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REACCIÓN AL SUPREMO

El Gobierno descarta apoyo internacional a los independentistas tras la sentencia

El Ejecutivo da por hecho que no habrá respaldos gubernamentales a los soberanistas, pero prevé ruido mediático

La Moncloa cree que los secesionistas lograrán "impactos" en una decena de países con simpatías nacionalistas

Iolanda Mármol

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. 

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez.  / DAVID CASTRO

El Gobierno prevé que la sentencia del ‘procés’ provoque un impacto internacional que puede permitir a los independentistas volver a visibilizar su causa, pero que tendrá nula trascendencia política. La Moncloa descarta reacciones gubernamentales alineadas con los separatistas tras el fallo del Tribunal Supremo, puesto que considera que esa fase está superada. Asume, en cambio, que habrá impacto mediático en el exterior. También que, en una decena de países, determinados líderes de la opinión pública puedan agitar de nuevo acusaciones por vulneración de Derechos Humanos, una tesis que las cargas policiales del 1-O contribuyeron a diseminar. 

El equipo de Pedro Sánchez ha estudiado el impacto de la sentencia del ‘procés’ en la arena internacional y se prepara para afrontar durante las próximas semanas la sacudida que provocará. No hay inquietud. El Gobierno está convencido de que la decisión de los magistrados no se traducirá en consecuencias políticas e insiste en la constatación de que el interés por la causa independentista ha desaparecido de las conversaciones con los mandatarios mundiales. “Nadie pregunta ya por Catalunya. Es una fase superada. No vamos a ver nada serio de apoyos a la independencia de Catalunya”, resumen fuentes gubernamentales en declaraciones a este diario.

Si un día el separatismo fió su avance a la denominada "internacionalización del conflicto" por la empatía mostrada hacia los catalanes tras el impacto de las cargas policiales del 1-O, razonan, ha quedado claro que esa estrategia ya no es viable. No hay país que haya comprado la dicotomía 'democracia vs. Estado represor', que trató de instalar el independentismo, arguyen, y el respaldo al Gobierno se mantendrá. Descartado ningún apoyo institucional, el Ejecutivo espera repercusiones en otros ámbitos.

Recorrido en ambientes afines

La decisión judicial “va a tener recorrido”, auguran, entre colectivos sociales y algunos líderes políticos que simpatizan con el ‘procés’. El Gobierno prevé mayor “impacto” en países donde hay grupos políticos independentistas, nacionalistas o vinculados al populismo de izquierdas; aquellos que han acogido a los líderes catalanes huidos; y en los que tienen un fuerte vínculo histórico y cultural con Catalunya: Francia, Bélgica, Suiza, el Reino Unido, Alemania, Italia, México y Argentina, fundamentalmente. Estos grupos empáticos con el independentismo catalán, calcula el equipo de Sánchez, pueden lanzar acusaciones que traten de poner en duda la separación de poderes, que el juicio haya sido imparcial, e incluso que el Estado haya vulnerado los Derechos Humanos.

En segundo término, la Moncloa también da por hecho que la sentencia atraerá la atención de los principales medios de comunicación mundiales. Esperan que haya entrevistas a los líderes independentistas, periodistas enviados especiales cubriendo las reacciones en Catalunya y entienden que todo el aparato del ‘procés’ tratará de extraer el máximo partido de ese tirón mediático. El ruido, pronostican, se escuchará sin duda, pero se modulará en función de la respuesta institucional y ciudadana que haya finalmente a la sentencia.

La intención del Gobierno es “volver a argumentar lo evidente”: que el juicio ha sido justo y que el cumplimiento de la ley es ineludible. “Expondremos nuestro punto de vista. No vamos a comentar la sentencia. Insistiremos en la separación de poderes”, explican fuentes gubernamentales. Si el independentismo tiene la tentación de pensar que pueden repetirse imágenes como las del 1-O, advierten, se equivoca