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Sánchez podría gobernar con Iglesias o Rivera tras el 10-N, según la encuesta del CIS

El sondeo preelectoral otorga al PSOE hasta 150 escaños y acota el auge del PP a 81

Cs se desploma, Podemos resiste, Vox baja, y entran Más País y la CUP

Iolanda Mármol

Sánchez podría gobernar con Iglesias o Rivera tras el 10-N, según la encuesta del CIS

El bloqueo político podría terminar el 10 de noviembre con Pedro Sánchez al frente de un Gobierno pactado a la izquierda o a la derecha, si se cumplen los pronósticos de la encuesta preelectoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicada este martes. El estudio prevé que el PSOE obtenga hasta 150 escaños, cifra que le permitiría sumar mayoría absoluta con Unidas Podemos, que resiste, o con Ciudadanos, que se desploma a la mitad. El PP, que se dispara pero menos que en otros sondeos, sería el líder indiscutible de la oposición en un Congreso en el que entrarían Más País y la CUP. El campo del estudio es previo a la sentencia del ‘procés’ y a la exhumación de Franco, lo que no le permite recoger ni el previsible crecimiento de Vox por estos dos asuntos ni, en consecuencia, todo el descenso de Albert Rivera. La idea de que el análisis nace viejo domina las críticas y no convence a nadie, salvo al Gobierno, pero deja pistas interesantes en las que sí existe unanimidad: aún hay partido, la volatilidad es tan elevada que convierte en decisiva a la campaña, y de la cacareada desmovilización de la izquierda ni rastro.  

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CIS Noviembre 2019

CIS Noviembre 2019

El crecimiento del PSOE que pronostica el CIS respecto a las generales de abril, con una horquilla de entre 133-150 escaños, situaría a Sánchez en la tesitura de elegir qué fórmula prefiere para continuar al frente de la Moncloa. Por la izquierda, el pacto sería factible con Unidas Podemos más en lo técnico que en lo ideológico, ya que aunque el líder socialista está convencido de que Pablo Iglesias le volvería a exigir una coalición que él considera “inviable”. Los morados se moverían en una franja entre 37-45, en la línea de sus 42 actuales, cifras que evidencian cierta resiliencia o, por lo menos, que su electorado no parece castigarles por la repetición de comicios. Con el PSOE o Podemos en la banda alta de sus horquillas, alcanzarían la mayoría absoluta.

La historia es similar con Ciudadanos. Sánchez viene diciendo desde hace semanas que un acuerdo con los naranjas es “ciencia ficción”, pero está por ver si el fin del cordón sanitario al “sanchismo” allana un entendimiento que en abril resultaba imposible por la cerrazón del dirigente catalán y por aquel atronador “con Rivera no” que los militantes gritaron a las puertas de la sede del PSOE la noche electoral. El CIS pronostica una caída severa pero no tan drástica como otros sondeos. Cs pasaría de 57 escaños, cuando era el aliento en la nuca del PP, a moverse entre 27-35. Si Sánchez obtuviese 150 podría sumar también mayoría absoluta con Rivera.

Cierre antibloqueo

Y tercera opción. Más ideológica y estratégica: la abstención del PP. El CIS pronostica un aumento sustantivo para los conservadores, aunque inferior a otros estudios, y les concede entre 74-81 diputados (ahora tienen 66). Ese crecimiento convertiría a Pablo Casado en líder de la oposición incontestable, pero no le sitúa tan cerca de Sánchez como para caer en la tentación de ir a unas terceras elecciones. En esta situación no parece descabellado que el PSOE aspire a convencer a los conservadores de una abstención técnica que el PP podría cobrarse con un pacto antibloqueo que cambie la legislación para impedir a los pequeños paralizar la formación de futuros gobiernos, lo que implicaría, de facto, un cierre de filas para defender al bipartidismo.

El auge contenido del PP y la modulación en la caída de Cs que pronostica el CIS están relacionados con los resultados de VOX. El CIS augura que los de Santiago Abascal se quedarán entre 14-21 diputados (ahora 24), una horquilla que debe entenderse por haberse realizado el campo de la encuesta antes de la respuesta independentista a la sentencia del ‘procés’ y de la exhumación de Franco. Todos los estudios posteriores coinciden en que esos dos acontecimientos han desatado el voto a la ultraderecha. Ese incremento provendría fundamentalmente de los votantes de Cs y algunos del PP.

El independentismo resiste bien a los nuevos comicios. ERC, puede subir ligeramente al pasar de  los 15 diputados actuales a 16-18. JxCat bajaría a 4-6. En Catalunya, los republicanos serían primera fuerza, por delante de un PSC que podría ganar uno o dos y quedarse en 13-14. Cs se quedaría en solo dos escaños y el PP salvaría el que tiene Cayetana Álvarez de Toledo.

En el Congreso entrarían dos nuevos partidos. Más País, de Íñigo Errejón, lograría entre 2-4 representantes (2 en Madrid y 1-2 vía Compromís en València). La CUP obtendría 1-2 diputados.

Indecisión al 20%

El CIS deja otras pistas interesantes para hacer cálculos, como que la indecisión sigue en el 20%, lo que hace que la campaña sea decisiva. No es baladí que Sánchez haya incorporado desde este lunes en sus mítines un llamamiento a esos electores que todavía dudan. La mayoría votaron en abril a Cs. En contra de todo pronóstico, el estudio revela que la desmovilización no se ha apoderado de las filas de la izquierda, sino que está intrínsecamente relacionada a ese derrumbe del partido de Rivera, y anida más en el centro que entre los progresistas.

Ningún líder aprueba pero Sánchez sigue siendo el mejor valorado (4) y  su voto vence en todas las franjas de edad.