Sánchez: "El naufragio del independentismo es total"

El presidente anticipa que la "crisis de convivencia puede recrudecerse" tras la sentencia del 1-O

Obvia a Podemos y proyecta una campaña "sin malos rollos" para las elecciones generales

Pedro Sánchez y José Luis Ábalos, este sábado en la sede del PSOE. 

Pedro Sánchez y José Luis Ábalos, este sábado en la sede del PSOE.  / EUROPA PRESS

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Juan Ruiz Sierra
Juan Ruiz Sierra

Periodista

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Pedro Sánchez dibujó este sábado los ejes sobre los que discurrirá la campaña del PSOE para las elecciones generales del próximo 10 de noviembre, las cuartas en menos de cuatro años. Tras fracasar en su intento de ser investido, al no lograr un acuerdo con Unidas Podemos, el presidente en funciones se presenta como la única opción que puede garantizar la "estabilidad" que necesita España, ante las "amenazas" de un 'brexit' sin acuerdo, el enfriamiento económico y el pulso independentista en Catalunya, en una semana marcada por las detenciones de varias personas acusadas de terrorismo y las resoluciones del Parlament (que serán impugnadas por el Gobierno) que apuestan por la amnistía para los presos del 1-0, la autodeterminación y la salida de la Guardia Civil de la autonomía. Para Sánchez, que proyecta una campaña "sin malos rollos", muestran que el "naufragio del independentismo es total".

Al final de su discurso ante el máximo órgano del partido, Sánchez se detuvo en Catalunya, anticipando que la tensión se puede agravar al calor del inminente fallo del Tribunal Supremo sobre el 'procés', que se espera para antes de la segunda mitad de octubre, pero que el Ejecutivo, aunque esté en funciones, seguirá con su política de "ley y diálogo".  Pero ambas cosas deben ir unidas, subrayó. Porque "si no hay ley, no hay diálogo", explicó, en una idea sobre la que insistirá el domingo en Gavà, durante la Festa de la Rosa del PSC.       

El secretario general del PSOE fue extenso y contundente sobre esta cuestión. "La crisis de convivencia amenaza con recrudecerse con ocasión de la sentencia. Vamos a superar esa crisis. La gente que apoyó al movimiento independentista cada vez es menos. Y dentro de ese movimiento son cada vez más los que dicen que la unilateralidad es un camino hacia ninguna parte. Pero no podemos descartar nuevos momentos de tensión", dijo.

"El movimiento independentista tiene que reconocer que ha fracasado, que su naufragio es total, que han llevado a la sociedad catalana a un callejón sin salida. Pero aún están a tiempo de evitar mayores errores. Pido desde aquí que condenen cualquier tipo de violencia que venga de algún grupúsculo del movimiento independentista", continuó, en referencia al apoyo que los detenidos el pasado lunes han recibido por parte de ERC y JxCat.   

Rivales ausentes

Sánchez plantea una campaña "sin mirar atrás",  sin apenas detenerse en la investidura fallida y los motivos de la repetición electoral. Podemos no tuvo ninguna presencia en su discurso. El PP y Cs tampoco centraron sus palabras, y solo aparecieron cuando Sánchez les reprochó su incapacidad para "unir" a los españoles debido a su presencia "residual" en Catalunya y Euskadi, porque el líder socialista busca elevarse por encima de sus adversarios, presentándose como la "única alternativa a la parálisis". 

Los socialistas insisten en que mejorarán sus 123 diputados obtenidos el pasado 28 de abril. Creen que sus votantes saldrán a "defender esa victoria", que las incertidumbres que se ciernen ("amenazas", en palabras de Sánchez) harán que el electorado apueste por ellos, la "única opción segura", que crecerán a costa de los desencantandos con el "giro derechista" de Cs y que los acontecimientos en Catalunya, pese a que pueden fortalecer tanto a la derecha como al independentismo si la confrontación se eleva tras la sentencia, "no influirán tanto" en el desenlace de las generales.

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Ese, a grandes rasgos, es el discurso oficial. Pero otros dirigentes son más cautelosos. "Se nota un ambiente raro", dicen. La posible abstención provocada por enfado de una parte de su electorado ante el fracaso de la investidura y la irrupción de Íñigo Errejón, que aspira a obtener votos tanto de Podemos, su antiguo partido, como del PSOE, pueden lastrar el resultado, temen. El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), divulgado el pasado jueves, contiene algún dato preocupante. Pese a que los socialistas obtienen una estimación de un 34,2% de apoyos, casi seis puntos más de lo que lograron en los comicios de abril, su intención directa de voto cae tres puntos respecto a la anterior encuesta del organismo público, el pasado julio, y su fidelidad también desciende en este periodo: del 85,1% al 76%.

Todos los dirigentes del partido, en cualquier caso, coinciden en que el reciente aval del Tribunal Supremo a la exhumación de Francisco Franco, despejando el camino para la salida del dictador del Valle de los Caídos, ayudará a movilizar. El propio Sánchez comenzó su discurso con este asunto. "Este es un país que nunca se resigna a vivir amputado de su memoria democrática", dijo.