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MEMORIA HISTÓRICA

Franco saldrá el jueves de su tumba a hombros de sus nietos

El Gobierno hace alguna concesión a la familia del dictador tras más de un año de enfrentamientos

El traslado de los restos desde el Valle de los Caídos será en helicóptero si hay buen tiempo

Juan Ruiz Sierra Juan José Fernández

Vista del Valle de los Caídos.

Vista del Valle de los Caídos. / JOSÉ LUIS ROCA

El próximo jueves, a las 10.30 de la mañana, comenzará el proceso de exhumación más importante en la historia de la España contemporánea. El traslado de Francisco Franco desde su actual tumba de Estado en el Valle de los Caídos al pequeño cementerio de Mingorrubio (Madrid), tantas veces retrasado por la oposición de los nietos, comenzará a esa hora, dentro de un proceso sin honores ni bandera en el que intervendrán dos helicópteros, un coche fúnebre, varios operarios, un forense, una ministra, policías, guardias civiles, dos sacerdotes y 22 familiares del dictador. Todo con un coste aproximado de 63.061,40 euros como máximo, explican en la Moncloa.  

El Gobierno ha decidido apurar al máximo los plazos que se dio para esta iniciativa, la más simbólica y de mayor alcance internacional de Pedro Sánchez. El viernes acababa el plazo que el Ejecutivo se dio para la exhumación, que llega en un momento muy oportuno, a dos semanas y media de las elecciones del 10 de noviembre, pero en una coyuntura complicada, por los continuos disturbios en Catalunya a raíz de la sentencia del 'procés'.

Tras todos estos meses de enfrentamientos en los tribunales y en los medios, el Gobierno ha querido hacer alguna concesión a los Franco. Los 22 familiares del dictador (nietos, cónyuges y bisnietos) podrán, como pidieron a la Moncloa, trasladar a hombros el féretro desde la basílica del Valle hasta el coche fúnebre.

Será un trayecto de 300 metros por el interior de la basílica, desde el altar hasta su puerta principal, donde dejarán el féretro a unos operarios para que lo introduzcan en el coche. Antes de llevarse el ataúd, el prior de la abadía benedictina que custodia el Valle, Santiago Cantera, rezará un responso y bendecirá los restos. Los familiares, por tanto, tendrán unos momentos de protagonismo televisivo portando ellos mismos el féretro del dictador.

Y después, cuando el cadáver haya llegado a Mingorrubio -un traslado que se realizará en helicóptero si las condiciones meteorológicas lo permiten, y con la ministra de Justicia, Dolores Delgado, y un familiar a bordo-, los descendientes de Franco oirán una misa en la capilla donde descansarán los restos del dictador. La concelebrarán dos personas: el prior del Valle, excandidato de Falange y contrario a la exhumación., y el sacerdote Ramón Tejero, hijo del golpista Antonio Tejero, sacerdote diocesano con parroquia en Rincón de la Victoria (Málaga).

Antes de todo eso, a las 10.30 de la mañana, dos familiares de Franco, la ministra Delgado, un forense y varios operarios entrarán en una carpa –instalada este lunes alrededor de la actual tumba de Franco para impedir cualquier toma de imágenes- y entonces se procederá a la exhumación propiamente dicha.

El estado de los restos

La tumba actual está recubierta de hormigón y plomo, y los restos cubiertos por una estructura  de cinc. El Gobierno desconoce si el cuerpo del dictador está embalsamado o solo conservado; hay diversas opiniones, pero trabaja con tres hipótesis: que el féretro esté en buen, mal o muy mal estado, y de eso dependerá la duración de la exhumación. Los cálculos van de una a tres horas.

El Gobierno no ha decidido aún qué hará con el crucifijo del ataúd original, en el caso de que ese féretro tenga que ser sustituido. Fuentes cercanas a la familia apuntan a que, en ese caso, los familiares exigirán conservar la imagen religiosa, que también podrían transportar en su salida de la basílica horada en el risco de Cuelgamuros.

El Ejecutivo tampoco tiene todavía claro, según fuentes cercanas al operativo, qué destino dará a las placas de bronce que adornan la tumba por dentro. Son relieves que representan el escudo de la casa del dictador, sus armas de general, el escudo del Movimiento franquista y otro más con una cruz. En cualquier caso, si se extraen de la tumba antes de sellar el agujero, "no se expondrán en ningún museo", aclaran en la Moncloa.

Lo que el Gobierno da por supuesto es que habrá manifestantes en el exterior del recinto del Valle. Sobre todo, de nostálgicos de la dictadura. De ahí que hayan querido calcular al milímetro todo este proceso, apurando los plazos hasta el final no solo por motivos meteorológicos, que también han influido en la decisión de la fecha.

De hecho, este martes se realizará en el Valle de los Caídos un ensayo general de los trabajos, con todos los equipos implicados. Habrá el día de la exhumación dos helicópteros, por si falla alguno, la misma razón por la que también habrá dos coches fúnebres.

Una vez reinhumados los restos en Mingorrubio, el panteón -que actualmente tiene el Estado en concesión administrativa a la que le quedan 44 años- será vigilado por Policía Nacional el tiempo que la Delegación del Gobierno en Madrid estime oportuno, en función de la estimación del grado de amenaza sobre ese lugar que haga las Fuerzas de Seguridad.

El impacto electoral

Los socialistas insisten en que no han buscado este momento para exhumar a Franco. Cuando la oposición le acusa de haber incurrido en “electoralismo”, Sánchez se revuelve. Si por él fuera, explica el presidente en funciones, el dictador habría dejado el Valle de los Caídos en el verano del 2018, como anunció en un primer momento, o antes de que acabara ese año, como se comprometió el Gobierno al aprobar el decreto que permitirá el traslado del cadáver. Pero la oposición de la familia, que ha presentado todos los recursos posibles ante los tribunales, provocó un retraso tras otro, hasta que el Supremo dio el pasado 24 de septiembre la razón en todo al Gobierno. 

El PSOE confía en el impacto que la medida tendrá en las elecciones. Permitirá a Sánchez lucir perfil de izquierdas, puesto en duda por Pablo Iglesias, que le acusa de buscar un pacto con el PP. Casi 44 años después de la muerte de Franco, el presidente está a punto de hacer algo a lo que ninguno de sus antecesores en la Moncloa se atrevió. La exhumación, concluyen en la dirección del partido, puede servir para movilizar a su electorado tradicional, que no termina de despertar. Por el momento, en los mítines del líder socialista, la parte más aplaudida por los simpatizantes siempre es la misma: el traslado del dictador.