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DECLARACIONES TRAS LOS DISTURBIOS

Buch pide "aislar a los grupos violentos" de las manifestaciones

El conseller de Interior se planta ante el president Torra para condenar los ataques contra los cordones policiales de los manifestantes

Guillem Sànchez

Comparecencia del ’conseller’ de Interior, Miquel Buch.

Comparecencia del ’conseller’ de Interior, Miquel Buch. / FERRAN NADEU

La respuesta institucional a los altercados violentos que se han vivido en Catalunya ha enfrentado al president Quim Torra y al 'conseller' de Interior, Miquel Buch. Tan alejadas estaban las posturas entre ambos que al final han aparecido por separado y haciendo valoraciones casi antagónicas. Se habían citado este miércoles por la mañana junto a la portavoz Meritxell Budó, el vicepresident, Pere Aragonès, y la 'consellera' de Justícia, Ester Capella. Pero la reunión se ha alargado durante horas y ello ha obligado a cancelar una rueda de prensa, convocada a las 10.30 horas, que se ha acabado celebrando a las cinco de la tarde. Torra ha abandonado la reunión mucho antes de que terminara para sumarse este mediodía a una de las marchas, por la N-2, desde donde ha calificado de "fantásticas" las movilizaciones sin hacer ninguna mención a los altercados. Buch se ha plantado y ha optado por lo contrario por la tarde. La reacción de Torra, sin embargo, ha provocado que Aragonès tuviera que entre una y otra declaración para censurar los disturbios violentos.  

La intervención de Buch en rueda de prensa ha sido un llamamiento a que las protestas "legítimas" contra la dura sentencia del "procés" se hagan de forma "cívica y pacífica". Pero también para admitir que ha habido "imágenes intolerables" protagonizadas por "grupos violentos" que el resto de manifestantes debería "aislar". También ha avisado de que estas acciones volverán a repetirse esta misma tarde y ha avanzado que los Mossos d'Esquadra "actuarán"

Buch, a diferencia de Torra, ha condenado sin tapujos los episodios de violencia y ha avisado de que usarán todos los recursos disponibles para repelerla. Al 'conseller' le ha tocado surfear esta tarde entre olas contradictorias y ha salido airoso de algunas y de otras no. Ha mantenido el equilibrio al afirmar que la policía debe conjugar el derecho a manifestarse cívicamente con la protección de la seguridad de todos. Ha tenido más dificultad para no perder la estabilidad al calificar el bloqueo al Aeroport de Barcelona como una movilización "cívica" y "pacífica" que acabó en disturbios únicamente por responsabilidad, nuevamente, de "grupos violentos". Después ha tratado de desandar en parte el camino subrayando que son conscientes de que el Código Penal contempla penas muy duras por intentar bloquear una estructura crítica como un aeropuerto, algo que también sucedió -y con más intensidad- en el verano del 2004 durante una protesta de trabajadores. Sobre los "grupos violentos", Buch no ha querido aclarar cuál es el perfil de estos, a pesar de que los Mossos han arrestado a numerosos manifestantes, que ya han sido identificados

La ola que ha arrollado al 'conseller' era la que venía propulsada por Torra. Buch públicamente ha asegurado que está perfectamente alineado con el president. Algo que cuesta de creer después de lo sucedido por la mañana. 

Sobre el papel de los Mossos, la integridad física de cuyos agentes se está poniendo "en riesgo" según han denunciado sindicatos como SAP-FEPOL o el SME, Buch ha optado por justificar su actuación, eludir la crítica a acciones concretas y asegurar que se revisarán todas las imágenes disponibles en busca de casos de mala praxis.

La Prefectura de los Mossos se ha distanciado del Govern. Conscientes de que acciones como el colapso del aeropuerto puede acabar en severas instrucciones judiciales, esta vez la policía catalana no quiere que exista el menor atisbo de sospecha sobre su actuación. Un motivo por el cual agradecen en los dispositivos la presencia de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, cuerpos con los que aseguran que la coordinación es total estos días, para que comprueben personalmente que les mueve únicamente la voluntad de "garantizar el derecho a manifestación" y de "proteger la seguridad".