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MANIFESTACIONES POR LA SENTENCIA DEL 'PROCÉS'

El estoc de las barricadas

Ferreterías y tiendas de material de obra de Barcelona experimentan un 'boom' de ventas de gafas y cascos

Carlos Márquez Daniel Júlia Regué

Una joven, con gafas de protección, atenta a los movimientos policiales, durante los disturbios del 17 de octubre. 

Una joven, con gafas de protección, atenta a los movimientos policiales, durante los disturbios del 17 de octubre.  / FERRAN NADEU

"Desde el miércoles no nos quedan mascarillas con filtro para gases", explica el dependiente de la tercera planta de un gran almacén del centro de Barcelona dedicado a la venta de productos de obra. Solo quedan unas gafas en la estantería y unas mascarillas que dan el pego a nivel estético pero que no aguantarían el gas que lanzan los cuerpos policiales para dispersar. "Estas son de policarbonato. Soportarían el impacto de una bala de goma", prosigue el vendedor. No le quedan otros modelos. No hay más estoc. Bienvenidos al bazar del manifestante contemporáneo.

Los disturbios desatados en Barcelona a lo largo de una intensa semana han vaciado los estantes. Los cascos, de obra, no se han vendido porque no llevan cinta para sujetarlos. "Nunca antes habíamos vendido todo este material", hurga el trabajador, que apunta que ya han hecho una comanda que está por llegar ante tanta demanda. "Vienen jóvenes, pero también periodistas", explica sobre el perfil del comprador, que acude en busca de la indumentaria adecuada para aguantar el tipo en el perímetro de las barricadas. La escalada de violencia ha modificado el 'dress code' de las protestas a partir de cierta hora, cuando los más mayores se marchan para casa y se quedan en las calles los jóvenes con ganas de subir unos cuantos grados la temperatura de la protesta.

Estante renovados 

Sorprende que al entrar en el Decathlon de la Illa Diagonal, lo primero que veas junto a las cajas sea cascos y gafas. De esquiar, claro. Cuenta el responsable de la tienda que el domingo le dieron un meneo al comercio para adaptarlo a la temporada de invierno, y que nada tiene que ver el expositor más noble con las manifestaciones de estos días y el 'boom' de ventas, precisamente, de cascos y gafas para protegerse de los disturbios. Aun así, la cosa llama poderosamente la atención. No solo porque no ha nevado ni un poquito, sino porque junto a este material pueden encontrarse unas pequeñas y ligeras riñoneras y cargadores de móvil de esos inalámbricos.

"Nos limitamos a intentar que el deporte llegue a todo el mundo de manera asequible", sostiene el empleado, que insiste en que la planificación de los productos se realiza en marzo. Esquiva confirmar que se hayan vendido más gafas estos días, pero basta quedarse media hora para comprobar que, efectivamente, son unos cuantos los chavales que se pasean, casi de incógnito, como si de una misión se tratara, entre los distintos modelos de gafa. La pregunta es inevitable: ¿Las quieres para la mani? Sonrisa, gesto afirmativo con la cabeza y dirección a la caja. Se ha cogido las más baratas, pero antes ha preguntado si son resistentes, sin detallar si ese nivel de protección va referido a un bolazo de nieve en la Molina o a una pelota de goma de la Policía Nacional

Pedido por teléfono

En la Armería Ravell atiene Santi. Explica que la semana pasada fueron un buen puñado los muchachos que cruzaron la puerta sin tener ni idea de pistolas, rifles, calibres, flechas, carabinas o esprais de defensa. "Entraban con una media risita y estaba muy claro qué buscaban y para qué. Les he vendido este modelo de gafas, pero no tengo claro que soporten el impacto de los proyectiles de la policía". Se le agotaron hace una semana y está esperando que le llegue más material. También recibió la llamada de una persona que le solicitó 20 unidades. No pudo atender la demanda

En el Servei Estació, la ferretería por excelencia de Barcelona, han preferido no hablar del tema porque la semana de disturbios les ha tocado muy de cerca y prefieren pasar página cuanto antes. En otras grandes tiendas del ramo cuentan que sí han notado y mucho una repentina querencia por los productos propios de las protestas que se han registrado estos días en la capital catalana. Han tenido que reponer el material dos veces, asesorar sobre qué casco soporta mejor los impactos y deja correr con comodidad, qué gafas te permiten ver bien de noche y que un bolazo no te reviente el ojo. "Lo normal es que te venga el trabajador de la obra y que te consulte cuestiones de seguridad, pero estos días hablamos más de autodefensa y protección", admite un trabajador. "Esperemos que no tengan que llevar a usarlas a no ser que tengan que soldar algo en casa", concluye.