es momento ya para ambigüedades: o se está con los represores o se está con los represaliados”, espetó Torra, además, en una disyuntiva que enervó los ánimos de la bancada de CEP.

ERC, por su parte, considera estratégico sacar adelante estos presupuestos. Sobre todo porque refuerza su imagen de centralidad en el tablero y de fuerza que saca apoyos más allá de los frentes establecidos. Y segundo porque el escenario ideal de Pere Aragonès es acudir a las elecciones, a lo largo del 2020, con las cuentas aprobadas. La ruleta rusa de los comicios y las sumas imposibles que pueden derivarse de ellos pueden hacer aun más difícil que ahora, para el  ‘president’ que consiga ser investido, aprobar unas cuentas.  ERC considera ahora que la legislatura agoniza y mira más allá.