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LA SENTENCIA DEL 'PROCÉS'

Agentes de los Mossos: "Lo que no queremos es vivir otro 1-O"

El comisario jefe Eduard Sallent envía una misiva al cuerpo para pedir confianza y recalcar que cumplirán órdenes

El mensaje ha sido bien recibido aunque varios policías consultados también explican que su contenido ha sido poco debatido internamente

Guillem Sànchez

Dos mossos, ante un grupo de manifestantes que organizó una sentada ante la sede de la Guardia Civil en la Travessera de Gràcia de Barcelona, el pasado día 20.

Dos mossos, ante un grupo de manifestantes que organizó una sentada ante la sede de la Guardia Civil en la Travessera de Gràcia de Barcelona, el pasado día 20. / ACN / MIQUEL CODOLAR

La cúpula de los Mossos d'Esquadra reunió a los mandos locales para que estos transmitieran un mensaje antes de que comiencen las movilizaciones de protesta por la sentencia contra los líderes del 'procés': que la cabeza pedía al resto del cuerpo que, frente a una situación compleja, extremaran las precauciones para que de su actitud no pudiera interpretarse bajo ningún concepto una acción poco imparcial.

"Nos piden sobre todo esto: neutralidad", resume uno de los policías autonómicos desde una comisaría de Nou Barris. "Nos han avisado de que vienen tiempos en los que tenemos que centrarnos y no dejarnos llevar, mantener nuestras opiniones políticas a un lado y ser policía para todos", confirma otro agente de Ciutat Vella.

Este sábado a primera hora, el comisario jefe de los Mossos, Eduard Sallent, ha enviado una carta directamente a todos los agentes en la que ratifica van a cumplir "todas las órdenes de jueces y fiscales" y les advierte de que durante estos días, que podrían alargarse hasta noviembre, "se publicará mucha información interesada de unos y otros" y, por ello, ruega a los agentes que confíen en las decisiones que tomará la cúpula del cuerpo.

La carta de Sallent ha sido bien recibida, según varios de los agentes consultados por EL PERIÓDICO, aunque otros tantos aseguran que ha habido cierta "indiferencia" porque esperan a ver cómo se desarrollan los acontecimientos. Los que sí se pronuncian lo hacen favorablemente. "Ha gustado. Necesitamos que nos dejen tranquilos y notar que tenemos la cobertura de la prefectura", explica un agente antidisturbios. "Lo que no queremos es vivir de nuevo otro 1-O", subraya un policía adscrito a una unidad de investigación, en alusión a la tormenta política y judicial que zarandeó, y sigue castigando al cuerpo, a raíz del choque de trenes entre Generalitat y Estado que supuso la celebración del referéndum unilateral de hace dos años.

Otro investigador va más lejos e interpreta la misiva como una muestra que prueba la presión que notan todos, también en la cúpula. "Existe temor a que el Gobierno central intervenga a los Mossos y, además, a la cúpula también le preocupa la reacción interna del cuerpo", mantiene. "La gente está cansada por la pérdida de condiciones y salario, por el sobreesfuerzo mal remunerado y porque siempre nos llueven las hostias. Somos la institución más humillada y utilizada por clase política, la justicia y los ciudadanos con mucha diferencia", añade. Y concluye que, además, "el Estado no paga lo que debe en materia de policía y tampoco hay dinero para compensar nada".

Fuera de interferencias políticas y de la polémica suscitada tras el discurso del general jefe de la Guardia Civil en Catalunya, Pedro Garrido, los Mossos, la Policía Nacional y la Guardia Civil están ya en máxima coordinación de sus operativos en previsión de posibles protestas y manifestaciones. El dispositivo conjunto de seguridad se dirigirá desde el Centro de Coordinación Operativa (Cecor), que, cuando las circunstancias lo requieran, se reunirá de manera inmediata en dependencias de la Conselleria d'Interior.

Allí estarán Sallent y Garrido, además de los directores adjuntos operativos de la Policía Nacional, José Ángel Jiménez, y de la Guardia Civil, Laurentino Ceña, y el jefe de la Policía Nacional en Catalunya, José Antonio Togores. Este mismo sábado ya se ha reforzado la seguridad en el aeropuerto de El Prat, la estación de Sants de Barcelona y el puerto de Tarragona.