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CONTRACRÓNICA

Un debate de relleno

Torra no desvela sus intenciones con respecto a la sentencia del 'procés'

Los líderes políticos se enfrascan en la pelea preelectoral en una sesión descafeinada

Daniel G. Sastre

El President Quim Torra, hoy en el Parlament, antes de iniciar el  debate de política general.

El President Quim Torra, hoy en el Parlament, antes de iniciar el  debate de política general. / FERRAN NADEU

La del debate de política general solía ser la semana más importante del año en el Parlament. En el debate del 2016, por ejemplo, Carles Puigdemont anunció que cambiaba su hoja de ruta para impulsar un referéndum de autodeterminación. En el del 2012, Artur Mas informaba de que adelantaba las elecciones. Pero en esta ocasión, con varios asuntos sustanciales sobre la mesa –la sentencia del ‘procés’, la inminencia de las generales, los CDR detenidos-, la sesión no aportó novedades. Si fue un aperitivo del otoño caliente que se espera, fue más un cuenco de cacahuetes rancios que un plato de jamón de bellota, para entendernos.

Cada vez da más la impresión de que, en la política catalana, todo lo importante sucede fuera del Parlament. Pero cabía la posibilidad de que, por ejemplo, Quim Torra aprovechara su discurso inicial para anunciar por fin qué respuesta piensa dar el Govern a la sentencia del juicio por el 1-O, que se espera para dentro de unos días. No hubo suerte. “Seguiremos adelante y no nos pararemos”, dijo el ‘president’ sin concretar más sus planes, en una frase que recordó a la que se atribuye al vicealmirante uruguayo Hugo Márquez durante la última dictadura en su país: “Estábamos al borde del abismo, pero dimos un paso adelante”.

Tras los pocos minutos que empleó Torra en defender a los CDR detenidos el lunes –habló de “operación política” para tratar de vincular terrorismo e independentismo- y las casi dos horas que le llevó tratar de combatir la impresión de que el Govern vive inmerso en la parálisis, quedó claro que no estábamos ante una de las jornadas históricas tan habituales hace poco tiempo. Y cuando el presidente de la Generalitat trató de poner el broche a su perorata con una advertencia, la de que “octubre del 2019 ya se acerca”, la mayoría de los presentes, más que inquietarse o conmoverse, dio las gracias por poder irse a comer.

Tocaba esperar acontecimientos futuros y conformarse con los arañazos preelectorales que se tenían preparados los líderes políticos. Lorena Roldán llamaba a Miquel Iceta “cómplice del separatismo”, y el primer secretario del PSC apenas podía contener una sonrisa, mientras seguramente pensaba en cómo devolver al redil socialista los votos que en las últimas convocatorias se han ido a Ciudadanos.

La extraña pareja

Desde la tribuna de invitados, la imagen de una pareja unida solo por el protocolo confirmaba el carácter eminentemente preelectoral del debate. Cayetana Álvarez de Toledo y Laura Borràs, casi seguras candidatas al 10-N de PP y JxCat, seguían la jornada sin hacerse demasiado caso la una a la otra.

También tocaba fijarse en las anécdotas que salpicaron el debate, aunque, de acuerdo con el tono general, fueron más descafeinadas que en episodios anteriores de la larga serie del ‘procés’. Incluso los representantes de Cs estuvieron menos incisivos que en otras ocasiones: solo cuando Lorena Roldán llamó a Torra “jefe de los comandos” de los CDR y Roger Torrent la llamó al orden pareció que la jornada podría abandonar la ortodoxia, aunque fuera por la vía de la tangana. Pero al final el debate pudo desarrollarse más o menos por los cauces habituales, aunque al ‘president’ no le gustó que Roldán enseñara desde la tribuna una foto del atentado de ETA en Vic de 1991, y así se lo hizo saber en la réplica.

Una carpeta misteriosa

Otra anécdota que da cuenta de que el Parlament ha perdido mucha vidilla sucedió al principio de la sesión. El diputado de JxCat Francesc de Dalmases se acercaba al escaño de Alejandro Fernández, líder del PP catalán, y le daba una carpeta. ¿Una propuesta de acuerdo, un plan para superar las diferencias? Nada de eso. Resulta que Dalmases ocupa esta legislatura –que ya tiene año y medio- un escaño contiguo al que ocupaba Fernández en la anterior. Y hasta ayer nadie había vaciado el cajón para devolverle el contenido a su propietario. Entre los enseres que le entregó, además de varios documentos de trabajo obsoletos, estaba la ‘senyera’ que el diputado del PP mostró en el debate del 6 y 7 de septiembre del 2017.

Así que, a la espera de conocer qué resoluciones se terminan aprobando, las emociones fuertes quedan pospuestas hasta la sentencia del ‘procés’. Lo de este miércoles no fue más que un debate de relleno.