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RESPUESTA A LA SENTENCIA

El soberanismo pide "desobediencia civil" tras la sentencia

Partidos y entidades se conjuran en el segundo aniversario del referéndum para dar una imagen de unidad a las puertas del fallo por el 1-O

Júlia Regué Xabi Barrena Fidel Masreal

Entidades independentistas, en el acto de La Sedeta, este martes.

Entidades independentistas, en el acto de La Sedeta, este martes. / Jordi Cotrina

El independentismo conmemoró el segundo aniversario del referéndum del 1-O pendiente de la sentencia del ‘procés’ y mostrando ya el camino -inconcreto- de lo que pretende hacer como respuesta: una desobediencia social “masiva” (que no institucional, subráyese el matiz) que contó con el visto bueno de los partidos soberanistas pero no de los ‘comuns’ ni de los principales sindicatos, que sí estuvieron al lado del movimiento el 3 de octubre de hace dos años en la masiva protesta contra la represión policial y en defensa del derecho a decidir del pueblo de Catalunya.
Ajeno a la autocrítica y todavía atareado en tejer la respuesta concreta a la sentencia, el movimiento independentista prefirió unificar el mensaje en torno a un concepto genérico: la desobediencia.

Puigdemont y el paro económico

A primera de hora de la mañana, aprovechando la entrevista que concedió a Catalunya Rádio, el ‘expresident’ Carles Puigdemont ya avaló todo lo que se haga en este sentido. ¿Incluido un bloqueo de la economía ?“La vía de la desobediencia, la resistencia no violenta, se practica y se practicará en todas las democracias del mundo, no nos hemos de alarmar”. ¿Pero vería bien que de forma sostenida en el tiempo? “todo lo que fuerce al Estado a negociar es bueno”, respondió sin titubear, siempre en el marco de la no violencia. Un marco en el que aprovechó para denunciar que las vinculaciones de la investigación sobre los CDR detenidos por presunto terrorismo que le intentan vincular a él en la operación pretenden “reactivar la euroorden por un delito de terorismo”.

La promesa de Torra "sin excusas"

Pocas horas después de esta alocución, el ‘president’ Torra reunió a su Govern (ayer hubo Consell Executiu pero no comparecencia ante la prensa para dar cuenta de los acuerdos) en una solemne y breve comparecencia en la que prometió caminar “sin excusas” hacia la república catalana de forma democrática y pacífica. Torra evitó entrar en la controversia de si el referéndum del 2017 otorga legitimidad para desplegar la independencia. Se limitó a afirmar que ese día fue “la jornada fundacional” de la república. Por la tarde, Puigdemont, en una rueda de prensa del llamado Consell per la República, dio legitimidad a la votación ilegal de dos años atrás.
El vicepresidente Pere Aragonès defendió también la autodeterminación y quiso destacar el compromiso del Govern con “la paz y el diálogo”.
Tras ese breve acto en el Pati dels Tarongers del Palau de la Generalitat, Torra se desplazó a la prisión de Lledoners para entrevistarse con los líderes del 1-O procesados.

Más allá de los partidos

Mientras, los partidos independentistas, junto a las dos principales entidades -Òmnium Cultural y la ANC-, así como organizaciones de la sociedad civil, leían un manifiesto un llamamiento a la movilización “masiva desde la lucha no-violenta y la desobediencia civil” como respuesta a “los abusos de poder y las situaciones de injusticia”, sin detallar cuáles serán las acciones tras el fallo. El manifiesto, leído por el exdiputado de la CUP, David Fernàndez, el periodista Martí Anglada y la historiadora Anna Sallés, también cuestiona el procesamiento de los nueve CDRdetenidos acusados de terrorismo y tenencia de explosivos. Por ello, afirma que la vista en el Supremo por el ‘procés’ “es solo la punta del iceberg de una escalada represiva que afecta decenas de ciudadanos y ciudadanas de este país”, y considera que así “lo demuestran los nuevos encarcelamientos”, en alusión a los CDR. 

Ausencia de los 'comuns'

Así, mientras la respuesta institucional a la sentencia sigue siendo una incógnita, los distintos actores se centraron en la vía social (y en actos colaterales como la propuesta de reunir a la “asamblea de cargos electos” tras el fallo judicial). Actos sociales que pretenden que se convierta en “masiva y el máximo de plural”.  Los ‘comuns’, cuya presencia se esperaba en la lectura del manifiesto, optaron por convocar a los medios de comunicación en otro lugar El vicepresidente de Òmnium Cultural, Marcel Mauri, se mostró, con todo, esperanzado de poder incluir a este espacio progresista en la respuesta a la sentencia y apeló al “espíritu del 1-O”, mientras que la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, pidió una “mayoría amplia contra la represión”.