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ENCUESTA PREELECTORAL DEL GESOP

Sondeo: Suspenso a los políticos

Los españoles desaprueban la gestión del Gobierno y la situación política general

Catalunya es la comunidad que expresa el mayor descontento

Roger Pascual

Vista general del hemiciclo del Congreso, durante la sesión constitutiva de la Cámara, el pasado 21 de mayo.

Vista general del hemiciclo del Congreso, durante la sesión constitutiva de la Cámara, el pasado 21 de mayo. / EFE / JAVIER LIZÓN

La amenaza de nueva crisis económica global hace tiempo que sobrevuela, en un contexto mundial enrarecido por las batallas comerciales de Donald Trump y los efectos que pueda tener el ‘brexit’ en Europa. Lo que no está tan claro es si la situación económica tendrá o no impacto en los comicios del 10-N, que se atisban más condicionados por la cuestión catalana y por el hartazgo que muestra la ciudadanía con la situación política en España.

El PP azuza el temor a una nueva crisis económica para superar al PSOE. Pero la encuesta del Gabinet d’Estudis Socials i Opinió Pública (GESOP) refleja bastantes dudas del efecto que puede tener la cuestión económica. Un 50,4% de los entrevistados cree que tendrá bastante o mucha incidencia en su voto, mientras que un 45,9% apunta que será poca o ninguna. Los que votaron al PP, Ciudadanos o Vox son los que más peso le dan al factor económico a la hora de decidir su voto.

Más incidencia puede tener el nivel de hartazgo que se desprende con la política, que podría disparar la abstención, como ya ocurrió en la repetición electoral del 2016. Y es que una abrumadora mayoría de los sondeados se muestran muy críticos con la situación política en España. Casi un 80% la califica de mala o muy mala.

Por comunidades, Catalunya es la que refleja una visión más crítca con el contexto actual, ya que la cifra de descontento se encarama hasta el 85,4%. También es la autonomía que más censura la gestión del Gobierno central, superando en casi 10 puntos la media: si un 62,1% de los entrevistados suspenden al Ejecutivo de Pedro Sánchez, esa cifra se dispara hasta el 71,5% entre los catalanes.