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EL ESCENARIO DESPUÉS DE LA SENTENCIA

Del "mandato democrático" a la "amnistía"

La nueva idea fuerza del independentismo será protagonista en la próxima campaña electoral

Daniel G. Sastre

El presidente Torra y el vicepresidente Aragonès, en el Parlament, este miércoles.

El presidente Torra y el vicepresidente Aragonès, en el Parlament, este miércoles. / Europa Press

En el ‘procés’, el uso de eslóganes ha sido fundamental para mantener engrasada la maquinaria independentista. Desde que, en el 2012, Artur Mas empezara a recorrer un camino que derivó en el referéndum del 1 de octubre del 2017 –y en la posterior declaración unilateral de independencia-, una miríada de conceptos, eufemismos y lemas se han puesto en circulación para servir a las necesidades de los dirigentes soberanistas, a menudo con mucho éxito.

Desde el “derecho a decidir” acuñado por el Govern de Mas hasta el “ho tornarem a fer” de Jordi Cuixart -que ya se ha impreso en camisetas y se ha pronunciado con solemnidad en el Parlament-, es posible examinar el estado de ánimo del mundo independentista examinando sus lemas de cabecera en un momento concreto.

Antes del 1-O, por ejemplo, no había día que no se escuchara en multitud de ocasiones, en declaraciones a los medios o en sede parlamentaria, el argumento de que los partidos independentistas –los dos principales, unidos por aquel entonces en la plataforma Junts pel Sí- tenían el “mandato democrático” de llevar a cabo la secesión.

Se referían a que los catalanes habían dado la mayoría parlamentaria a un programa electoral netamente independentista en las elecciones del 2015, aunque JxSí se había quedado por debajo del 40% de los votos. Sin embargo, ese lema se recicló con mucho éxito en los días posteriores al 1-O. Todos los líderes soberanistas aludían, en esos convulsos días de octubre del 2017, a que la votación había dado al Govern el “mandato democrático” de proclamar la independencia.

Lema reciclado

No importó que, en una jornada marcada por la violencia policial, participara poco más del 42% del censo. Ni que el propio presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, estuviera a punto de convocar elecciones autonómicas el día antes de llevar al Parlament la declaración unilateral de independencia. La consigna siguió utilizándose con profusión después de la DUI frustrada y de las elecciones del 21-D del 2017, que devolvieron el poder a los soberanistas; en su último mensaje de Año Nuevo, Quim Torra utilizó el lema, pero esa vez afirmó que había recibido un “mandato democrático de libertad”, sin referencias explícitas al 1-O.

Pero algo ha cambiado en los últimos meses. Más allá de las consignas, si la reivindicación principal del grueso del independentismo sigue siendo la celebración de un referéndum de autodeterminación, eso significa que la mayoría asume que el 1-O no tiene la validez suficiente para culminar la misión. Marta Rovira (ERC) ya dijo en público hace unos días que al 1-O le faltó “legitimidad interna”.

El nuevo concepto que el independentismo ha puesto en circulación es el de la amnistía para los presos del ‘procés’. Esta noción, que no está recogida en la Constitución, tendría la virtud de que, a diferencia del indulto, los eventuales condenados por organizar el 1-O y la DUI no tendrían que asumir la comisión de delito alguno. Además, evoca a la figura de Lluís Companys y a la época del final del franquismo.

El pleno del Parlament de la semana pasada la consagró como nuevo leitmotiv del independentismo. JxCat, ERC y la CUP aprobaron una resolución que pide la “aplicación de una amnistía como parte de una solución política al conflicto”. La inminencia de la sentencia y de la campaña electoral dará un gran protagonismo al nuevo concepto.