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PRIMER ACTO DE PRECAMPAÑA EN CATALUNYA

Sánchez: "Dan lecciones de democracia y no condenan la violencia"

El presidente en funciones avisa de que actuará con "serena firmeza" si se "quiebra" la ley

Júlia Regué

Sánchez: Si el independentismo  vuelve a quebrar el Estatuto de autonomía, el Gobierno responderá con serena firmeza para garantizar la convivencia, la integridad territorial y la soberanía nacional de España. / PAU BARRENA/AFP. VIDEO:EFE

La tradicional Festa de la Rosa del PSC se revistió este domingo como el primer mitin de precampaña electoral del 10-N en Catalunya. El presidente en funciones y candidato socialista, Pedro Sánchez, ofició el encuentro erigiéndose como el único postulante con números y propuestas para gobernar frente al "bloqueo" de "la derecha y alguna izquierda". 

Sánchez se esforzó en dejar claro que quiere despojarse de aliados situados como imprescindibles por aritmética parlamentaria e insistió en que las urnas son una oportunidad para cosechar una mayoría en el Congreso que permita mayor capacidad de maniobra. También para dejar de depender de los vaivenes de los independentistas, a quienes exigió una condena explícita de la violencia. 

"Me llama la atención que el independentismo vaya dando lecciones. Dan lecciones de democracia y no condenan la violencia", proclamó en alusión a la reacción de las primeras espadas del independentismo al conocerse la detención de nueve miembros de los Comités de Defensa de la República (CDR) acusados de terrorismo y tenencia de explosivos. "Puede haber muchas opciones políticas pero cuando hay indicios de violencia solo puede haber una condena firme y rotunda", remachó, y mostró su apoyo a jueces y fiscales, así como a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Una veintena de miembros de los CDR protestaban a las puertas de la Pineda de Gavà, mientras se celebraba el acto, con una pancarta con el lema: "El Estado encarcela, el pueblo responde. Empieza la revuelta".

Arropado por unos 25.000 asistentes, según los organizadores, Sánchez se cuadró frente a un posible descarrilamiento de la legalidad en Catalunya cuando se dé a conocer la sentencia del Tribunal Supremo por el referéndum del 1-O y avisó de que no le temblará el pulso si ve necesaria una intervención de la autonomía vía 155: "Si el independentismo vuelve a quebrar el Estatut y a poner en cuestión y en riesgo el autogobierno, el Gobierno de España actuará con serena firmeza para garantizar el autogobierno", advirtió.

También encomendó a JxCat, ERC y la CUP que "dejen de engañar" porque su proyecto político ha "naufragado" y "sólo ha traído dolor". Y ahí situó su alegato de campaña: "La independencia no es el problema, es la convivencia, y la única solución es ley y diálogo. No puede haber diálogo sin ley y tampoco puede haber diálogo para retorcer la ley que es lo que quiere el independentismo", apuntaló. Se dejó tiempo para ironizar con el anuncio de la CUP de concurrir al 10-N: "No deja de llamar la atención que cada vez que hay elecciones, haya más independentistas que se ponen a la cola para ir a Madrid al Congreso", sonrió. 
Sánchez se mostró como una oferta de "estabilidad" para dar "salida al bloqueo político" y  "poner fin a la provisionalidad y la incertidumbre". 

"Ni montapollos ni pagafantas" 

Con un tono decidido y contundente el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, cargó contra Ciudadanos Unidas Podemos ("no queremos ni montapollos ni pagafantas") y clarificó que detesta a los "que viven del conflicto" y a "los que no se atreven a decir lo que piensan por no molestar al independentismo". 

Iceta urgió un nuevo Govern en Catalunya y sentenció que "no va a haber amnistía ni un referéndum". También se detuvo en el encarcelamiento de los CDR y confesó que no entiende "por qué el independentismo, que es un movimiento pacífico, no ha sido el primer interesado en desmarcase se cualquier tipo de violencia" y tampoco "que que quieran comparar a Oriol Junqueras con los detenidos". 

Por su parte, la presidenta del Congreso y número uno del PSC por Barcelona, Meritxell Batet, aseguró que "esto hace mucho tiempo que no va de independencia", sino de una "lucha de poder" entre JxCat y ERC. 

El presidente del Senado, Manuel Cruz, sostuvo que el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, "camina abrazado de la mismísima ultraderecha". "Cuando alguien diga que nos es de derechas ni de izquierdas, no os equivoquéis, es de derechas", concluyó.